ANÁLISIS

Ante la emergencia: ¿sirve topear precios de artículos esenciales?

El coronavirus provocó un "shock de demanda excepcional" de bienes como alcohol en gel. 

Alcohol en gel. Foto: Archivo El País
Alcohol en gel. Foto: Archivo El País

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"¡Grande Alberto (Fernández)!”, ese mensaje en un grupo de Whatsapp de amigos —acompañado de un tuit del presidente argentino donde advertía: “vamos a perseguir a todo el que aumente indebidamente los precios de elementos necesarios para cuidarnos del coronavirus”— desató el debate, y nos transformó a varios en improvisados analistas que defendían o cuestionaban la efectividad de aplicar un control de precios para evitar estas “avivadas”.

Obviamente que la preocupación de los consumidores por un alza excesiva de los precios, en especial de los artículos de higiene, en momentos de una crisis sanitaria, está ocurriendo en todo el mundo. Uruguay no es ajeno al tema e incluso el lunes pasado el gobierno anunció medidas, que fueron en otro sentido a las aplicadas en Argentina (ver aparte).

Entonces, ¿hay una fórmula efectiva para evitar los abusos en los precios? ¿Las empresas realmente se favorecen al elevarlos o puede terminar jugandoles en contra? ¿Qué están haciendo los gobiernos del mundo al respecto?

El economista Sebastián Fleitas, especialista en temas de mercado y competencia, ahondó en esto en su columna en el programa No Toquen Nada de Del Sol el martes pasado. “Algo positivo del coronavirus es que nos permite pensar acerca del rol del mercado y de los Estados en la economía”, reflexionó.

Fleitas explicó que “en circunstancias normales los precios se determinan por oferta y demanda, y si por algún motivo se demanda más cantidad de un bien, el precio sube un poco para incentivar a los oferentes (las empresas) a producir más”.

Fila en farmacia en busca de alcohol en gel. Foto: Leonardo Mainé.
En los últimos días, la gente hizo cola en las farmacias en busca de alcohol en gel. Foto: Leonardo Mainé.

Sin embargo, en situaciones de emergencia esto no es así.

“La gente quiere comprar lo más posible para stockear, y el mecanismo de mercado que haría subir los precios y que los oferentes reaccionen no funciona bien por dos problemas: en general le lleva tiempo a los productores producir más cantidad; y cuando los precios aumentan solo las personas de mayores ingresos pueden acceder a comprarlos, lo que genera un problema de desigualdad en el acceso a bienes necesarios”.

Leandro Zipitría, también economista especializado en mercados y competencia, expresó en diálogo con El País que lo que ocurre con el coronavirus y los artículos de higiene es “un shock de mercado no esperado”, que podría observarse desde la academia a modo de “experimento” para sacar algunas conclusiones.

Si el mercado hace subir los precios en situaciones de emergencia, se puede dar un problema de desigualdad en el acceso a los bienes necesarios.  

Igualmente, Zipitría dijo que toda la teoría económica “presupone que los individuos son racionales” y cuando “la gente entra en crisis y pánico la racionalidad es lo que menos se ve”.

Lo clave, tanto para el pánico de los consumidores como para el comportamiento de las empresas, es la incertidumbre de “no saber si esto terminará en 10 días, un mes o más tiempo”.

Según Fleitas, lo claro frente a estas circunstancias es que la forma de repartir los bienes esenciales “no debiera quedar solo en manos de la oferta y la demanda”.

Como ejemplo, planteó que a nadie se le ocurre que las leyes del mercado sean la solución para decidir la asignación de órganos para pacientes que esperan un trasplante.

​También precisó que las herramientas de actuación de los Estados frente a situaciones así, nada tienen que ver con aspectos ideológicos. “No solo intervienen (regulando algunos aspectos) países que no creen en el libre mercado”, sino que han ido en ese sentido economías de mercado como Chile, Estados Unidos o Francia. 

Otra aclaración que planteó Fleitas es que no hay soluciones “buenas per se” porque todas tienen “restricciones”, dado que “no hay manera de generar mayor oferta en un corto plazo” y por ende “alguien va a sentir que no tiene la cantidad (del bien en cuestión) que quiere o que no paga lo que quisiera”.

Es decir, que a nivel de la teoría económica “no está saldado” cuál es la mejor forma de enfrentarse a esta problemática.

Supermercado tras anuncio de coronavirus en Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour
Tras anuncio de coronavirus en Uruguay las personas salieron a abastecerse. Foto: Marcelo Bonjour

SOLUCIONES. Según comentó a El País la presidenta de la Comisión de Defensa de la Competencia, Luciana Macedo, en “una situación extrema por la emergencia sanitaria es natural el incremento de la demanda de productos útiles para prevenir el contagio”, y eso “naturalmente lleva a una suba de los precios” al público.

Aunque admitió que podría haber también “conductas especulativas” de parte de “productores o distribuidores de estos bienes” esenciales. Sin embargo, discrepa con “ponerle un tope al precio” de estos productos, porque “lleva a la escasez”.

“La forma en que se regula la demanda es justamente por el precio. Por ejemplo, la medida adoptada por un supermercado en Dinamarca fue cobrar 40 coronas danesas por una botella de alcohol en gel y si comprás dos, cobran 1.000 cada una; con eso lograron controlar el acaparamiento”, planteó Macedo.

