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Comerciantes británicos recurren a la Carta Magna para saltarse el confinamiento

Apelan a la Ley que integra "el derecho a oponerse a la ley si sentimos que estamos siendo gobernados injustamente"

Carta Magna Reino Unido
Carta Magna. Fue firmada el 15 de junio de 1215 por el rey Juan Sin Tierra de Inglaterra bajo presión de barones rebeldes que querían limitar el poder real. (Foto: AFP)


Buscando sortear las restricciones impuestas por el gobierno contra el coronavirus, algunos comerciantes británicos utilizan la Carta Magna, texto fundador de la democracia moderna, como justificación para permanecer abiertos, aunque la policía no esté de acuerdo.

La Carta Magna fue firmada el 15 de junio de 1215 por el rey Juan Sin Tierra de Inglaterra bajo la presión de barones rebeldes que querían limitar el poder real.

Y Sinead Quinn, una peluquera de Bradford, en el norte del país, invocó ese famoso texto histórico para oponerse al cierre de su negocio durante el confinamiento, convirtiéndose en la heroína de más de uno en las redes sociales.

La policía le puso una multa de 17.000 libras (US$ 22.000 dólares) por mantener su salón abierto contra las medidas impuestas por el gobierno de Boris Johnson en Inglaterra durante cuatro semanas del 5 de noviembre el 2 de diciembre.

Quinn publica regularmente en Instagram imágenes de sus enfrentamientos con las autoridades locales y los representantes de la policía. "No acepto ninguna multa", le dice a un policía en un vídeo publicado recientemente.

"No estoy violando ninguna ley. Opero mi negocio bajo el derecho consuetudinario", afirma.

En otra publicación, la peluquera se refiere a la "sección 61" de la Carta Magna para defender "el derecho a oponerse a la ley si sentimos que estamos siendo gobernados injustamente".

Las autoridades locales calificaron su actitud de "egoísta e irresponsable" en un momento en que toda Inglaterra está sometida a restricciones para frenar la pandemia, que ha matado a más de 57.000 personas en el Reino Unido, el mayor balance de cualquier país europeo.

Pero Quinn no es la única: otros comerciantes rebeldes que invocan la Carta Magna para permanecer abiertos incluyen un salón de tatuajes en Bristol y una sala de juegos para niños en Liverpool.

En todos los casos, las autoridades ignoraron sus argumentos y les recordaron que se rigen por la ley actual y no por una de hace 800 años.

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