FINANZAS DE BOLSILLO

Distintas formas de "reperfilar" tus ahorros para emergencias o para emprender

Algunos consejos para que los planes de ahorro sean más eficaces y permitan superar situaciones adversas. 

Ahorro. Es el principal motivo que lleva a optar por las promociones. (Foto: Archivo El País)
Ahorro: ser cuidadoso en las compras y revisar los gastos innecesarios ayuda. Foto: Archivo El País.

Ahorrar no consiste simplemente en generar un excedente positivo entre los ingresos y los gastos, sino que existen aspectos relevantes sobre todo en tiempos de angustia económica, o en momentos que el bolsillo aprieta.

Se puede decir que existen cuatro tipos de ahorro distintos: ahorro para emergencias, ahorro para consumo, ahorro para invertir y ahorro para emprender. En tiempos de estrés financiero, el ahorro para consumo queda marginado ante la preocupación que genera lo que podrá suceder no dentro de un año sino en el futuro inmediato.

Algo similar ocurre con el ahorro para invertir, puesto que en medio de una crisis el riesgo se torna tan alto que incluso las colocaciones en principio conservadoras, como los plazos fijos y otros instrumentos de renta fija, se tornan peligrosas.

En situaciones como la actual, en especial con alta incertidumbre en el mundo por distintos focos de tensión y una región deprimida, la preocupación pasa por poner el capital a salvo. Para esto, debemos poner el foco en el ahorro para emergencias y en el ahorro para emprender.

Las oportunidades que existen hoy para emprender

Un nuevo emprendimiento comercial puede llegar por un deseo ferviente de emancipación o simplemente por la imposición del mercado laboral, que en un momento determinado lo expulsa a uno de la comodidad de la relación de dependencia.

Se trata de un ahorro que no debe ser tan cuantioso como la gran mayoría piensa. Hoy en día es posible comenzar un nuevo proyecto con mucho menos capital que décadas atrás gracias a las nuevas tecnologías, que han eliminado barreras para los microemprendimientos.

En consecuencia, hablamos de un ahorro altamente productivo: lo que comienza como una manera de obtener un ingreso adicional al generado en relación de dependencia o que surge por la necesidad de generar dinero ante la expulsión del mercado laboral puede terminar transformándose en un modo de vida distinto, con ingresos superiores, menos riesgo y más satisfacciones personales.

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Internet es una herramienta que permite a los emprendedores promocionar sus productos. Foto: Archivo

Aunque muchos tiendan a creer que nada bueno puede surgir en momentos en que la economía se estanca, lo cierto es que puede ser un tiempo ideal para llevar adelante este tipo de emprendimientos con pequeños montos de capital: los altos márgenes de ganancias que buscan los grandes comercios y shoppings ante la baja del consumo genera una importante oportunidad para quienes se animen a ofrecer sus productos y/o servicios a través de Internet, publicitándolos en redes sociales a un costo ínfimo, con la posibilidad de segmentar el alcance y de realizar varios intentos a prueba y error hasta llegar al nivel deseado de demanda.

La contracara del cierre de una empresa o un pequeño emprendimiento, es una oportunidad para otro emprendedor interesado en satisfacer esa demanda que queda desatendida. Y lo puede hacer a partir de costos sensiblemente inferiores a los de sus predecesores.

El ahorro para emergencias

Conocido como "paraguas para días de tormenta", este tipo de ahorro suele ser condición sine qua non para sobrevivir. Con este dinero, evitamos pedir prestado en tiempos difíciles.

Por más seguros que estemos de que nuestra profesión o la empresa para la cual trabajamos nos mantendrán a salvo del riesgo que significa quedarse sin ingresos, no ocuparnos de generar el ahorro para emergencias habla de un exceso de confianza e ingenuidad que puede resultar más caro de lo que imaginamos.

Idealmente, el ahorro para emergencias debe cubrir seis meses de ingresos, pero un/a neosoltero/a con un bajo nivel de gastos podría sentirse seguro con un ahorro equivalente a tres meses de ingresos, puesto que cuenta con un mayor margen de maniobra para ajustar su economía doméstica. En cambio, para su tranquilidad, una familia numerosa debería pensar en un ahorro para emergencias de nueve meses.

