DESAFÍO TECNOLÓGICO

Para los bancos "es innovar o morir" ante nuevas tecnologías

Gobierno plantea el desafío y entidades creen que costos afectan decisión.

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Las nuevas generaciones no quieren ir a las oficinas bancarias. Foto: Nicolás Pereyra

Los bancos enfrentan el desafío de las tecnologías disruptivas, con aplicaciones que brindan servicios de pago, préstamos y colocación de dinero y deberán "renovarse para sobrevivir", según la visión del gobierno. Al mismo tiempo, las instituciones creen que su negocio no desaparecerá y que si no entran en algunos mercados es porque no es rentable.

Por otro lado, la regulación de estas tecnologías financieras es clave porque debe tener en cuenta el "riesgo" para el consumidor pero al mismo tiempo no convertirse en una barrera a la entrada de nuevos actores al juego.

Esos conceptos fueron manejados ayer en el Panel de Discusión: Inclusión Financiera en el marco de las XXXI Jornadas Anuales de Economía del Banco Central (BCU). Allí participaron: el coordinador del Programa de Inclusión Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Martín Vallcorba; el gerente de Riesgos del banco Itaú, Fernando Barrán; el socio de la firma de pagos electrónicos Paganza, Leonardo Vernazza y el socio de la billetera electrónica Qoollet, Andrés Levin.

"El mensaje para la banca tradicional es: innovar o morir", lanzó Vallcorba y dijo que "las entidades bancarias no se han caracterizado por atender los cambios necesarios" que han generado las tecnologías financieras "y menos aún poder rentabilizarlos".

Agregó que "los actores tradicionales van a tener que renovarse para sobrevivir" porque las aplicaciones y tecnologías "están presentes en todo el negocio bancario típico".

Según Vallcorba, "esto no es el fin de los bancos" pero "hay que remodelar el sistema financiero y las tecnologías son una oportunidad para bajar costos y mejorar servicios".

Estas empresas "sacuden la modorra del sistema bancario y rompen el statu quo" a la vez que "fomentan la competencia", evaluó el integrante del MEF.

A su juicio "estamos viviendo una revolución tecnológica que está transformando la industria" bancaria y si bien la "mirada de corto plazo" de los bancos es "el bloqueo y la tentación de frenarla" hay una "complementariedad" entre ambas y las tecnologías financieras "son una oportunidad para bajar costos y mejorar los servicios". En esa línea, añadió que "ayudan" a acceder a los productores financieros a hogares de menores ingresos.

Vallcorba apuntó que en Uruguay "hay un espacio muy grande para crecer" en tecnologías financieras "en la medida que tenemos un sistema financiero poco desarrollado" con "actores bancarios que se han caracterizado por un bajo dinamismo".

Esto "ayuda a dinamizar el mercado de la misma manera" que la ley de Inclusión Financiera que "facilitó la aparición de nuevos actores", apuntó, como los emisores de dinero electrónico.

Para los bancos hay "tres formas de reaccionar" frente a estas firmas tecnológicas que proveen servicios financieros: "tratar de construir alianzas, comprarlas o tener su propia estrategia tecnológica", dijo Vallcorba.

El asesor del MEF cuestionó que "muchos actores siguen pensando que la proximidad de las sucursales es clave" cuando las "nuevas generaciones" tienen "hábitos de consumo bien diferentes" que llevan a "visualizar a los bancos sin oficinas" con el relacionamiento vía celular. "Hay un conjunto (de personas) que prefiere ir a oficinas, pero de manera rápida cada vez son menos", añadió.

El debate.

También se refirió a comportamientos "poco racionales" como "la ausencia" de los bancos del "negocio transaccional durante décadas" lo que "generó un nuevo actor como las redes de pago" y cobranza.

Vallcorba concluyó que el "desafío principal es cómo regular a estas iniciativas innovadoras" incorporándolas "pero dando un marco regulatorio", lo que dio lugar a un debate sobre los llamados "Uber financieros".

A su turno, Barrán respondió a Vallcorba y dijo: "problema de los bancos si no proveyeron ese servicio (de pagos y cobranzas de tarifas entre otros), si los clientes están teniendo acceso a redes de pago".

El gerente de Itaú también señaló que si bien las decisiones sobre adopción de tecnologías innovadoras pueden ser rentables en el largo plazo, "los incentivos están definidos para que el corto plazo" sea el que "afecte" las decisiones. Ejemplificó que si algo da rentabilidad a partir del 10° año, del año uno al 10 se tienen pérdidas y eso no se puede obviar al momento de decidir.

