ENTREVISTA

Lo que dice una figura clave del equipo económico sobre actividad, empleo y salarios

Entrevista de El País a la coordinadora de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas, Marcela Bensión.

Marcela Bensión, coordinador de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Leonardo Mainé
Marcela Bensión, coordinador de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Leonardo Mainé

Luego de 20 años en la actividad privada, Marcela Bensión volvió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Había estado entre 1998 y 2000 en la Asesoría de Política Comercial, pero renunció "por el simple hecho que el ministro de Economía iba a ser mi papá (Alberto Bensión) y no me sentía cómoda en esa posición", afirmó en diálogo con El País.

Entre el 2000 y diciembre de 2008 fue economista de la filial local del banco ABN-AMRO y luego (cuando esta institución se vendió al español Banco Santander en varios países) pasó a ser la gerente de Asesoría Económica del Banco Santander hasta agosto de 2013, cuando siguió en el banco como consultora económica. 

A comienzos de este año, un llamado de la ministra de Economía y Finanzas Azucena Arbeleche la convenció de volver al sector público. "A la ministra la conozco desde el colegio (The British Schools), estudiamos juntas, hicimos la carrera juntas (de economista en la Facultad de Ciencias Sociales y Administración) en la universidad y nos recibimos juntas. De hecho defendimos la tesis juntas. Tenemos una base educativa similar, por supuesto, ella era mejor estudiante, siempre se destacaba. Tengo un alto conocimiento y eso es una gran ventaja a la hora de funcionar", relató.

Marcela Bensión llegó al cargo recientemente creado de coordinadora de Política Económica, uno de los puestos clave en el MEF. Volver al ministerio "fue una decisión difícil. Hay muchos factores en juego: está lo económico, lo familiar -estos cargos son altamente demandantes-, la incertidumbre del día después. Pero, para los que nos gusta la macroeconomía, trabajar en el sector público es una satisfacción y lo tomo como una oportunidad de hacer esas cosas que uno veía desde el sector privado o desde fuera del gobierno que había que hacer y en ese sentido, no puedo estar más que agradecida", señaló.

Lo que sigue es la entrevista que Bensión mantuvo con El País el pasado viernes, mientras en la puerta del ministerio había una manifestación de la Federación Uruguaya de la Salud.

¿La recuperación se ha enlentecido un poco? Los indicadores de adelanto como importaciones, venta de vehículos y el índice Líder de Ceres que señaló que se “enlentece el rebote desde un piso muy bajo” muestran eso. ¿Cómo lo ve?

No creo que tengamos elementos hoy para decir que la recuperación tenía este nivel y se frenó. Respecto al índice de Ceres tengo una duda, porque recuerdo al economista (Ernesto) Talvi (exdirector ejecutivo de Ceres) decir que no es un predictor del nivel en el que va a crecer el PIB, es un predictor de la tendencia. Así que tengo una charla con (el director ejecutivo de Ceres, Ignacio) Munyo por ese tema que salió. Sí es cierto que el rebrote de la pandemia que al equipo económico le hace tener la cautela que siempre tuvimos, quizás un poco más acentuada, de decir: se está abriendo un panorama que de persistir podría generar cambios en los pronósticos económicos, no dramáticamente. Estadísticamente el -3,5% no puede ser en 2021, ¿quizás no sea el 4,3% que pusimos en la ley de Presupuesto? Estamos abiertos a eventualmente revisar y estamos todos los días revisando pronósticos, lo que no podemos es estar todos los días cambiando los números con los que vamos a trabajar. En ese sentido, sin lugar a dudas que somos permeables a lo que pasa en el exterior y cuando tengamos un nuevo escenario o la certeza de que el escenario cambió, sin lugar a dudas que lo comunicaremos. Será en la próxima Rendición de Cuentas, será en febrero que estamos esperando poder hacer un balance de la situación fiscal y comunicarlo al mercado y eventualmente ahí vamos a tomar como insumo lo que está pasando en el contexto macroeconómico. Sin lugar a dudas que estamos más que abiertos a revisar las cifras. Hoy, nuestro escenario es el que se presentó en la ley de Presupuesto.

No va a haber un cambio antes que se apruebe la ley de Presupuesto.

No, no va a haber cambios ahí en las proyecciones. Porque la realidad es que no tenemos la certeza suficiente como para hacer un nuevo escenario que cambie las proyecciones que teníamos al 31 de agosto. Sí tenemos un sesgo a que eventualmente la recuperación puede no ser como la teníamos planteada en la ley de Presupuesto. Ahora, si en lugar de 4,3%, va a ser 4%, 3,8%, 3,5% o va a ser cuanto, hoy no tenemos una nueva cifra. El escenario hoy con el que este Ministerio de Economía está trabajando, es con el presentado en la ley de Presupuesto.

