INDUSTRIAS CREATIVAS

¿Qué es la economía naranja y qué retos y oportunidades abre?

Se desarrolló en Medellín (Colombia) la primera Cumbre de Economía Naranja, donde expertos explicaron el alcance del concepto y los desafíos que trae asociados.

Cumbre de Economía Naranja. Foto: EFE
Cumbre de Economía Naranja en Medellín, Colombia. Foto: EFE

¿Qué tienen en común el futbolista Luis Suárez, el cantante Maluma, el cineasta Steven Spielberg, el carnavalero Ariel “Pinocho” Sosa, el chef español Ferran Adrià y el empresario Bill Gates? Aunque algunos de ellos no lo sepan, todos forman parte de la denominada economía naranja.

¿Y qué es la economía naranja? Se considera al investigador John Howkins el “padre” del concepto “economía creativa” a partir de su libro “La economía creativa: transformar una idea en beneficios”, publicado en 2001. Dos años más tarde, los consultores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Felipe Buitrago e Iván Duque (actual presidente de Colombia) le dieron una vuelta más al concepto y lo llamaron “economía naranja” (en el libro “La Economía Naranja, una oportunidad infinita”) porque ese es el color que “suele estar asociado con la cultura, la creatividad y la identidad”.

Según Buitrago y Duque, los elementos centrales de la economía naranja son que la “creatividad, artes y cultura” son la “materia prima”, que hay una “relación con los derechos de propiedad intelectual. En particular con el derecho de autor” y tienen una “función directa en una cadena de valor creativa”.

Entre las actividades que la integran están las convencionales (libros, revistas, periódicos, bibliotecas, cine, televisión, fotografía, video, discografía, radio, etc.), las otras (artes visuales y escénicas, conciertos y presentaciones, teatro, danza, artesanías, diseño, arquitectura, moda, gastronomía, deporte, etc.) y las nuevas (publicidad, software, videojuegos).

La economía naranja “representa una riqueza enorme basada en el talento, la propiedad intelectual, la conectividad y por supuesto, la herencia cultural de nuestra región”, afirmaron Buitrago y Duque.

Pero, ¿cuál es el peso de la economía naranja? Según la investigación “El futuro de la economía naranja” del BID, “si las industrias culturales y creativas fuesen un país, serían la cuarta economía mundial”.

Según un informe de la Unesco de 2016, la cultura y los bienes o servicios directamente relacionados con la creatividad representan un 3% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y dan empleo a 29,5 millones de personas a nivel global.

El informe “Tiempos culturales: el primer mapa global de las industrias culturales y creativas” de la consultora Ernst & Young en 2015 estimó que en América Latina y el Caribe la economía naranja representa “aproximadamente el 2,2% del PIB” regional y “genera aproximadamente 1,9 millones de puestos de trabajo”.

En Uruguay la estimación más reciente data de 2012 -no incluye a todos los sectores de la economía naranja, ya que solo abarca a libros y publicaciones periódicas, música grabada, audiovisual y artes escénicas- y muestra que representaba un 0,63% del PIB.

¿Qué desafíos plantea?

La ciudad de Medellín (que apuesta a ser un ecosistema innovador, ver aparte) fue la sede de la I Cumbre de Economía Naranja organizada por Fundación Advanced Leadership (ALF) en conjunto con la Presidencia de la República y la Alcaldía de Medellín y que contó con 1.200 asistentes.

Allí Howkins destacó que “la creatividad es mucho más difícil intelectualmente y genera más competencia que la agricultura, la manufactura o industrias convencionales, y es más especializada”.

A su juicio, hay “cuatro desafíos” que plantea la economía creativa. Uno de ellos es “gestionar la creatividad” porque hay que ver “cómo la medimos, cómo la manejamos y cómo la recompensamos cuando es invisible”, afirmó.

El segundo desafío que se presenta es “gestionar la inteligencia artificial” y señaló que la inteligencia artificial “sabe qué hacer, si nosotros sabemos qué queremos que haga”, señaló.

Foto: Pixabay
Informe de la Unesco de 2016: la cultura y los bienes o servicios directamente relacionados con la creatividad representan un 3% del PIB mundial Foto: Pixabay

El tercer reto es que “el número de buenos trabajos se está encogiendo” y que a futuro habrá “menos empleos full-time”, explicó.

El cuarto punto es que si bien “las industrias creativas proveen trabajos interesantes, significativos y con altos salarios” son “muy competitivas y no todos pueden entrar”, dijo Howkins. El “resultado” es que eso “amplía la desigualdad” por lo que el desafío es “cómo podemos compartir los beneficios (que genera) con el resto de la sociedad”, indicó.

En otro panel, John Newbigin, fundador y presidente de Creative England, indicó que “para los bancos e instituciones financieras aún es complejo entender cómo una idea puede tener más valor que la maquinaria, por lo cual es necesario implementar una comprensión más sofisticada”. A su vez, en la autodefinida “antropóloga digital” Rahaf Harfoush advirtió sobre la educación (ver aparte).

