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Apple se suministra en China y deberá replantear su negocio si continúa la guerra comercial 

La empresa californiana Apple podría enfrentar caídas en las ventas, entre otros problemas, como represalia a las últimas medidas estadounidenses

Rutina. A diario, Cook dedica una hora a leer email de los consumidores de Apple. (Foto: Reuters)
Desde 2016 Tim Cook, director ejecutivo de Apple, viaja a Washington y Pekín para tratar de reducir las  tensiones comerciales entre EE. UU y China. Foto: Reuters

Mucho antes de que Tim Cook se convirtiera en la cabeza de Apple, cuando su trabajo era reducir costos en la cadena de producción de la compañía, supo de un problema con un proveedor en China. "Esto es malo", le dijo a su equipo. "Debería haber alguien en China manejando esto". Treinta minutos más tarde vio a uno de sus ejecutivos sentado. "¿Por qué sigues aquí?", preguntó suavemente. El ejecutivo se paró, fue directo al aeropuerto de San Francisco y compró un pasaje a China.

Esta anécdota, contada en la biografía de Steve Jobs por Walter Isaacson, es una de las pocas historias impresas que ofrecen una visión del estilo de conducción de Cook, que reemplazó a Jobs poco antes de que este muriera de cáncer en octubre de 2011. Es dicente. Mientras Jobs, el irascible genio creativo responsable por los productos de gran venta de Apple se robaba la escena, Cook, que es muy reservado, trabajaba duro detrás de escena para consolidar una relación que es crucial para el enorme éxito de Apple: la que tiene con China.

En los primeros tiempos de Apple, Jobs quería fabricar sus computadoras Macintosh en Estados Unidos. Cuando Cook ingresó a la compañía en 1998 cambió todo eso, desplegando su tonada calma de Alabama y una ética de trabajo temible (se levanta a las 4 de la madrugada) para forjar una cadena de producción sin rival que atraviesa Asia. Hoy, las etiquetas de casi todos los dispositivos de la compañía dicen "Diseñado por Apple en California, Ensamblado en China".

La apuesta de Cook en China se extendió más allá de las fábricas y apuntó a sus consumidores. Las ventas a la región pasaron de casi nada en 2010 a U$S 52.000 millones el año pasado, casi un quinto de los ingresos de Apple. Desde la elección de Donald Trump en 2016, Tim Apple (como lo llamó el presidente estadounidense una vez) ha viajado a Washington y Pekín para tratar de reducir las crecientes tensiones comerciales entre las dos súper potencias. Pero, dada su reputación como genio logístico, vale la pena preguntarse por qué ha ignorado la primera regla de manejo de las cadenas de producción: el riesgo de tener demasiados huevos importantes en una canasta. En el caso de Cook la canasta es China. La disputa comercial se está poniendo cada vez peor. Si lleva a una reacción contra Estados Unidos en China, podría significar problemas para Apple y para Cook personalmente.

El lobby de Cook ha ayudado a Apple a evitar verse afectado directamente por los aranceles de Trump, que ya se han impuesto a importaciones chinas por valor de U$S 250.000 millones. Pero sus acciones han caído casi 12% en el último mes. El 1º de junio, China respondió con aranceles sobre bienes estadounidenses por valor de U$S 60.000 millones, incluyendo componentes para los dispositivos de Apple. Trump ha amenazado con impuestos del 25% sobre otros U$S 300.000 millones de importaciones chinas si las negociaciones comerciales no producen avances. Esto cubriría el iPhone, de lejos la mayor fuente de ingresos de Apple. El banco Morgan Stanley estima que podría agregar U$S 160 al costo de U$S 999 de un iPhone xs. Apple podría absorber el costo o traspasárselo a los compradores. Como sea, las ganancias se verían afectadas.

Una amenaza más inmediata puede ser una represalia china por la decisión de la administración Trump en mayo, por motivos de seguridad nacional, de impedir que compañías estadounidenses provean a Huawei -el campeón tecnológico chino- de chips, software y otras tecnologías. Debido a las tensiones comerciales, el Citibank ha reducido a la mitad su pronóstico de ventas de iPhone en China en la segunda mitad de este año, de casi 14,5 millones a 7,2 millones de unidades. Otros consideran que Apple podría compensar las pérdidas en China quitando clientes a Huawei en otros países, pero solo si puede seguir produciendo en fábricas chinas.

Según un estudio de los 200 principales proveedores de Apple de Nikkei Asian Review, una publicación japonesa, el año pasado los de China (41) superaron por primera vez a los de Estados Unidos (37), aunque Apple subraya la importancia de su cadena de producción estadounidense. China recientemente publicó anticipos de nueva normativa de ciberseguridad que cubren amenazas a la seguridad nacional y cadenas de producción. Andrew Gilholm, de la consultora Control Risks, dice que podrían utilizarse como armas contra grandes firmas estadounidenses en China si se deteriora la situación.

Esa sería la opción nuclear. Por el momento se ve improbable. Los costos para China serían inmensos; se estima que Apple contribuye alrededor de U$S 24.000 millones a la economía china al año. Unos 1,5 millones de chinos ayudan a ensamblar productos de Apple. Otros 2,5 millones de ingenieros de sistemas chinos crean apps para el sistema operativo iOS. El apetito de castigo puede ser débil. El 26 de mayo Ren Zhengfei, CEO de Huawei, dijo a Bloomberg TV que él sería el primero en protestar si China golpea a Apple.

Ren podría cambiar de idea. Y China también. Mientras Huawei dice tener un plan B para sobrevivir a su puesta en la lista negra por Estados Unidos, y Samsung está sacando su cadena de producción de China, Apple no parece tener ninguna alternativa clara. Pocos otros lugares poseen la capacidad experta para producir los componentes de alta gama que necesita Apple.

Una alternativa sería que Apple desarrollara otro producto indispensable que ningún consumidor pudiente chino pueda dejar de tener. Con todo su éxito, Cook aún no ha logrado esto. Otra alternativa sería desarrollar servicios que no necesiten de la producción en China. Los seguidos anuncios de Apple de su nuevo streaming de video, pagos por internet y otros servicios, muestran que lo está intentando. Pueden resultar un éxito, pero no serían ningún sustituto del iPhone.

En base a La Nación / GDA

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