Los US$ 3.000 millones que obtuvo se la garantizan 3 meses

Argentina se endeuda para conseguir calma cambiaria

Pese al conflicto irresuelto con los fondos buitre, el gobierno argentino consiguió mediante dos emisiones de bonos —una propia y otra de la petrolera YPF, controlada por el Estado— unos US$ 3.000 millones que le garantizan la calma cambiaria para los próximos meses.

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Axel Kicillof, ministro de Economía argentino. Foto: Archivo El País

Aunque, claro, deberá pagar caro por esa tranquilidad: ambas colocaciones a 10 años se pactaron a una tasa cercana al 9% anual. En febrero pasado, Uruguay reabrió un bono por US$ 1.200 millones a 35 años con un rendimiento de 5,014%.

Como sea, los US$ 1.415,9 millones que obtuvo el gobierno argentino por la colocación de bonos Bonar 24, a una tasa de 8,95% anual, representan una bocanada de oxígeno para las reservas del Banco Central (BCRA). A esa emisión se le sumó otra de US$ 1.500 millones de YPF a una tasa de 8,62%.

"Con estas emisiones, el gobierno compra tiempo hasta septiembre, al menos. Este año Argentina necesita US$ 10.000 millones para afrontar vencimientos, pero US$ 8.000 millones vencen en el último trimestre", dijo a El País el economista Fausto Spotorno, director de la consultora OJF & Asociados.

El principal vencimiento del año corresponde a US$ 6.500 millones de los intereses del Boden 2015 el próximo 3 de octubre, tres semanas antes de las elecciones presidenciales.

El drástico cambio de la llamada política de desendeudamiento —una de las banderas esgrimidas por el gobierno kirchnerista desde 2003— por una nueva etapa de endeudamiento a tasas altas tiene como principal objetivo llegar a las elecciones sin turbulencias en materia cambiaria. El ingreso de divisas frescas fortalece el stock de reservas netas, aquellas que están líquidas y que constituyen el verdadero poder de fuego del BCRA. Esas reservas, que no incluyen los encajes bancarios, las divisas provenientes del swap (intercambio de monedas) con China y los pagos a bonistas retenidos por el juez neoyorquino Thomas Griesa, habían caído en unos US$ 3.000 millones durante el primer trimestre del año.

La necesidad de salir a colocar deuda también se debe a las dificultades que está enfrentando el BCRA para sumar dólares a sus reservas pese a que la temporada alta de liquidación de la cosecha de soja ya cumplió un mes. Además de la retención de granos por parte de los productores ante la expectativa de un salto del dólar oficial con la llegada del próximo gobierno, también está incidiendo el adelanto de liquidación por unos US$ 2.000 millones que el gobierno había acordado con los sojeros para pasar sin sobresaltos cambiarios el primer trimestre del año.

"La colocación de deuda fortalece las reservas del Central y podría haber más autorizaciones de importaciones para que la economía no llegue tan frenada a las elecciones, pero esa entrada de divisas aún no alcanza a compensar los US$ 6.000 millones menos de liquidación de granos con relación a la campaña de 2014", señaló a El País el economista Francisco Gismondi, de la consultora Empiria.

Más allá del deslizamiento controlado del dólar oficial —el peso se devaluó 7,2% desde fines de agosto pasado—, otra de las prioridades del ministro de Economía, Axel Kicillof, pasa por mantener a raya al dólar paralelo en los meses de la campaña electoral. "La estrategia del gobierno seguirá pasando por intervenir en el mercado del blue a través de la venta del dólar ahorro", dijo Spotorno.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) abrió desde septiembre pasado el grifo de autorizaciones para que los empleados registrados y que ganan al mes más de 9.500 pesos (unos US$ 1.100) puedan comprar al valor del tipo de cambio oficial más un recargo del 20%. En lo que va del año, las ventas fueron por US$ 1.800 millones, más del triple que el monto registrado en el primer cuatrimestre de 2014.

Sin desendeudamiento por los próximos años.

Archivada la estrategia del desendeudamiento, los economistas creen que las emisiones de deuda continuarán en los próximos años. Por un lado, más allá de la creciente deuda en pesos con el Banco Central y la administradora de los fondos de los jubilados, el kirchnerismo deja como herencia positiva un bajo endeudamiento en dólares, lo que da margen al próximo gobierno para tomar nueva deuda en los mercados internacionales.

Por el otro lado, las cuentas a pagar serán abultadas. "El próximo gobierno tendrá que emitir deuda para arreglar con los holdouts (los fondos llamados buitre que quedaron fuera del canje de deuda), resolver el tema de los más de US$ 10.000 millones de utilidades de empresas extranjeras que no pudieron ser giradas en los últimos tres años por el cepo cambiario y renovar el swap con China, ente otras cuestiones.

"No se tomará deuda para retomar el crecimiento en 2016, sino para pagar la herencia", dijo a El País el economista Fausto Spotorno, director de la consultora OJF & Asociados.

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