CAMBIO DE PARADIGMA 

Robots y humanos, una “amistad” que puede generar un mayor rendimiento en el trabajo

Según un estudio de la escuela de negocios HEC París, establecer un vínculo emocional con robots en el trabajo puede contribuir a la productividad de la empresa.

Tecnología. Podría sustituir el 60% del mercado laboral en Uruguay en los proximos 10-15 años, según investigación del IEEM. (Foto: EFE)
El experimento apunta, principalmente, a robots que luzcan humanos o tengan características antropomorfas. Foto: EFE

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La integración de robots en el mundo laboral es un fenómeno que asusta a unos y emociona a otros. No obstante, abordar esta situación de una forma más “amigable” puede traer resultados positivos.

“Amigable” en el sentido más literal de la palabra, pues una investigación de la escuela de negocios HEC París descubrió que si se establece un vínculo emocional entre humanos y robots, la productividad y viabilidad del equipo mejora.

El experimento apunta, principalmente, a robots que luzcan humanos o tengan características antropomorfas. Su nombre específico es Embodied Physical Action Robots (EPA, en corto).

El estudio señala que los robots EPA “generan respuestas emocionales fuertes que llevan a individuos a proyectar identidades y personalidades en ellos, y tratarlos como seres humanos en lugar de meros aparatos”.

La teoría indicaba que cuando los equipos se involucren emocionalmente con sus robots, mostrarían mayor motivación para cumplir con las tareas, y de igual forma, el equipo tendría mejor voluntad para permanecer cohesionado.

“Nuestros resultados evidencian que ambos impactos son generados por el vínculo emocional del equipo con el robot. Los robots EPA son un vaticinador importante del desempeño del equipo y su viabilidad”, señaló el profesor de HEC Paris, Sangseok You.

Los investigadores descubrieron que cuando los participantes establecían una conexión emocional con sus robots, les llevaba menos tiempo completar las tareas en las pruebas, lo que hacía que dichos equipos fueran más efectivos y con un mejor rendimiento.

“La conexión emocional fue particularmente evidente cuando notamos que antes del experimento, normalmente se referían al robot como ‘eso’, pero después del experimento se referían a sus robots como ‘él o ella’”, añadió el investigador surcoreano.

Pero no todo es color de rosas con el mundo robótico, pues este mismo “cariño” hacia los aparatos puede ser contraproducente en ciertas circunstancias.

Robots llenan el vacío que genera la poca obra de mano que hay en Japón. Foto: Reuters
Robots llenan el vacío que genera la poca mano de obra que hay en Japón. Foto: Reuters (Archivo)

Si bien You recomienda que los líderes, gerentes y jefes busquen formas de promover estos vínculos para asegurar un mejor rendimiento y longevidad del equipo, también advierte sobre no exagerarlos.

“Los gerentes también deberían asegurar que el vínculo no es demasiado fuerte. Cuando la gente desarrolla lazos fuertes con artefactos, pueden experimentar una sensación de pérdida cuando son separados”, indicó.

Entre las alternativas, propone rotar los robots entre diversos equipos para reducir la percepción de que son exclusivos de uno u otro grupo. También recomienda evitar que el robot luzca demasiado como una mascota o un humano, y más como una máquina, per se.

Por otro lado, si el objetivo es estimular el vínculo humano-robot, el estudio recomienda involucrar al equipo en la construcción y desarrollo del mismo robot.

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