Zipitría fue en una línea similar: “Lo primero, para poder topear precios necesitás tener productos (en stock). Y si el Estado lo hace, no va a resolver la situación de fondo que es el pánico de la gente”.

Además, dijo que Argentina no debería ser un punto de comparación porque “tiene una idiosincrasia particular, con precios topeados hace años en busca de controlar la inflación”.

Aparte del tope de precios, otra “solución” que han encontrado los gobiernos del mundo es “asignar los bienes por ejemplo en base a filas de gente”, es decir “el primero que llega se lo lleva”, contó Fleitas.

Se mantiene el problema de no poder abarcar toda la demanda existente.
Una tercera vía es la adoptada por Uruguay, de intentar influir en la oferta. El lunes pasado el gobierno anunció que acordó con Ancap incrementar la producción de alcohol en gel para que haya más stock, y que no descarta la importación directa de bienes esenciales.

Además, se desgravó la importación de varios artículos como respiradores, túnicas, mascarillas, alcohol en gel y guantes. Otras medidas apuntan a los fabricantes e importadores, que deberán “declarar y registrar ante Defensa del Consumidor” sus stocks y como evolucionan, así como los precios de venta de los productos.

Para Macedo estos anuncios “son adecuados”, al igual que Fleitas quien señaló que “va en la dirección correcta buscar mayor producción” para atenuar los precios. “Lo importante es buscar que se produzca más y dar un mensaje de tranquilidad (para evitar una demanda excesiva), más no se puede hacer”, opinó Zipitría.

"estamos mirándolos", el mensaje que se da con relevamiento 

Publicación de los precios, señal para los privados

El gobierno también tomó medidas para incrementar la información que tienen los consumidores. Desde el martes el Área de Defensa del Consumidor comenzó a publicar información “de manera regular, desagregada por producto y por punto de venta” de artículos de primera necesidad para prevenir el contagio. Se busca “combatir prácticas abusivas que pueden perjudicar los derechos e intereses de los consumidores en este período de emergencia”, explicó el gobierno.

Sebastián Fleitas dijo que “si bien no se dice” de manera explícita, “se sugiere una especie de señal al sector privado: los estamos mirando con atención, actúen en concordancia”. En otras palabras, la advertencia es que quien ponga precios excesivos quedará expuesto ante la población, viendo afectada su reputación.

Luciana Macedo presidenta de la Comisión de Defensa de la Competencia, dijo que el hecho que “los consumidores tengan la información de precios por tipo de comercio y zona geográfica” es relevante dado “que hay mucho heterogeneidad” en la oferta.

A su vez, señaló que el órgano que preside estará “alerta” ante la posibilidad de “algún tipo de práctica anticompetitiva, como colusión (pacto) en licitaciones por parte de proveedores o distribuidores —por ejemplo, en licitaciones para hospitales—, o acuerdos entre proveedores o distribuidores para controlar la cantidad (en stock)”.

Reputación: 

“Tampoco es claro que todos los privados tengan incentivos para subir los precios y sacar una ventaja en este momento”, analizó Fleitas.  ¿Por qué?

“La gente va a seguir comprando estos bienes en el futuro, y las empresas se deben a su reputación, que se puede ver muy afectada si la sociedad ve que está queriendo sacar partido de una situación de emergencia subiendo mucho los precios”.

Es decir, que las empresa también “tienen incentivos para decir no subo tanto los precios porque la sociedad puede tener una mala visión suya a futuro”, explicó el economista.

Mujer utiliza mascarilla en Estados Unidos por coronavirus. Foto: AFP.
Mujer utiliza mascarilla en Estados Unidos por coronavirus. Foto: AFP.

Las medidas del resto del mundo: 

Los mismos precios que en febrero: El Ministerio de Desarrollo Productivo argentino ordenó el 12 de marzo, ante la falta de stock de alcohol en gel y denuncias de precios excesivos, que los valores de venta se retrotraigan al 15 de febrero (no pueden venderse a otro precio que el que tenían en ese entonces) y queden incambiados por 90 días.

Además, intimó a las empresas a utilizar al máximo la capacidad instalada para garantizar el abastecimiento. En Chile también hay medidas para limitar los aumentos de precios ante emergencias, como terremotos, dijo Fleitas.

En Francia se requisan mascarillas: A principios de marzo, el gobierno francés estableció a través de un decreto la requisa de todas las existencias de mascarillas protectoras. Ante la propagación del coronavirus, la gente se había volcado a comprar el producto como protección, provocando faltantes de un artículo necesario para el personal médico. Hasta el 31 de mayo el gobierno requisará todas las mascarillas que posea “cualquier persona jurídica de derecho público o privado”. Además, Francia tomó medidas para regular los precios del alcohol en gel.

El negocio que frenó Amazon: Sebastián Fleitas relató un caso que ocurrió en Tennessee (Estados Unidos). Viendo lo que venía, dos hermanos compraron todo lo que pudieron de alcohol en gel, esperaron y comenzaron a venderlo en plena crisis por el coronavirus a precios excesivos a través de Amazon.

Pero el gigante del comercio electrónico frenó el negocio. “Estados Unidos tiene leyes muy fuertes por precios abusivos”, contó Fleitas, y ahora los hermanos están siendo investigados por el fiscal general del Estado en base a la ley de aumento de precios.

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