FINANZAS DE BOLSILLO

El dinero y cómo pasar de la queja al cambio personal

Tener hábitos de ahorro es la piedra angular de unas finanzas de bolsillo sanas

Ahorrar implica frenar el consumo espontáneo para asignar ese dinero a un objetivo de mediano o largo plazo. Foto: Gerardo Pérez
Ahorrar implica frenar el consumo espontáneo para asignar ese dinero a un objetivo de mediano o largo plazo. Foto: Gerardo Pérez

Es hora de reconocerlo: los uruguayos nos la pasamos hablando de dinero todo el día, a toda hora. Lo hacemos con amigos, en el trabajo, con clientes, en nuestras casas, en todos lados. Que el dólar va a subir, que el dólar se va a mantener, la inflación, etc. Como se ve, el dinero está presente en nuestra cotidianidad, queramos o no.

La pregunta que nos hacemos aquí ante este dato fáctico es: ¿El lenguaje financiero que tanto usamos es productivo o está instalado principalmente para la queja, para lamentar los vaivenes que vivimos sin generarnos ningún beneficio? La intuición indica que esta última es la respuesta que más se acerca a la realidad de la mayoría, por lo que se sugiere abandonar ese lugar improductivo, que además nos desgasta, para sacar provecho de la cultura financiera que vamos adquiriendo.

Si la economía nos obliga a estar atentos e informarnos, ¿por qué no hacer de eso un dato positivo para nuestra formación personal? Aprendamos a ser capitanes de aguas bravas y capearemos las tormentas con gusto, a la manera en que el budismo acepta el dolor, pero combate el sufrimiento.

Por eso, vale la pena desmitificar algunas frases recurrentes y revisar comportamientos nocivos.

Uno de los mitos en que solemos caer es que no se puede ahorrar porque Uruguay es un país caro.

Los amantes del camino fácil dirán que no tiene sentido ahorrar, que la inflación, que los costos de las tarifas, que el alquiler, etc. Pero, como lo hemos visto en columnas anteriores, poseer hábitos de ahorro es la piedra angular de unas finanzas personales sanas, y esta máxima se da con independencia del contexto.

Pesos uruguayos. Foto: Archivo El País
Pesos uruguayos. Foto: Archivo El País

Que vivamos en un país con inflación de 8%, con tarifas elevadas a nivel regional, no contradice lo dicho sino que nos fuerza a investigar sobre el doble trabajo que consiste en ganar el dinero y luego aprender a conservar su poder adquisitivo utilizando distintas herramientas tanto a nivel local como internacional.

Separar algo de dinero es posible si lo asociamos a objetivos concretos. Ahorrar implica frenar el consumo espontáneo para asignar ese dinero a un objetivo de mediano o largo plazo.

Motivación

Es mentira que en Uruguay no se puede ahorrar. Y, si el mes pasado no pudiste hacerlo, volvé a intentarlo con más determinación a partir de este. Una frase de ese tipo puede ayudar a la determinación de ahorrar.

Para lograrlo, es necesario un plan de ahorro, que no es otra cosa que poner un monto de dinero mensual como si fuera un gasto fijo en el presupuesto del hogar.

Incluso hay reglas para saber si estamos gastando por encima de nuestras posibilidades, solucionarlo y lograr ahorrar.

Comportamiento.

La ignorancia financiera es una de las comodidades más caras que existe.

¿Confiás ciegamente en un vendedor de autos? Seguro que no. Siempre esta el criterio propio -cuando no un mecánico amigo en el caso de un vehículo usado- para decidir si comprar ese auto o no.

En las finanzas de bolsillo pasa lo mismo.

Es que el que logra ahorrar no tiene todo resuelto, sino más bien un nuevo problema, pero un problema “benigno”: debe invertir su dinero para que el esfuerzo haya valido la pena. Uno de los errores más comunes en este campo es delegar esa responsabilidad en un tercero.

El antídoto contra este mal es capacitarse sobre inversiones y finanzas personales para no caer en la falsa creencia de que otra persona que posee estudios o trabaja en el mercado nos puede brindar soluciones mágicas.

La buena noticia es que hoy, gracias a la cantidad de libros escritos sobre el tema y la información gratuita disponible en Internet, es posible convertirse en un autodidacta, tomando las precauciones del caso.

Deudas.

Decir “a mí no me importa el dinero” y trabajar 10 horas por día para pagar las deudas está lejos de ser heróico. Habida cuenta de la importancia manifiesta de la cuestión material en nuestra vida diaria, no interesarse por el dinero es hacerse un harakiri en términos financieros.

