NEGOCIOS

Europa da nuevo protagonismo a la bicicleta en tiempos de pandemia

La flexibilización del confinamiento genera la necesidad de moverse más evitando el contacto

Mujer circulando en bicicleta el pasado viernes en los alrededores del Coliseo, en Roma. Foto: AFP
Mujer circulando en bicicleta en los alrededores del Coliseo, en Roma. Foto: AFP

La pandemia del coronavirus ha obligado al mundo a adoptar nuevas formas de movilizarse con el objetivo de disminuir los riesgos de contagio y en ese contexto la bicicleta asoma como una de las nuevas protagonistas al menos en los países europeos donde la flexibilización del confinamiento genera la necesidad de moverse más evitando el contacto.

Es así que, por ejemplo, el riesgo de contagio de covid-19, que golpeó muy duro al Reino Unido, hizo que los británicos eviten el transporte público, desde el abarrotado metro hasta los famosos autobuses rojos de dos pisos, para volver a pedalear.

"Millones de personas descubrieron el uso de la bicicleta durante la crisis, para hacer ejercicio o para mantener distancias seguras", afirmó el ministro de Transporte, Grant Shapps.

En Barcelona, por otro lado, el uso de carriles para bicicletas se ha cuadruplicado en hora punta, explica Janet Sanz, responsable de urbanismo del ayuntamiento.

Los desafíos pendientes y las medidas europeas

Sin embargo, esta carrera de dos ruedas no está libre de inconvenientes, indican expertos. En ese sentido el principal problema es que la gente olvida que también tiene que respetar las distancias de seguridad en los semáforos en rojo y mantener otras medidas.

Para hacerle frente, el gobierno británico anunció un plan de urgencia de 250 millones de libras (305 millones de dólares) para adaptar el transporte a la pandemia.

Una parte se utilizará para crear carriles de bici temporales "en pocas semanas" o ampliar los ya existentes. En la mayoría de las principales ciudades europeas se han puesto en marcha iniciativas similares, consideradas como un activo sanitario y ambiental.

Bruselas, Berlín y Barcelona, por ejemplo, tienen previsto construir 40, 22 y 21 kilómetros de carriles adicionales respectivamente. En Francia, donde el gobierno ha anunciado un plan de 20 millones de euros, ciudades como París, Niza, Ruan, Lille y Nantes están siguiendo el ejemplo.

Incluso Italia, el país europeo con más coches por habitante, está adoptando el ciclismo en proporciones que no se veían desde los difíciles años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Se han planificado 150 kilómetros de carriles para bicicleta en la capital: suficientes para cambiar el aspecto de Roma, ciudad intransitable y peligrosa en ese vehículo.

Asimismo, el Gobierno italiano ha aprobado ayudas de hasta el 60% del valor de la bici a quien la compre, hasta un máximo de 500 euros. Este "bono movilidad", incluido en el decreto de ayudas económicas aprobado por el Gobierno, tendrá validez hasta el final de este año y podrá ser usado por todos aquellos habitantes de ciudades de más de 50.000 personas.

Además de bicis clásicas y eléctricas, los italianos podrán comprar con esta ayuda todo tipo de vehículos no contaminantes, como scooters eléctricos o "segways", una manera de incentivar formas de movilidad sostenible alternativas al transporte público.

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