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La "desconfianza" entre bancos y fintech y los desafíos de propiedad intelectual 

Dos especialistas debatieron en el Seminario de Propiedad Intelectual respecto de los desafíos que presenta el trabajo en conjunto entre bancos y fintech. 

Fintech. Foto: Archivo El País
Las fintech han impulsado nuevos hábitos financieros y la banca tradicional busca cómo adaptarse.. Foto: Archivo El País

La irrupción de la tecnología en el ámbito financiero de la mano de las fintech (compañías y startups tecnológicas dedicadas a prestar servicios y productos en dicha industria), ha ocasionado múltiples cambios, tanto en los hábitos financieros de las personas, en la creación de nuevos productos, como así también en los modelos de negocios de los bancos.

El sector financiero y la banca tradicional tal y como se conocía hasta el momento, han cambiado, impulsados por el surgimiento de las fintech que si bien al inicio fueron recibidas por los bancos y los reguladores como una amenaza, cada vez es más frecuente que trabajen de forma conjunta.
Sin embargo, este camino de adaptación y evolución impulsados por los cambios tecnológicos también presenta desafíos para los dos actores, principalmente en lo que refiere a los aspectos legales, de protección y propiedad intelectual dado que los productos y servicios generados por las fintech (software) son considerados activos intangibles por su existencia inmaterial.

Sobre esto disertaron Leonardo Elduayen, CEO de Koibanx —una plataforma de procesamiento de pagos y otros activos financieros mediante tecnología blockchain— y el especialista en tecnologías de la información y privacidad y abogado del estudio argentino Marval, O’Farrell & Mairal, Diego Fernández. El debate se dio días atrás en el marco del seminario de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (Asipi) que por primera vez en 55 años se realizó en Montevideo.

Los dos especialistas coincidieron en que si bien la industria financiera y el ecosistema fintech está cada vez más desarrollado y maduro, todavía existe una “falta de confianza” entre las partes: fintech y banca tradicional, dado que ambos siguen “sin comprender del todo” el negocio del otro.

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La disrupción tecnológica ha generado nuevos hábitos, productos y soluciones financieras.  

Esto repercute, según los disertantes, directamente en la rapidez o demora que tendrá el proceso de explotación de estas nuevas soluciones financieras digitales por parte de la banca tradicional y en la creación y puesta en práctica de los nuevos modelos de negocio disruptivos que ofrecen las fintech.

De acuerdo a Fernández, las fintech “no necesariamente son competencia” de los bancos tradicionales dado que, a su entender, “son servicios que vienen a prestarse por el costado, a ensanchar la torta” y acercar más jugadores y gente no bancarizada hasta el momento.

“Creo que la dicotomía entre bancos y fintech no es tan así, creo que se pueden complementar bastante bien”, indicó Fernández.

No obstante, manifestó que al momento de que bancos y fintech comienzan a negociar para utilizar o comprar determinada solución, comienzan a aparecer los problemas legales en torno al patentamiento del software.

“No podemos estar nosotros los abogados cambiando palabras (en los contratos), corriendo comas para que no se den cuenta (del aprovechamiento en los contratos). Lo importante es sentarse y entender el negocio. ¿Cuál es el modelo que eligieron las fintech y el banco? Y a partir de eso construir. Se puede trabajar en conjunto, buscando algo que a las fintech los deje tranquilos y a los bancos también les sirva. Nos pasa que no le encontramos la vuelta a los términos, cuando lees el contrato queda mal. Y si mañana tenemos que llevarlo a ejecutar en un tribunal no se va a entender”, explicó Fernández y dijo que ese es el mayor desafío dado que “el software es el punto central” en la negociación entre bancos y fintech.

"La regulación tradicional no encaja en este mundo digital"

Por su parte, Elduayen defendió a las fintech y dijo que son “una venta a servicios más rápidos, ágiles, económicos y de mayor calidad”, pero cuestionó las dificultades que la regulación presenta, tanto en Argentina como en otros países del mundo.

“La regulación es un más en el camino de cualquier emprendedor pero si se torna muy complicado te vas a otro lado”, señaló.

En este sentido, el empresario relató desde su experiencia personal que “muchas veces” en el proceso de licenciar la plataforma ante un banco “avanzamos hasta que en un momento el banco dice que no compra más licenciamiento” y establece de forma unilateral los términos.

“Ahí nosotros empezamos a dibujar los contratos de una manera tal que nunca entregamos el IP (el número que identifica a cada servidor de forma única) del software. Ellos (los bancos) se dan cuenta y nosotros también y termina quedando un escarabajo de 40 páginas que es inentendible e ilegible”, explicó.

Es por esto que tanto Elduayen como Fernández coincidieron en la importancia de la protección legal de los software y algoritmos para que el sector pueda consolidarse y desarrollarse aún más. Ambos pusieron el foco en la importancia de la colaboración entre ambas partes sin que ninguna sea perjudicada, principalmente las fintech.

Para eso, Fernández concluyó en que dado que la regulación tradicional “no encaja en este mundo digital”, las partes deben “ver la letra chica” y prestar atención en analizar “de quién es qué” en los contratos. “Falta colaboración y confianza aunque se está gestando poco a poco”, concluyó el abogado.

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