FINANZAS DE BOLSILLO

¿Cómo clasificar y optimizar los gastos personales de cara al próximo año?

Faltan poco más de dos meses para que termine el año y es un momento ideal para planificar los gastos de cara a un 2020 que ya se viene.

La llamada regla 50/30/20 tiene como objetivo ayudar a que las personas pueden organizar y tener un mayor control de sus ingresos, sus gastos y también de sus ahorros.
Al tener un mayor control sobre los gastos, se puede llegar a generar ahorros para luego invertirlos.

Sabemos que hay que ahorrar. Sabemos que hay que invertir esos ahorros. Sabemos que hay que generar ingresos pasivos con las inversiones. Lo que no siempre sabemos es que nada de eso es posible si antes no optimizamos nuestros gastos para que surja un excedente que nos permita dar ese salto.

En el Finanzas de Bolsillo de hoy distinguiremos seis tipos distintos de gastos. Tres son positivos y debemos potenciarlos. Los otros tres son negativos y debemos reducirlos.

Gastos positivos

1) Gastos Necesarios

¿Cuáles entran dentro de esta categoría? Para contestar esta pregunta lo primero que debemos saber es que existen los gastos deseados, aquellos que no son estrictamente necesarios para vivir. Por oposición, los gastos necesarios se vinculan con la vivienda, la salud, la comida, los impuestos sobre "bienes necesarios" y el transporte, entre los principales.

Es muy importante evitar el autoengaño: muchos prefieren no someterse a la autocrítica y cuelan en esta categoría varios de sus gastos deseables simplemente para justificarlos.

Por otra parte, si bien son vitales, los gastos necesarios no deben exagerarse. Por ejemplo, el costo del alquiler o cuota hipotecaria de la vivienda no debería superar el 30% de nuestros ingresos. Encontrar una casa o apartamento cuyo alquiler o cuota se adapte a nuestro bolsillo y no al revés es claramente nuestra responsabilidad.

2) Gastos inteligentes por disfrute

Una vida compuesta solamente de gastos necesarios no es vida. Es importante darnos algunos gustos para que no todo sea trabajo. Pero más allá de acertar en el gasto para que genere disfrute, la adquisición de un bien o servicio será inteligente cuando el impacto que tenga en nuestras Finanzas de Bolsillo resulte acotado y haya sido planificado.

La mayoría de los gastos financiados con tarjeta de crédito no entran en esta categoría por más que los disfrutemos mucho en el momento. Esto es así porque nos generan un alto costo del que tendremos que hacernos cargo. Los gastos inteligentes por disfrute se pagan en efectivo, luego de haber ahorrado para tales fines.

Lamento el baldazo de agua fría para aquel que le venga sacando brillo a su tarjeta de crédito con el adelanto de las vacaciones de verano. Si estás pensando cuánto gastar en la temporada 2020 sin que tus finanzas se desmoronen, esta columna puede servirte.

3) Gastos inteligentes por inversión

Siempre conviene tener en claro si estamos ante un gasto, donde lo adquirido se consume casi en el momento, o frente a una inversión, donde gastamos hoy para beneficiarnos mañana.

Ejemplos de gastos inteligentes por inversión podrían ser un curso de idioma o cualquier otro plan educativo que nos proporcione recursos, un adelanto de consumo necesario o corriente, la compra de electrodomésticos de bajo consumo que reduzcan nuestro gasto en electricidad, el seguro del auto, etc.

Chicle
Las golosinas compradas en el kiosco, es uno de los gastos negativos, que se conoce como "gasto hormiga". Foto: Flickr/CCO

Gastos negativos

1) Gastos ocultos y derivados

Como dijo el economista Milton Friedman “no hay almuerzo gratis”, lo cual quiere decir que nos regalan muy pocas cosas en la vida y que debemos estar muy atentos a los conceptos ocultos que cobran quienes se aprovechan de la falta de cultura financiera de la población.

Por otro lado, aparecen los gastos derivados, que así se llaman porque derivan de un gasto primario. Por ejemplo, si compro una mascota tengo que ponderar no solo el costo de adquisición sino también el costo de mantenimiento (comida, veterinario, etc.). Lo mismo corre si compro un auto o una moto, por ejemplo.