Los neosolteros: el foco en el disfrute y lo profesional

Dentro del mapeo mediante el cual se clasifican los consumidores según su grupo de pertenencia en lo referente al estado civil, ha ganado fuerza en la última década una nueva individuación: se trata de los neosolteros, término utilizado por primera vez en los años 90 por la escritora española Carmen Alborch. Se les dice “ neosolteros” a aquellas personas entre los 25 y los 50 años que no tienen como objetivo en la vida tener una relación estable, casarse ni mucho menos tener hijos; sino que más bien se preocupan por alcanzar el éxito en su vida profesional y vivir de una manera plena e independiente. Algunas de sus características más distintivas son que viven solos, aunque algunos pueden vivir en casa de sus padres hasta pasados los 30 años; no sienten la presión del paso del tiempo y creen que el momento de formar una familia llegará cuando tenga que llegar; suelen ponerse metas personales y profesionales en lugar de metas más sociales como formar una familia o comprar su casa propia; prefieren siempre alquilar una casa o apartamento en vez de comprar, ya que no se concentran en la posesión de bienes; suelen darle mucha importancia al disfrute de las experiencias, como ser viajar, ir a cenar afuera, y otro tipo de actividades recreativas. En resumen, no ven a la soltería como un fracaso ni algo negativo, sino más bien una oportunidad de hacer lo que les gusta. Sin embargo, dado que la sociedad se encuentra estructurada en un enfoque familiar en cuanto al consumo e incluso las finanzas —por ejemplo planes de vivienda para parejas, viajes que se ofrecen en base doble o la declaración del IRPF que puede hacerse como núcleo familiar para disminuir los pagos—, los “neosolteros” suelen encontrarse con algunas dificultades y desafíos que ponen a prueba sus convicciones.

Consejos para ahorrar en los gastos

El ahorro no se genera solamente cuando se separa dinero del ingreso. Es necesario ahorrar a la hora del gasto. Para ello, debemos adquirir productos y contratar servicios de manera inteligente y evitando el derroche.

La mejor manera de generar ahorro en el gasto es incorporando hábitos saludables. Una buena conducta consiste en pedir siempre tres presupuestos para gastos relativamente importantes, revisar los tickets de supermercados, restaurantes y otros comercios, pagar el gasto total realizado con la tarjeta de crédito para que no nos cobren luego intereses elevadísimos y aprovechar las promociones de descuento con tarjetas de crédito y débito.

La idea es que los alimentos envasados adviertan sobre exceso de sodio, grasas o azúcares. Foto: Fernando Ponzetto
Es una buena opción si se tiene algún lugar de almacenamiento, adelantar compras y ganarle a la inflación futura. Foto: Fernando Ponzetto

Viendo el nivel de inflación, el adelanto de consumo corriente o acopio —si se cuenta con un espacio físico en la casa donde almacenar, se puede comprar productos con fecha de vencimiento alejada, como ser alimentos no perecederos, de higiene personal y de la casa— es también una buena forma de generar excedentes en meses posteriores a los de la realización de la compra. Si se planifica cuidadosamente la compra y se realiza en mayoristas, el ahorro puede llegar a ser de hasta 40%. A su vez, esta modalidad puede llevarse a cabo también juntándose varias personas, para disminuir aún más los costos al adquirir mayor cantidad de productos.

En resumen, adaptarse y superar las adversidades, financieramente hablando, es el objetivo en este nuevo mundo cada vez más incierto y en una coyuntura poco alentadora como la actual en Uruguay. Para ello, lo fundamental es generar recursos económicos propios.

[EN BASE A LA NACIÓN/GDA]

La pregunta
¿Qué son las Cuentas Básicas de Ahorro?
Utilizan una tarjeta contactless para concretar una compra. Foto: Shutterstock

Con el objetivo de potenciar la inclusión financiera de los ciudadanos, el Banco Central (BCU) ofrece una modalidad de ahorro denominada Cuentas Básicas de Ahorro (CBA). Son cuentas que pueden ser abiertas en bancos y cooperativas de intermediación financiera y tienen una serie de características especiales que apuntan a integrar a la población de ingresos relativamente más bajos al sistema financiero.

Funcionan como una cuenta bancaria común de caja de ahorro pero con las siguientes características: pueden ser abiertas por cualquier persona física que resida en nuestro país (nacional o extranjero); y puede estar nominada en pesos o en Unidades Indexadas (UI), no así en moneda extranjera. Los retiros y depósitos en estas cuentas solo podrán ser en efectivo. También admitirá el pago mediante débitos a dicha cuenta. La suma de los depósitos mensuales no podrá superar las 7.000 UI —casi $ 30.000— y el saldo al cierre del mes no podrá exceder las 24.000 UI —más de $ 102.000—. No se pueden hacer transferencias y un mismo titular no puede tener más de una cuenta básica de ahorro en el sistema financiero.

Para abrir una cuenta de estas se debe concurrir a cualquiera de los bancos o cooperativas de intermediación financiera.

Fuente: Banco Central del Uruguay.

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