“América Latina ha vivido por años con la historia de ‘m’hijo, consigasé un puesto en algo’, pero hoy estamos en situación de decirle que haga lo que tenga talento”, remató Duque en el cierre de la cumbre.

*Invitado por la Agencia de Cooperación e Inversión (ACI) de Medellín y el Área Metropolitana a la I Cumbre de la Economía Naranja.

“La data no es el nuevo petróleo, es la nueva sangre”.

Rahaf Harfoush, directora ejecutiva del Instituto Red Thread de Cultura Digital, autodefinida como “antropóloga digital” y estratega de la campaña de comunicación de Barack Obama, presentó una de las conferencias más relevantes en la I Cumbre de la Economía Naranja.

Harfoush se refirió a la data, dijo que la mayoría de las compañías utilizan solo 12% de la data disponible y señaló que detesta la definición de que es “el nuevo petróleo”. A su juicio, la data es “la nueva sangre” porque tiene que ver con “tus amigos, tus intereses, lo que haces, etc.”. Señaló que “estás usando Facebook ‘gratis’, pero no es gratis” porque a cambio “le estás dando tus relaciones, tu ubicación, tus gustos, tus ideas políticas”.

Luego se refirió a la educación en estos tiempos y cómo no ayuda a la creatividad. “A expensas de historia, filosofía, geografía, etc. estamos haciendo que los jóvenes estudien programación, data, etc. Les estamos enseñando a programar, pero no saben qué programar”, cuestionó. La analista señaló que “queremos que la gente sea creativa, pero los ponemos en ambientes que no fomentan la creatividad”.

Además marcó su preocupación porque las instituciones de los países no están preparadas para lidiar con los nuevos gigantes de la economía creativa como Google, Facebook, Amazon, etc.

Las claves de la Cumbre

La apuesta de Medellín por convertirse en un centro innovador y de creatividad en América Latina viene desde hace tiempo. De hecho, es la primera ciudad en América Latina que logra tener un centro para la 4ª revolución industrial del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), siendo la quinta ciudad a nivel mundial. El presidente de Colombia, Iván Duque, señaló que “ojalá” que la Cumbre de la Economía Naranja -que se desarrolló en Medellín entre el 9 y 10 de septiembre - “se convierta en el Davos (por la sede del WEF) de la economía naranja”. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez destacó que la economía naranja es “la gran posibilidad para superar las brechas sociales”.

El factor humano sobre todo. "Para que la economía naranja pertreche más, el gran desafío está en reconocer algo que está más allá de la industria y de la monetización. Está en el factor humano, está en rescatar el humanismo en la sociedad, en rescatar la expresión de la sensibilidad del arte en la sociedad”, señaló el presidente colombiano Iván Duque, uno de los autores del concepto de economía naranja. En cuanto a cómo dar cuenta de los beneficios que genera la economía naranja, Duque señaló que "cuando integramos humanismo, talento y oportunidades, y le podemos mostrar a los más puristas de la economía que la conjugación de todo eso multiplica el capital social de un país, ahí estamos haciendo la transición".

Es una Economía de fallar. El investigador John Howkins mostró una foto de un trabajador de la construcción en 1920. Era el ícono de la sociedad de esa época, “el trabajador héroe de la sociedad que hacía un trabajo muscular”. Esta es la “primera víctima de la inteligencia artificial” y la automatización del empleo. Como contraposición, señaló que es “difícil encontrar una foto del trabajador del conocimiento” que es el de esta era. Destacó que la creatividad “es especializada y competitiva” porque allí “nos enfrentamos a dos jueces: ‘¿esto es lo mejor que puedo hacer?’ es uno de ellos y el otro es que ‘puedo trabajar duro en esto, pero ¿es lo que otros o el mercado quieren?”. Por eso remarcó que “es una economía de fallar”.

Ejemplos de la economía naranja
El deporte
Messi y Suárez. Foto: Reuters

Foto: Reuters. 

El FC Barcelona como atractivo. Javier Bordas, directivo del club.
“El 6% de los turistas que van a Barcelona van por el Barça”, señaló el directivo catalán que además mencionó que el museo del club es el más visitado de la ciudad. También destacó que el presupuesto del equipo ronda los 1.000 millones de euros.

La relevancia
Foto: Pixabay

Foto: Pixabay. 

Es más que el Café. Iván Duque, presidente de Colombia.
“Apostamos a la economía naranja, que no tiene color de partido, color ideológico. Tenemos que lograr que sea el sello distintivo de nuestro país. La economía naranja es el 1,8% del PIB (de Colombia) y el café representa el 0,8% del PIB”, ejemplificó Duque.

Google. Foto: AFP

Foto: AFP.

Embajadora ante las GAFA. Rahaf Harfoush.
“Dinamarca nombró un embajador responsable del relacionamiento con GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple). El canciller danés, Anders Samuelsen dijo que «en los próximos años, vamos a tener más relaciones bilaterales con GAFA que con Grecia»”.

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