Marcela Bensión, coordinador de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

El BCU presentó la nueva medición de Cuentas Nacionales que toma como año base el 2016 y el nivel al que estaba el PIB en 2016 era 8,6% superior al estimado previamente. ¿Eso les da cierto aire en lo que es la situación de la deuda o el déficit fiscal?

Estamos 20 puntos (del PIB) por arriba del nivel de deuda que tienen los países categoría BBB por parte de las calificadoras de riesgo. En promedio, esos países tienen un endeudamiento de 40% del PIB y nosotros vamos a terminar este año en el entorno de 60% del PIB, aun con la nueva metodología del Banco Central. Ya tenemos un punto de partida muy malo en el nivel de deuda, como para decir que este nuevo dato nos permite cambiar el escenario que teníamos. A lo sumo, el nuevo PIB da un aire de unos 5 puntos del PIB. Cuando uno tiene una distancia de 20 o 25 puntos, esos 5 puntos no son significativos como para cambiar el escenario que tenemos. El escenario no es solo un diagnóstico nuestro, es un diagnóstico de las calificadoras de riesgo que nos lo muestran permanentemente e insisten con ese punto permanentemente.

La relación con su padre, el exministro Alberto Bensión

-¿Le pide algún consejo a su padre?

-Mi papá es muy celoso de las murallas chinas, lo fue cuando era ministro y en general no hablamos de economía. La ministra (Arbeleche) cuando iba a estudiar a casa me preguntaba “¿no hablan con tu papá de economía?”. Cuando era ministro había un tema claro de confidencialidad y ahora también.

-Pero, ¿no le dice, basado en su experiencia en la crisis de 2002, "tené cuidado con esto", por ejemplo?

-Bueno, consejo puntual como cualquier padre le podría dar a cualquier hija que está en la posición que estoy ahora. Desde esa perspectiva sin lugar a dudas que sí.

Las calificadoras le han dado cierto margen al gobierno para ver qué plantea en materia de reducción del déficit y la deuda, pero también han advertido que el ajuste fiscal basado solo en recorte del gasto, puede no ser suficiente, ¿qué respuesta la han dado a las calificadoras?

Ellos en general sin duda que plantean eso y lo ponen en los informes. Los que trabajamos en macroeconomía sabemos… y lo vivía en el día a día en el sector privado, hacía un escenario para la empresa y sabía que tenía determinada probabilidad de no cumplirse y eventualmente si no se cumplía podía pasar esto, esto y esto con los indicadores del negocio y lo mismo vale para el gobierno y la economía. Lo que nosotros respondemos es que hay que mirar el punto de partida, de dónde venimos y lo que se ha hecho. Somos un nuevo gobierno que asume después de 15 años de otro gobierno, en el cual se heredan, y voy a hablar solamente por lo fiscal, indicadores complejos, uno de ellos es la deuda que estábamos hablando, que han socavado la credibilidad del mercado, de los analistas, de las calificadoras de riesgo.

Hasta ahora el país había logrado mantener el grado inversor por fortalezas que tuviera en otros ámbitos de la buena institucionalidad, lo bien que salimos en los bajos niveles de corrupción del país, la seguridad jurídica, en lo económico el buen manejo de la deuda, los niveles de liquidez, eso de alguna manera habían sido pilares que soportaban la calificación de riesgo y que son pilares que venían de antes de los últimos 15 años. En todo caso el gobierno del Frente Amplio tuvo la virtud de mantener, de preservar y de cuidar, sin dudas.

Ahora, eso no quita que la credibilidad en materia inflacionaria y en materia fiscal estaba muy socavada, muy alicaída, muy lastimada. Nosotros no podemos arreglar esas cosas que se heredaron de un día para el otro, mucho menos con una pandemia que salta 15 días después de asumir. Es irreal pedirle al gobierno que solucione en un año, herencias que se recibieron, mientras maneja una pandemia complicada. Aun así, se han hecho un montón de cosas que es lo que le respondemos a las calificadoras de riesgo cuando nos argumentan ese tipo de cosas. La ley de urgente consideración, la ley de Presupuesto, que incluye nueva institucionalidad fiscal y la regla fiscal, que no será la panacea, pero nos permite discernir cómo se manejan las cuentas públicas independientemente del ciclo económico que se atraviesa, es una notable mejora respecto a lo que se tenía en el pasado.

A su vez, con una consistencia entre la política monetaria, la política fiscal y la política salarial, que también es un cambio importante respecto a lo que se venía manejando. La realidad es que las calificadoras de riesgo, si bien no explícitamente, entendemos que han hecho un reconocimiento de este tipo de actitudes y de medidas del nuevo gobierno que van hacia una mejora de la economía y al final del día hacia una mejora en el bienestar de los uruguayos. Todas las medidas que se toman en esta casa tienen la finalidad de que los uruguayos vivamos mejor.