Vallcorba puso un "ejemplo de decisiones no racionales de los bancos" como es que el "costo de las transferencias electrónicas (para el cliente) sea más alto que los cheques" cuando para la institución es al revés.

Barrán señaló que para los bancos, la ley de Inclusión Financiera "en el largo plazo es buena, pero en el corto plazo es un costo".

Ante una pregunta sobre cómo se lleva adelante la educación financiera ante todos estos cambios, Barrán respondió que "dentro de los debes, la educación financiera es uno de los más grandes del sistema bancario".

Menos fidelidad.

En un evento en el BCU en julio, el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados, Jorge Ottavianelli había planteado que la banca digital generará a futuro "un sistema con mucha menos fidelidad del cliente". A pesar de las dificultades planteadas por las nuevas tecnologías y la baja rentabilidad, Ottavianelli recordó en esa ocasión que el negocio bancario "tiene más de 7.000 años, es anterior al dinero incluso y seguramente encontrará la forma de hacerse un lugar".

Paganza: US$ 120: al año a través del móvil.

Tanto Vernazza de Paganza como Levin de Qoollet hicieron presentaciones de sus negocios. Vernazza dijo que la aplicación de pagos móviles prevé alcanzar el millón de transacciones en el año por unos US$ 120 millones. "Tuvimos la buena voluntad de los bancos que vieron con cabeza abierta que era una apuesta a futuro", dijo Vernazza. Es que Paganza está asociado a una cuenta bancaria. A su turno, Levin recordó que Qoollet es una billetera electrónica que está aprobada por el Banco Central y aún no está operativa. En este caso, el celular oficia como instrumento de pago asociado a una cuenta bancaria. Se puede precargar mediante banca móvil, débito automático o débito en cuenta. Levin indicó que "toda alteración está protegida por un PIN" y que "ningún dato financiero es revelado al comercio" porque "el dispositivo interactúa con un servidor". Para el usuario no tiene ningún costo y el comercio paga un arancel por su uso.

Gobierno quiere regular "Uber financieros" para "proteger al usuario" y evitar "efecto devastador".

La regulación de las tecnologías financieras centró parte del debate en el panel de ayer. El gobierno entiende que se debe regular a los denominados "Uber financieros" —préstamos entre pares (peer to peer)— que conectan a un ahorrista con quien necesita un crédito. El asesor del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Martín Vallcorba dijo que eso "es necesario" para "proteger al usuario" y porque "un evento negativo" en un "mercado incipiente" puede tener "un efecto devastador para el desarrollo futuro".

Asistiendo al panel, entre el público, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger pidió la palabra para hacer un comentario al respecto. "Tenemos que pensar muy bien por qué regulamos, antes de regular" dijo y agregó que en el caso de los "peer to peer" es "una transacción entre privados" por lo que "tenemos que argumentar muy bien por qué regulamos".

"Tenemos que tener cabeza fría de por qué tenemos que regular o no", concluyó. Vallcorba dijo coincidir con Sturzenegger en "pensar bien qué regular y cómo regular". Para el asesor del MEF hay que "regular" sin que ello se "transforme en una barrera de entrada (al mercado), pero minimizando el riesgo de que haya un efecto negativo que afecte el desarrollo futuro".

El "peer to peer" es "un tema complicado" pero hay que "proteger al usuario, sobre todo al que está tomando riesgos" al prestar su dinero, agregó.

Según Vallcorba "hay un doble desafío: regular adecuadamente y no sobrerreaccionar, porque lo peor que puede pasar es no tener ningún mercado".

En tanto, el gerente de Riesgos del banco Itaú, Fernando Barrán, recordó que fue regulador (fue superintendente de Servicios Financieros del Banco Central) y en esos momentos se preguntaba "para qué miércoles estoy regulando" esto o lo otro.

Señaló que los bancos entienden que debe haber regulación porque "lo mismo que tengo yo, que se la banque el resto". Añadió que "hay que ser extremadamente cuidadoso en el sentido de defensa del consumidor" ya que "no necesariamente son conscientes del riesgo que están asumiendo" al entrar en una plataforma de Uber financiero. El intendente de Regulación Financiera del BCU, José Antonio Licandro —que moderó el panel— dijo que el mandato legal es "muy claro" en cuanto a "regular por estabilidad del sistema bancario y velar por el buen funcionamiento del mercado financiero", a lo que sumó: "protección al consumidor, innovación y que haya competencia".

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