2) Gastos hormiga

Son aquellas erogaciones de dinero menos visibles pero más traicioneras. Algunos ejemplos de pequeños gastos que desaparecen mágicamente de la contabilidad doméstica son el taxi, las compras compulsivas, las membresías baratas que no utilizamos, las comisiones por uso de cajeros automáticos (al retirar más veces que las gratuitas), los pequeños pagos en cuotas con la tarjeta de crédito, las tarjetas de crédito adicionales que se utilizan poco, los seguros de salud para viajes que se pagan todo el año y se utilizan solo durante un mes, los cigarrillos, las comidas no siempre deseadas fuera de casa, los cafés, las golosinas del kiosco. Son todos gastos imperceptibles que pueden representar hasta el 25% de nuestro presupuesto mensual.

3) Gastos diferidos

Desear es igual a posponer, debido a que cuando materializamos lo que deseamos, se acaba el juego. Desear mucho algo y buscar la manera de conseguirlo sin desesperarse estimula la creatividad, por lo que podemos deducir que lo contrario (obtener velozmente lo deseado) va en contra de nuestra inventiva y nuestra imaginación.

Si tenemos a mano la tarjeta de crédito se calma la ansiedad, pero aparece un problema distinto y más nocivo. Los gastos diferidos son principalmente los gastos con tarjeta de crédito. Se disfruta en el presente aquello que se pagará más adelante. Cuando debamos pagarlo, el disfrute habrá desaparecido y, en su lugar, nos toparemos con "la trampa de la deuda”.

EJERCICIO Y CONCLUSIÓN
Ahora que conocemos seis tipos de gastos distintos es hora de que tomes lápiz y papel (o, mejor aún, una planilla de Excel) y clasifiques en forma exhaustiva tus erogaciones.

Cuando llegues al total de dinero gastado en cada ítem, lo que sigue es calcular la participación que tiene cada uno en el total a fin de conocer mejor el destino que le estás dando a tu dinero. Si necesitás ayuda para calcular los porcentajes, repasá esta columna.

El 90% de tus gastos deberían ubicarse en la columna de los positivos. De lo contrario, tenés un objetivo claro que cumplir: sanear tus finanzas chequeando todos los meses los avances que vayas logrando, a fin de que en el cierre de 2020 puedas comprobar que estás revirtiendo la situación.

"No sé en qué se me va el dinero" es una frase que, con los conocimientos necesarios, deberías dejar de pronunciar.

[EN BASE A LA NACIÓN / GDA]

La pregunta y la respuesta de Finanzas de Bolsillo
¿Cómo se pueden aprovechar las herramientas tecnológicas para el manejo de las finanzas personales?
Ejecutivos de Facebook, Twitter y Google testificarán ante la Comisión de Inteligencia del Senado estadounidense.

En el caso de las finanzas, los cambios que ha provocado el avance tecnológico han sido radicales. Ya no es obligatorio visitar una oficina para realizar operaciones bancarias o contratar un producto o servicio, la información también se puede obtener a través de ‘chatbots’, no hace falta sacar lápiz y papel para hacer un presupuesto.

La vida financiera se ha facilitado mucho y la tecnología conlleva muchos beneficios, entre ellos: aumentar el alcance potencial y el acceso a los servicios financieros; ofrecer transacciones más rápidas y seguras, proporcionar servicios personalizados y fáciles de usar, hacer que las interacciones entre proveedores de servicios financieros y consumidores sean más fructíferas a través de ‘interfaces’ digitales o ampliar la gama de proveedores, entre otros.

En la práctica, todo esto se traduce en una serie de ventajas para las personas que han visto cómo la tecnología les hace la vida mucho más fácil.

Definir un presupuesto, marcar metas de ahorro, limitar los gastos, entre otras tareas, es posible gracias a las aplicaciones especializadas, muchas de ellas de las propias entidades financieras, que hay en el mercado. A través del celular se puede acceder a comparadores de precios, simuladores de productos, ‘chatbots’ para asesorarse y manejar mejor las finanzas.

(Fuente: BBVA)

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