Cuando dice “la credibilidad estaba muy socavada”, si uno se guía en que Uruguay hizo una emisión de deuda en junio en dólares y en Unidades Indexadas -fue el único emergente en emitir en moneda local- con tasas bajas, el mercado no parecía tener tan socavada la credibilidad.

No puedo responder cuánto pesó en el mercado lo que venía y se traía, cuánto pesó lo que este gobierno está proponiendo en hacer y lo que estaba haciendo con la ley de urgente consideración que ya había salido en ese momento y qué tanto tuvo de peso el manejo de la pandemia. Ahí hay una herencia del pasado y que pudo haber estado o no en la consideración de los inversores, hay un nuevo programa de un nuevo gobierno que seguramente estuvo en la consideración del mercado y hubo un manejo de la pandemia muy bueno y en el que Uruguay se destacó notoriamente a nivel internacional, que fue muy valorado por los inversores. Vos decís ¿ahí no hubo falta de credibilidad?...

Da la impresión que si la credibilidad estuviera muy socavada, más allá de la buena intención del gobierno y los planes, iban tres meses…

La credibilidad no se pierde gradualmente. La credibilidad se puede ir perdiendo gradualmente, pero al final del día si te compro o no la emisión es un momento. En general cuando podemos ver ese cambio en el mercado, suele ser de un momento para otro. No lo estoy poniendo en mis palabras. Basta leer los informes que hace el sector privado, los informes que hacen las calificadoras de riesgo: ahí está la falta de credibilidad que había. No es una frase del nuevo gobierno, es incuestionable. Si uno marca determinados números, y es verdad que es difícil como economista pegarle exactamente al número de déficit fiscal, inflación, pero si no solamente se incumplen los números, sino la trayectoria…se decía que se iba a bajar el déficit fiscal y no solamente se incumplieron los números sino que se aumentó el déficit fiscal y la deuda, entonces, no sé si tenemos que discutir si hubo falta o no de credibilidad. Que había falta de credibilidad en lo inflacionario y en lo fiscal es incuestionable, dos más dos es cuatro.

Marcela Bensión, coordinador de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

¿El próximo ajuste de tarifas estará alineado al centro de la meta de inflación que es 5%?

"Para la evaluación de las tarifas públicas hay muchos elementos a considerar. Tenemos un programa macroeconómico que se presentó en la ley de Presupuesto y el aumento de tarifas tiene que ser consistente con ese programa. A los efectos nuestros, puedo decir, que la suba de tarifas sea consistente con lo que está pasando en las empresas públicas, con lo que es la nueva institucionalidad en materia de empresas públicas para ajustar tarifas en línea con los costos de esas empresas y no que sean un nuevo impuesto para la población que financie el déficit fiscal y por supuesto que tiene que ser consistente con el programa fiscal que tiene una meta y una meta inflacionaria".

El Presupuesto se plantea varios objetivos en forma simultánea: recuperar el crecimiento económico, mejorar las cuentas fiscales y bajar la inflación. ¿No hay riesgo de que esos objetivos empiecen en algún momento a chocar entre sí?

¿En qué sentido serían inconsistentes los objetivos?

En el sentido de que si por ejemplo el crecimiento de la economía no es el esperado hay que sacrificar el déficit o se tiene que hacer un ajuste adicional y eso le vuelve a pegar en el crecimiento.

Sí, es cierto que siempre hay en economía objetivos que pueden llegar a entrar en conflicto. Entendemos que el Presupuesto es consistente. Incluso se ha salido a hablar que no es consistente la variable consumo con lo que se está previendo en materia de salarios, que en realidad hemos dicho y lo repetiremos hasta el cansancio, que en nuestro Presupuesto no estamos pensando que va a haber una caída del salario real. Estamos previendo que en el quinquenio va a haber una mejora de 2% en el poder adquisitivo de los asalariados, porque además estamos previendo recuperación del empleo. En ese sentido, no hay inconsistencia en el Presupuesto. Ahora, ¿pueden entrar en conflicto determinados objetivos? Pueden entrar. No es lo que estamos planificando hacia adelante. Si eventualmente la economía no crece lo que estábamos esperando que crezca, si hay que tomar alguna medida más en lo fiscal, eso se verá en su momento. Si es por la pandemia, si es extraordinario, cómo afecta las cuentas fiscales. Por eso, es que estamos proponiendo la regla fiscal.

La regla fiscal tiene la gran virtud de permitirnos ver el manejo fiscal independientemente del ciclo económico como de partidas extraordinarias como el gasto del Fondo Coronavirus. Si tenemos un menor crecimiento, seguramente vamos a tener menores ingresos, ello podría llevar a un déficit fiscal mayor al previsto, pero si limpiamos el resultado fiscal de ese menor crecimiento económico habrá que ver cómo evolucionó el manejo fiscal del gobierno con la meta que se trazó. Es importante que se comunique este tema de la nueva institucionalidad fiscal, la nueva regla fiscal.

