José Viñals

"Las burbujas financieras hoy brillan por su ausencia"

El director del Departamento de Asuntos Monetarios y de Mercado de Capitales del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo en entrevista con El País que los países de América Latina deben prepararse para una suba de tasas de interés en Estados Unidos con fundamentos “sólidamente anclados” y políticas monetarias y fiscales “flexibles”. 

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José Viñals. Foto: FMI

Por otra parte, Viñals sugirió que los bancos centrales deben “vigilar” el endeudamiento de las empresas. El jerarca descartó que haya burbujas financieras y rechazó que el sistema financiero esté excesivamente regulado.

—Se espera una suba de tasas de interés de Estados Unidos desde los niveles actuales de 0% para los próximos meses. ¿Qué deberían hacer los países de América Latina para estar preparados?

—La mejor forma de prepararse es reforzar los fundamentos macroeconómicos y financieros, sobre todo en el contexto de Latinoamérica donde hay una buena parte de economías que son exportadoras de petróleo y de materias primas y que ahora se están viendo afectadas por los bajos niveles internacionales de precios de estos productos. Los países deben tener unas políticas fiscales que estén en línea con la sostenibilidad, unas políticas monetarias dirigidas a mantener la inflación bajo control, y unas políticas de ofertas que potencien el crecimiento sostenido. Es importante tener esos fundamentos sólidamente anclados y al mismo tiempo que las políticas monetarias y fiscales, con esas anclas, puedan gozar de un mayor margen de flexibilidad en caso que tengan que enfrentar retos importantes que vengan del exterior, ya sea a través de tipos de interés más altos en EE.UU., a través de perspectivas de crecimiento menores ligadas a los precios de las commodities, a través de un dólar más fuerte, como el que está vigente, que lo que hace es perjudicar a los países que tienen endeudamiento en dólares. Por otro lado, en momentos en que va a haber un tensionamiento en las condiciones financieras de EE.UU., es muy importante vigilar el endeudamiento de las empresas, sobre todo en moneda extranjera, ver si el sistema bancario tiene la capacidad o la solidez suficiente para resistir posibles dificultades en un stress test del sector empresarial y que las políticas micro y macroprudenciales hagan su trabajo (NdeR: medidas que buscan disminuir riesgos de bancos individualmente y del sistema en su conjunto). Hay algunos países, que además de hacer todo eso, han decidido que tener una línea de crédito flexible con el FMI, caso de México o Colombia, es una buena forma de aumentar los márgenes de seguridad ante un posible empeoramiento del contexto internacional.

—Mencionó la necesidad de tener flexibilidad en las políticas monetaria y fiscal, pero hay países como Brasil, Uruguay, con menores grados de maniobra. ¿Qué pueden hacer, atender el crecimiento o la inflación?

—Esos son casos más complicados. La política monetaria tiene que hacer lo que dicten los mandatos de los bancos centrales respectivos. En el caso del Banco Central de Brasil, clarísimamente es mantener la inflación bajo control, entonces se tiene que dedicar a eso, no hay discusión (NdeR: la carta orgánica del Banco Central del Uruguay dice que este tendrá como finalidad primordial la estabilidad de precios que contribuya con los objetivos decrecimiento y empleo). Efectivamente, algunos países se tienen que preguntar si han dejado pasar la oportunidad de un ciclo muy bueno en el precio de las materias primas para dotarse de mayores márgenes de flexibilidad en el ámbito fiscal con unos niveles de deuda pública inferiores y unos niveles de déficits públicos inferiores. Si no se hizo, hay menos disponibilidad de márgenes de maniobra y por tanto estos países están más expuestos a los vaivenes de los flujos internacionales de capitales. Una receta común, independientemente de la calidad de los fundamentos macroeconómicos, es que es básico mantener la solidez del sistema financiero y eso se consigue con políticas que estén muy atentas a la situación del sistema bancario y que lo preparen para situaciones que pueden ser más complicadas en el futuro.

—La suba de tasas en EE.UU., ¿traerá consigo una salida masiva de capitales de América Latina o esta vez puede ser diferente?

—El último experimento lo tuvimos desde finales de mayo de 2013 hasta unos meses después, en donde ante la expectativa de subida de tasas de interés en EE.UU., (luego de declaraciones del entonces presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke) hubo salidas de capitales de las economías emergentes. En los primeros días esto afectó de manera bastante indiscriminada al conjunto de economías emergentes. Pero, conforme fue pasando el tiempo, los mercados empezaron a discriminar y a diferenciar entre aquellos en los que valía la pena volver —porque confiaban en lo que pasaba en esos países— y en aquellos otros donde no tenían esa seguridad. El impacto que puedan tener esas salidas de capitales va a diferir mucho, según la confianza que los inversores internacionales tengan en los países. Seguramente sí habrá un flujo neto de salida de capitales de las economías emergentes, pero con una intensidad muy desigual.

—En ese escenario, ¿es clave contar con el grado inversor de las calificadoras de riesgo o el mercado mira más los números de la economía?

—Hombre, si en una situación como ésta tuviéramos además a las agencias de riesgo variando notablemente la calificación al alza y a la baja de determinados países, pues claro que se nota. En la medida que los ratings de las agencias de calificación de riesgo estén en sintonía con la calidad de los fundamentos macroeconómicos y financieros de los países, es otro factor de diferenciación que actúa en la misma dirección.

—¿Ven burbujas formándose en distintos activos (acciones, bonos, inmuebles, etc.) alrededor del mundo o no es algo tan claro como hace cinco o seis años?

—Hay muchos activos que tienen niveles de precio relativamente elevados en relación con los últimos 10 años. Lo que teníamos antes de la crisis (de 2008) que era una sobrevaloración generalizada de muchos activos financieros, ahora es algo que brilla por su ausencia. Hay algunos mercados que estarían en la zona del límite. Por ejemplo, los mercados bursátiles de EE.UU., según el indicador que se tome, están valorados correctamente o un poquito más valorados de lo que correspondería a los fundamentos de mediano plazo. Pero no está claro que haya una burbuja ahí tampoco. Los mercados de bonos de alto riesgo, están en el borde, pero tampoco se puede decir que estén desalineados. No es evidente que haya burbujas financieras grandes y generalizadas, no las vemos en Europa y tampoco en las economías emergentes se observa una sobrevaloración del precio de los activos. Este no es el problema que tiene el mundo ahora. El problema es sedimentar el crecimiento económico, de tal forma que en el futuro las políticas monetarias expansivas sean innecesarias y se puedan normalizar en otros países como se van a normalizar ahora en Estados Unidos.

—Varias teorías expresan que la falta de regulación financiera fue uno de los factores causantes de la última crisis mundial de 2008. Algunos economistas sostienen que ahora se fue hacia el otro lado y hay exceso de regulación financiera, ¿comparte esa visión?

—No. No hay sobrerregulación financiera. Lo que hay que hacer es implementar las regulaciones que se han diseñado y todavía no están introducidas. Creo que hablar de sobrerregulación financiera en la actualidad es algo que no es correcto. Hay que implementar la regulación, no hay sobrerregulación.

Perfil.

Nombre: José Viñals - Nació: Madrid - Edad: 60

José Viñals es el actual Consejero Financiero y director del Departamento de Asuntos Monetarios y de Mercado de Capitales del Fondo Monetario Internacional (FMI). Además es miembro del Comité de Estabilidad Financiera del organismo. Nacido en España, posee un doctorado en Economía por la Universidad de Harvard. Previamente fue subgobernador del Banco de España, donde desarrolló buena parte de su carrera y también formó parte del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés).

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