Suena coherente imaginar que, si bien gran parte de la población llega a una situación apremiada en deudas por una economía estancada y la pérdida de puestos de trabajo, hay otra parte no menor que lo hace por su desinterés en temas de finanzas personales y por la tendencia a tomar un camino de fuga romántica de la problemática financiera basada en una falsa noción del dinero, que se lee como algo malo o un tabú.

El desenlace suele repetirse: quienes piensan así terminan entregando sus días a la obtención de dinero para pagar deudas y sobrevivir. Ante este escenario, se recomienda ser más pragmáticos.

¿Pasividad?

La “pasividad” del término “ingresos pasivos” está mal entendida: no se trata de ganar dinero sin hacer nada, sino de crear una estructura de flujos de dinero en torno de lo que te apasiona para que te brinde ingresos sin tener que ponerle el cuerpo todos los días al trabajo.

Así, una parte de tus ingresos pasivos pueden ser los ingresos activos que generan otras personas.

Ganar dinero sin hacer nada o “dinero fácil” es una fantasía que muchos prometen cumplir, pero que suele llevar a estafas de personas inescrupulosas que no dudan en aprovecharse de la gente con escasa o nula cultura financiera y una ambición sin límites.

Esta visión equivocada de la realidad deriva en la pérdida de oportunidades únicas vinculadas con los nuevos conocimientos en finanzas personales y la posibilidad de concretar más y mejores proyectos gracias a los avances de la tecnología.

Dado que invertimos buena parte de nuestro tiempo hablando de dinero, ¿por qué no aprovechamos esa energía y esos conocimientos para brindarnos una mejor calidad de vida?

Es hora de abandonar la cultura de la queja y la obediencia a falsas creencias financieras. Es cuestión de cambiar el paradigma personal.

En base a La Nación (GDA)

¿Qué son los instrumentos financieros?
Carrera. Sus padres amasaron fortunas, ellos eligen su camino. Foto: Shutterstock.

Los instrumentos financieros son los documentos representativos de derechos de crédito o derechos de propiedad que emiten quienes necesitan financiación (los emisores) para ser vendidos en el mercado de valores a las unidades que ahorran (los inversores).

Los emisores pueden ser el Estado, las empresas públicas o privadas y otras instituciones que administran fondos de inversión o fideicomisos.

La oferta de instrumentos financieros que ofrece el mercado de valores es variada, encontrando desde aquellos más sencillos como los bonos del Tesoro que emite el gobierno central, hasta instrumentos de más complejidad como los derivados y las opciones.

A la hora de decidir, el inversor debe analizar en profundidad las características del instrumento financiero que le ofrecen, viendo el riesgo y el retorno de dicha inversión.

La legislación uruguaya determina que el Banco Central (BCU) es quien regula y supervisa al mercado de valores y sus agentes a efectos de contribuir al funcionamiento transparente, competitivo y eficiente del mercado de valores y procurar una adecuada protección a los inversores.

No obstante, el BCU no emite opinión sobre los instrumentos que se transan en el mercado de valores, ni puede asegurar la buena o mala performance de instrumentos específicos. [Fuente: Banco Central]

El método del 50/30/20 para manejar los ingresos

Un método ideal para aquellas personas que disponen de poco tiempo para sanear su economía pero aún así tienen el deseo de llevar esto adelante: la regla 50/30/20, que define qué porcentaje del ingreso se debe destinar a cada tipo de gasto, ahorro o inversión. El primer paso para aplicar la regla 50/30/20 es conocer al detalle el nivel de ingreso mensual. Luego, la aplicación de esta regla nos lleva a separar como máximo un 50% del mismo para aplicar a los “gastos necesarios”. El 30% de nuestros ingresos se debe destinar para “gastos deseados” . La clasificación entre “necesarios” y “deseados” es clave para poder cumplir los objetivos. El 20% restante debe asignarse a las obligaciones financieras que comprenden aspectos tales como el ahorro y la previsión del retiro.

Importancia de un buen diagnóstico previo

“Hay una frase que se puede aplicar a diversos ámbitos de la vida y sin dudas que las finanzas personales es una de ellas: “si el diagnóstico es equivocado, no importa el empeño que le pongamos, la cura seguirá lejos”. Ante un problema, acertar en el diagnóstico es fundamental. Significa que se comprende cabalmente la situación, que se le da la importancia que merece y que se levanta la vista hacia un horizonte donde abundan caminos que podrían direccionar a la solución. En el campo de las finanzas personales, donde la mayoría de las personas se encuentran con que no tienen a quién acudir en busca de consejos, el autodiagnóstico suele resultar errado puesto que no existe una base teórica y práctica que pueda guiar las acciones en un escenario complicado. ¿Tengo problemas de gastos, de ingresos o de deuda? Poder discriminar entre unos y otros les permitirá a muchos salir de una situación de ahogo.

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