Para la próxima ronda salarial a mediados de 2021, la inflación seguramente va a estar por debajo del nivel actual de 9,92%, pero lejos del centro de la meta que es 5%. ¿Tienen previsto ir con el discurso a los trabajadores de que como se va a una menor inflación hay que sacar los correctivos por inflación pasada para que no se siga retroalimentando el ciclo?

A ver, estamos conversando. Destaco la madurez de los actores sociales que intervienen en las negociaciones salariales, tanto empresarios como trabajadores. Hoy (por el viernes pasado) nos toca una manifestación (de la Federación Uruguaya de la Salud), pero es parte de la democracia, es legítimo, está muy bien que cada colectivo, cada grupo defienda sus intereses. Estamos conversando distintas opciones con todos los consejos. Tenemos varias alternativas sobre la mesa, sobre distintas fórmulas que podrían llegar a considerarse en los próximos años. Está todo sobre la mesa, con una visión muy clara desde el Poder Ejecutivo de que acá lo importante es priorizar el empleo. Entendemos que lo más importante de la negociación salarial es el empleo. De nada sirve que un trabajador que tuvo la suerte de mantener su empleo gane 1% o 2% en términos reales, si eso de alguna manera puede llegar a implicar que un colega o un trabajador de esa misma empresa, termine en la calle con una caída del 100% de sus ingresos.

Lamentablemente, esto es como la ley de la gravedad, no podemos obviar que si el PIB cae un 3,5% -como tenemos proyectado que caiga en 2020- que es un aproximado de cómo le va a las empresas, las empresas lo que hacen es adaptar su situación a esa realidad y o se adapta el salario o se adapta el empleo. Lo que ha pasado en los últimos años es que mientras el salario real subía, teníamos cada vez más gente en la calle. Eso es lo que desde el Poder Ejecutivo entendemos que no podemos permitir, que tenemos que preservar el empleo lo más posible, y que si eso implicaba un sacrificio por parte de todos los trabajadores del país, el contexto lo ameritaba. Así lo entendió la parte trabajadora y por eso se firmó este año puente en el Consejo Superior Tripartito. ¿Cómo sigue la nueva ronda? Y va a depender mucho de las condiciones que tengamos. Como Poder Ejecutivo tenemos muy claro que nuestra prioridad es esa, que vamos a defender a capa y espada a ese trabajador que tiene riesgo de pasar al desempleo y por tanto perder el 100% de sus ingresos. No podemos negociar salarios sin ver que tenemos a 100.000 trabajadores en el seguro de desempleo.

Marcela Bensión, coordinador de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

La situación del empleo viene recuperándose de forma más lenta que la actividad. ¿Les preocupa, piensan en la necesidad de alguna otra medida?

Los datos de empleo se vienen recuperando como esperábamos que se recuperara. En general el empleo tiene un rezago respecto a la actividad. No es que la actividad sube y a la semana siguiente o al mes siguiente el empleo recupera. Nuestros pronósticos hasta ahora en materia de desempleo se vienen cumpliendo. Por supuesto que hay que ver si de aquí a fin de año y en 2021 se siguen cumpliendo. Con esa cautela de la que hablábamos al principio y ese sesgo del rebrote de COVID-19 en nuestro país, uno podría decir que en los próximos meses quizás no se cumplan nuestros pronósticos tal cual se vienen cumpliendo hasta agosto-septiembre. En septiembre, fue el primer mes en que la caída (de personas en seguro de desempleo) fue un poquito menor a la que teníamos estimada.

Por eso, medidas se están evaluando permanentemente, hubo anuncios respecto al sector turístico y muchas otras medidas que se han venido prorrogando. Perfectamente está abierta la puerta que, si el escenario que estamos previendo no se cumple, poner sobre la mesa nuevas medidas o extender las que ya se habían anunciado. Necesitamos atender la vulnerabilidad social y Economía ha puesto los recursos y ya para 2024 tenemos un objetivo claro de sostenibilidad de las cuentas fiscales, pero por supuesto la prioridad en 2020 es atender la situación de emergencia sanitaria y social.

¿Tienen estimado cuál es el impacto del cierre de fronteras en el PIB y en los ingresos por el turismo?

No tenemos un número mágico que digamos si pasa esto, esto es lo que va a crecer el PIB, esto es lo que va a caer la recaudación, esto es lo que va a pasar con el turismo. Es muy difícil, son escenarios que tienen muchas variables. Por eso no tengo un número. Lo que sí sabemos es que el sector turismo en general deja un ingreso neto de US$ 800 millones, por eso entendemos que es importante apuntalar a este sector. Tampoco tenemos un número de cuál es el impacto fiscal de las medidas tomadas.

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