COMERCIO EXTERIOR

Una estrategia de inserción internacional que sea “escudo y espada”: ¿Cómo hacer para lograrlo?

Un estudio del especialista en negocios internacionales, Marcos Soto, plantea líneas de acción para Uruguay en el período 2020-2025.

Ministerio de Relaciones Exteriores. Foto: archivo El País
Negociar acuerdos por aranceles, regulación y doble imposición, algunas de las tareas. Foto: Archivo El País.

Una estrategia de inserción internacional que sea “escudo y espada de los intereses nacionales” es lo que plantea Marcos Soto, especialista en negocios internacionales, que presentó ayer un trabajo -en las Jornadas Académicas organizadas por el Banco República y la Unión de Exportadores- que propone algunas líneas para lograrlo de cara al período 2020-2025.

Soto sostuvo que “los procesos de inserción internacional de los países son fundamentales”, por los impactos comerciales y otros efectos derivados como los mayores flujos de inversión o la creación de nuevas oportunidades para el desarrollo humano. Más aún en el caso de Uruguay, una nación “con excedentes de producción, que debe colocar en el exterior”, y que importa lo que no produce.

Del análisis del escenario externo actual, señaló que en la región y el mundo hay “ritmos y visiones distintas sobre apertura y comercio, versus la década pasada y mucho más si ampliamos el rango a la década del 90”.

“La guerra comercial entre Estados Unidos y China, el rol de la Unión Europea con diferentes visiones intrabloque, el surgimiento de economías asiáticas potencias mundiales, el crecimiento económico de países africanos e incipiente modificación de sus patrones de consumo, así como inestabilidad política y económica en la región y dificultades de convivencia política potenciales en los próximos años entre los gobiernos de Argentina y Brasil, son factores decisivos para diseñar una estrategia de inserción internacional” desde el punto de vista de Uruguay, analizó.

Soto indicó que “si los escenarios internacionales, regionales y locales han cambiado sustancialmente, también debe modificarse la respuesta frente a esos cambios”, subrayó Soto.

Para la elaboración de una nueva estrategia de inserción, hay que atender lo que “caracteriza hoy al comercio internacional: niveles de incertidumbre desconocidos hasta el momento”.

“La respuesta estratégica” para enfrentar esta situación “debe ser la diversificación tanto de productos como de mercados”, priorizando para esto último acuerdos “que aseguren las condiciones de acceso”, repasó Soto.

Subrayó que Uruguay “tiene condiciones y potencial de crecimiento” en el comercio internacional, porque “a pesar de sus dimensiones aparece en el top 10 como país exportador en rubros como carne, arroz, leche, celulosa y soja”, sumado a los buenos niveles en software.

Pese a esto, Uruguay “tiene acuerdos de preferencia vigente sólo con dos economías de las 10 principales para el 2030 (Brasil y Egipto)”. El profesor de negocios internacionales dijo que “el crecimiento esperado para Egipto invita a profundizar y explotar mucho más el tratado comercial vigente”, máxime los niveles de importación que tiene con el resto del mundo de productos “de interés para Uruguay” como medicamentos, carne, madera y lácteos.

Noviembre: exportaciones sumaron US$ 787 millones. Foto: F. Ponzetto
Playa de contenedores en el Puerto de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto.

En el mismo sentido, otros emergentes en pleno desarrollo como India, Turquía e Indonesia presentan oportunidades en rubros como celulosa, cítricos y miel, aparte de los nombrados.

“Existen oportunidades en mercados globales, que aún no se han explotado”, resaltó Soto. Agregó que si estas naciones continúan expandiéndose “fortalecerán su clase media y los patrones de consumo tienden a modificarse y migran hacia exigencias de mayor calidad, un nicho en el que debe moverse nuestra producción”.

Comercio internacional de servicios.

Otra cuestión a atender según el experto es que “el dinamismo del comercio internacional de servicios ha sido más pronunciado que la evolución del comercio de bienes”, por lo que “en la actualidad, es un error conceptual y estratégico, obviar a este sector en cualquier planificación de desarrollo del sector exportador”.

Soto señaló que Uruguay “presenta condiciones sobresalientes” que lo destacan en este rubro, como “la apertura para recibir inversión extranjera directa (que suele llegar con nueva tecnología o procesos innovadores), desarrollo de telecomunicaciones y una serie de estabilidades frente a los vecinos”.

Además, planteó que hoy las cadenas de valor permiten que “la etapa inicial de producción, como es el diseño, no precisa de escala para obtener costes competitivos”, lo que permitiría a Uruguay “mitigar un problema histórico” vinculado a su pequeña dimensión.

Tomando en cuenta lo anterior, Soto señaló que para desarrollar más la exportación de servicios Uruguay debe: “lograr acuerdos marco que simplifiquen y liberalicen aspectos regulatorios, y acuerdos para evitar la doble imposición (ya lo tiene con 21 países)”.

Acerca de los convenios comerciales, apuntó que a nivel mundial se ha optado “por la negociación bilateral o plurilateral en busca de eficiencia en los términos de intercambio”.

Pero “esta tendencia no fue acompañada por el Mercosur” ni por ninguno de sus países miembro. Esto trajo como consecuencia para Soto que “nuestro país integre la región o bloque económico más proteccionista del planeta, sintetizado en el arancel efectivo promedio”. El próximo gobierno deberá negociar “para modificar en el corto plazo el funcionamiento” del bloque, añadió.

Por último, referido a la realidad interna, Soto indicó que “la adecuación del tipo de cambio debería ser paulatina, pero continua”, y que se requiere “trabajar sobre determinantes de costos logísticos y tarifas relevantes para la producción” buscando que colaboren “en la recomposición de la competitividad”.

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