FINANZAS DE BOLSILLO

¿Qué cuidados tener a la hora de usar la tarjeta de débito?

El plástico tiene muchas ventajas para pagar con él, pero también desventajas.

Tarjeta: facilita muchas cosas pero hay que tener cuidado en otros aspectos. Foto: F. Ponzetto
Facilita muchas cosas pero hay que tener cuidado en otros aspectos. Foto: F. Ponzetto

Ley de Inclusión Financiera mediante los uruguayos cada vez usan más la tarjeta de débito para realizar pagos. Ese plástico, hace cinco años tenía como función casi exclusiva pasar por el cajero para obtener efectivo. Actualmente el "pin y verde" es una frase más a la hora de pagar.

Para tomar dimensión de ello, los montos operados con tarjetas de débito aumentaron 78% en 2017 respecto a 2016 y totalizaron US$ 4.106 millones, según el último Reporte Informativo Sistema de Pagos Minorista del Banco Central.

Ahora, como todo tiene sus ventajas y desventajas. Entre las ventajas está el no tener necesidad de andar con dinero encima, pagar el monto exacto y evitar que el comercio se quede con el "redondeo", acceder a la rebaja de cuatro puntos de IVA, entre otras.

Dentro de las desventajas, hay aspectos que se pueden tener en cuenta para mitigar o evitarlas.

Cuidar el "gasto hormiga".

Como ya vimos en Finanzas de Bolsillo, es un mal que aqueja a muchos trabajadores. Es aquella compra absolutamente innecesaria, pero que se hace para pura satisfacción personal cuando se está en el trabajo. Un ejemplo de este tipo de gastos son los alfajores o bizcochos a media tarde. Son gastos que pasan casi desapercibidos, pero que a fin de mes duelen. Con la tarjeta de débito el problema es que puede ser "más tentador" incurrir en este tipo de compras, porque no se ve tanto lo que se gasta. Por eso, una recomendación es no llevarla cuando se sale a dar una vuelta a la calle. La otra es pagar con efectivo en estos casos.

Cuidado con el "débito automático".

La utilización del débito automático en la tarjeta (generalmente es en la de crédito, pero puede ser en la de débito también) es cómodo porque uno no pierde tiempo en pagar facturas. Pero, acarrea otras desventajas. Una es que las disputas son más complicadas. Es más difícil disputar cargos fraudulentos que con una tarjeta de crédito. La otra es que también es más difícil a la hora de dar de baja un servicio.

Otro aspecto negativo es que se pierde la cuenta de lo que se está descontando, uno puede terminar con poco dinero disponible. Además, las empresas que ofrecen servicios con débito automático no suelen informar cuando hay cambios de precio, lo que puede llevar a que uno gaste más de lo que estaría dispuesto por el mismo.

La sugerencia en este caso es: evite el débito automático en la tarjeta de débito, valga el juego de palabras.

Hay casos, en que no hay más remedio que asociar la tarjeta: por ejemplo si se quiere utilizar el servicio de Uber. Aquí el consejo es evaluar bien cuántos viajes se hacen por mes (algo sencillo de hacer, ya que Uber envía la factura de cada uno por correo electrónico) y así evitar caer en un típico "gasto hormiga" que complique la economía.

Compras por Internet.

En un mundo donde cada vez se quiere disponer de más tiempo libre, las compras por Internet (al exterior o en Uruguay) vienen en crecimiento.

Al momento de pagar, el dinero en efectivo no sirve para nada en el mundo virtual. Allí, llega la duda de qué utilizar: ¿la tarjeta de crédito o la de débito? La mejor opción es ninguna de las dos.

El mejor mecanismo es una tarjeta virtual. Es un número vinculado a la tarjeta real, pero con un límite de gasto y una fecha de caducidad, de manera que se pueden hacer las compras de forma mucho más segura.

Existen plataformas como "Privacy", de Google Chrome, que permiten colocar cierta cantidad de dinero en la tarjeta virtual e incluso cancelarla de manera automática una vez finalizadas las compras.

También se puede usar servicios como PayPal, Amazon Pay y Apple Pay, que son más seguros que otros sistemas de pago.

Otra opción es utilizar una tarjeta pre-paga (hay de bancos y de otros agentes de servicios financieros que las ofrecen). Esta tarjeta es pre-cargada con el monto que se estima se va a utilizar en la compra, por lo que no hay riesgo de que perder una importante suma de dinero en caso de fraude.

Por último, si ninguna de estas opciones le resulta válida, recuerda que es mejor usar tarjetas de crédito que de débito para pagar por internet, pues el nivel de protección es, por defecto, mucho mayor.

OJO CON LAS PROMOCIONES.

Una de las ventajas de las tarjetas de débito es que la competencia que hay entre los bancos genera que haya varias promociones en comercios para pago con ese plástico. Es habitual ver carteles en vidrieras de "todos los martes con XXXXXX 30% de descuento". Ahora, lo que es una ventaja puede transformarse en una desventaja si no se toman algunos recaudos.

Es que "tentado" por el descuento uno puede terminar comprando algo que necesita o incurrir en un gasto que quizás puede postergar y hacerlo en un mejor momento.

La sugerencia es siempre hacer tres preguntas sencillas antes del "pin y verde". ¿Es un gasto o es una inversión? En el primero, lo comprado se consume prácticamente en el momento, o frente a una inversión, donde gastamos ahora para beneficiarnos después.

La segunda pregunta refiere al impacto en las finanzas: analizar cómo repercutiría un gasto potencial en el presupuesto mensual. Para eso se puede utilizar el celular y en la aplicación del banco (o página de Internet) revisar el estado de cuenta para ver cuánto dinero queda y en qué momento del mes se está (cerca o lejos de cobrar el salario).

La última pregunta antes de "aprovechar ese descuento". ¿Hay premio por esperar? Por ejemplo en el caso de la vestimenta, quizás conviene esperar al cambio de estación y beneficiarse no solo del descuento que ofrece el banco, sino también de la rebaja del comercio.

Un Cambio cultural más allá del nivel del PIB

Según el más reciente Reporte Informativo Sistema de Pagos Minorista del Banco Central, en 2017 la "operativa con tarjetas (débito, crédito y dinero electrónico), así como los débitos directos (de cuenta bancaria) han registrado un alza general de 21% en cantidad de operaciones y 35% en montos. Estas cifras sugieren que más allá del incremento en el nivel de actividad económica, se asiste a un cambio cultural en hábitos de pago de los agentes como consecuencia de las políticas de inclusión financiera que vienen siendo impulsadas en el país". A su vez, "los guarismos dan cuenta de una mayor utilización de las transferencias electrónicas en detrimento del cheque —su sustituto natural— y probablemente de las operaciones en efectivo consolidando así la tendencia observada en el primer semestre de 2017", agregó. "En este sentido, la obligatoriedad a partir del 1° de mayo de 2017 del pago de remuneraciones, honorarios, beneficios o pasividades a través de medios de pago electrónicos parece explicar en parte el aumento observado en las cifras, habida cuenta de que gran parte de las transferencias se encuentran asociadas a la operativa de pago de nómina de organismos públicos y empresas de gran envergadura", señaló el informe. El papel (ya sea en forma de cheque o billete) pierde peso.

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