negocios

Silicon Valley y los sindicatos, el choque de dos culturas

Si bien los profesionales saltan de un trabajo bien pagado a otro, ahora muchos optan por quedarse en sus puestos de trabajo y corregir lo que creen que está fallando en las empresas en vez de renunciar

Google. El gigante tecnológico es uno de los motores de la economía de Silicon Valley.
Google. El gigante tecnológico es uno de los motores de la economía de Silicon Valley.

Muy bien pagados y en alta demanda, nada indica que los ingenieros de Silicon Valley tengan algún motivo para unirse en un sindicato.
Y aún así, este interés está creciendo en el sector.

El ingeniero Bjorn Westergard y una docena de sus compañeros fueron despedidos a comienzos de este año por Lanetix, una "startup" especializada en software, que argumentó razones económicas para la decisión.

Pero los empleados despedidos sospechan que se debió a su esfuerzo de crear un sindicato, pues el anuncio de su salida llegó apenas días después de que enviaran una aplicación a la organización Communications Workers of America (Trabajadores de la Comunicación de Estados Unidos), dijo Westergard a la AFP.

"Creo que es la primera vez que ingenieros en una compañía de software han buscado sindicalizarse", siguió. "No es difícil conseguir un trabajo y paga relativamente bien, por lo que hay una idea de que si tienes un problema, te vas y buscas otro empleo".

"¿Pero sería tan difícil resolver los problemas de la empresa?", se preguntó.
Lanetix no respondió a los pedidos de la AFP por una reacción.

Hostilidad 
Un 10,7% de los trabajadores de Estados Unidos están sindicalizados, según un informe del Departamento de Trabajo publicado en enero. Es más o menos la mitad que en 1983, y la mayor cantidad de sindicatos se encuentra en el sector público, como maestros y bomberos.

El informe señalaba que solo 1,7% de empleados en el sector privado están afiliados a un sindicato.

La estabilidad en un trabajo no es una constante en el Silicon Valley, donde los profesionales saltan de un trabajo bien pagado a otro, lo que a su vez debilita la solidaridad con sus colegas.

Pero Westergard sostuvo que la tendencia está cambiando y que muchos empleados de la industria están optando por quedarse en sus puestos de trabajo y corregir lo que creen que está fallando en las empresas en vez de renunciar.

No es que los ingenieros son antisindicatos, aseguró, "simplemente no saben nada sobre la organización de los trabajadores".

Pero en general los sindicatos nunca fueron bien vistos en Silicon Valley y las compañías se han mostrado profundamente hostiles a la idea.

Gigantes como Facebook o Google consienten a sus ingenieros con salarios altísimos, acciones en bolsa, un gran seguro de salud, comidas ilimitadas, bicicletas, clases de baile, buses especiales, cafés y oficinas inspiradas en campus universitarios.

No son condiciones que a primera vista inspirarían manifestaciones.
Para David Judd, de la Tech Workers Coalition, un sindicato del sector, las empresas del Silicon mantienen una ideología "libertaria", que considera que los sindicatos "frenan el progreso, una ideología que se alinea convenientemente con los intereses de sus capitales".

Según un artículo de la revista Time de 2014, el gigante Amazon había hecho todo lo posible por impedir que incluso sus trabajadores de los almacenes se sindicalizaran, argumentando una "relación directa" entre la gerencia y el empleado.

Más interés
David Bacon, autor y especialista en sindicatos, explicó a la AFP que muchos empleados de sitios web y medios digitales "están tratando de organizarse".
"En parte es consecuencia de la inseguridad en esta industria", añadió, insistiendo en que si una startup fracasa las acciones con las que son recompensados los empleados por interminables horas de trabajo no tendrían valor y quedarían prácticamente sin nada.
La respuesta de las empresas, sin embargo, siempre ha sido la misma, según Bacon: "Los sindicatos no están permitidos".

Judd asegura no obstante que ha habido "una ola de sindicalización en el sector tecnológico" en subcontratistas de grandes empresas que prestan servicios de limpieza o cafetería.

Y cree que los profesionales informáticos deben seguir el ejemplo.
"Las horas de trabajo pueden ser extenuantes con la excusa de que 'estamos cambiando el mundo'", siguió Judd, destacando además que un sindicato podría abordar también problemas de sexismo o discriminación racial.

El interés en los sindicatos, añadió, creció con la llegada de Donald Trump al poder, asegurando que los empleados de las empresas de tecnología quieren defender sus "valores".

"No queremos que nuestros empleadores se salgan con la suya construyendo herramientas para que Trump vigile a nuestros vecinos y colegas, o que afecten a los usuarios vendiendo datos, ignorando baches de seguridad o manipulando contenido".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)