Pierden pie frente al dólar y los gobiernos (incluido el uruguayo) intervienen

Las divisas emergentes en una "montaña rusa" de 6 años

Como si fuera una montaña rusa, los países de América Latina y otros emergentes vivieron en los últimos seis años un incipiente ingreso de capitales de corto plazo (llamados "golondrina"), un fuerte flujo luego, y desde mediados de 2013 enfrentan una salida de los mismos. En el medio de ello quedaron las monedas.

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La divisa brasileña es de las monedas emergentes que más caen frente al dólar.

Primero subieron (y el dólar caía) lo que complicaba a los países porque perdían competitividad y ahora caen (y el dólar aumenta fuerte) lo que mejora la competitividad, pero ha llegado un punto que empieza a generar más inflación.

En ese vaivén se mueven los distintos gobiernos —incluido el uruguayo— que empiezan a intervenir para defender sus monedas.

Hoy es difícil encontrar inversores que quieran monedas emergentes, la mayoría de ellos se mueve hacia el dólar a la espera de una suba de las tasas de interés en Estados Unidos.

En lo que va del año, el dólar sube en Brasil 28,8% y toca los mayores niveles en 12 años, en Uruguay aumenta 17,03% y llega a máximos en 10 años, en Colombia alrededor de un 16%, en Paraguay 11,6%, en Chile 11,1%, en México 9,1%. En Asia ocurre algo parecido con el baht tailandés en niveles mínimos en seis años, y en Rusia (donde el dólar se incrementó 50% el año pasado) la divisa estadounidense sube 6,3%.

La perspectiva no es la mejor. "Las monedas de los mercados emergentes están bajo ataque desde diferentes direcciones", señaló al Financial Times Charlie Robertson, economista jefe mundial del banco de inversión Renaissance Capital.

"El posible aumento de las tasas por parte de la Reserva Federal, el fortalecimiento del dólar, los bajos precios de los productos básicos y la desaceleración en China ya habían surgido en el pasado. Lo que es diferente ahora es que todos están ocurriendo a la misma vez", agregó.

En tanto, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, auguró "mayor volatilidad" de la vista hasta ahora en las divisas latinoamericanas en los próximos meses, especialmente ante la más que probable suba de las tasas de interés en Estados Unidos antes de fin de año.

¿La situación es parecida a la crisis asiática de 1997, cuando monedas de esos países se desplomaron? Según dijo al Financial Times, Michael Ganske, jefe de mercados emergentes de Rogge Global Partners, "ahora los emergentes tienen políticas cambiarias flexibles y un mayor número de reservas de divisas para estabilizar sus monedas".

Intervención.

De hecho, los gobiernos están tomando medidas para defender el valor de sus monedas (o lo que es lo mismo, contener en algo el avance del dólar). Así, el Banco Central brasileño elevó esta semana la tasa referencial de intereses del país en medio punto porcentual, al subirla del 13,75% hasta el 14,25% anual, su mayor nivel desde octubre de 2006 y la séptima subida consecutiva con el propósito de contener la inflación.

En México, donde el dólar superó la barrera psicológica de los 16 pesos mexicanos, el gobierno resolvió incrementar de US$ 52 millones a US$ 200 millones el monto a ofrecer en las subastas sin precio mínimo en un período que va del 31 de julio al 30 de septiembre próximo. Las subastas se dan cuando el tipo de cambio se deprecia más del 1% respecto de la jornada anterior. Además, el presidente del Banco de México, Agustín Carstens adelantó que "si el comportamiento del tipo de cambio necesita el refuerzo de mayores tasas, nosotros las vamos a aumentar". El Central de México dejó estable la tasa de referencia en 3% el jueves.

En Uruguay, el Banco Central (BCU) retomó en las últimas jornadas la intervención directa en el mercado cambiario al contado (spot) después de dos años de no hacerlo. Así, empezó a vender dólares (luego de seis años en los que no lo hacía, ya que las últimas intervenciones eran de compra de divisas) y llegó a vender US$ 19,9 millones en tres días.

Adicionalmente, el BCU ya venía vendiendo dólares en el mercado a futuro (todas las ventas a siete días de plazo) y solo en julio colocó US$ 163 millones. El BCU puede hacer esto ya que acumuló reservas en momentos que el dólar caía (aunque para hacerlo también acumuló deuda en pesos) llegando a un récord de US$ 18.828 millones el 4 de mayo. La intervención cambiaria (sumada a pagos de deuda y otros aspectos) han hecho bajar las reservas a US$ 17.877 millones.

Pero, otros países han tenido que atender otros frentes y no pueden salir a defender sus monedas. Uno de los casos es Colombia: el Banco Central de Colombia dejó el viernes estable su tasa de interés por las menores expectativas de crecimiento económico, en una decisión dividida en el directorio. Algunos de los siete miembros del banco votaron por subir la tasa de interés, debido a un incremento de las presiones sobre la inflación, derivadas de la depreciación del peso (que completa un 53% en los últimos 12 meses).

También Rusia, que enfrenta una recesión, bajará desde mañana su tasa de interés, pese a la depreciación del rublo.

Espaldarazo en un momento complicado


En la semana, el Ministerio de Economía (MEF) y el Banco Central (BCU) completaron una emisión y canje de deuda en el mercado local. La emisión fue de dos títulos en pesos (a tres y cinco años de plazo) y uno en Unidades Indexadas (a 10 años) por un equivalente a US$ 960 millones con una demanda equivalente a US$ 2.263,3 millones. El resultado fue percibidio como un gesto de confianza de los inversores. "Emitir en el mercado internacional en moneda nacional para un emergente es muy difícil hoy, lo que se hizo fue sustituir ese mercado por el local", dijo a El País el titular de la Unidad de Deuda del MEF, Herman Kamil.

Firmas de EE.UU. pierden por control cambiario en Venezuela


Los problemas cambiarios en Venezuela recortaron en casi US$ 3.000 millones las ganancias del segundo trimestre de empresas estadounidenses con mucha capitalización de mercado, y llevaron a Procter & Gamble a eliminar sus operaciones venezolanas de los reportes financieros consolidados.

Es probable que sigan registrándose procesos de "desconsolidación" o salidas de Venezuela durante la segunda mitad del año a medida que crece la frustración en las empresas estadounidenses por la depreciación del bolívar y las complicaciones que acarrea el control de cambios, según analistas y documentos presentados ante los reguladores.

La "desconsolidación" de operaciones en Venezuela significa que las operaciones en Venezuela ya no afectan o benefician los resultados financieros de la casa matriz estadounidense. A menudo eso implica que las firmas asumen un gran cargo extraordinario para aislar los activos que le quedan en Venezuela.

Colgate-Palmolive Co y Goodyear Tire & Rubber Co, por ejemplo, dijeron que también podrían "desconsolidar" sus operaciones en Venezuela si las condiciones económicas en ese país empeoran, de acuerdo con documentos presentados esta semana ante los reguladores de Estados Unidos.

Y Mattel Inc aseguró que podría cesar por completo sus operaciones en Venezuela si la volatilidad aumenta.

El fabricante de medicamentos Merck & Co Inc sufrió una caída de US$ 715 millones en sus ganancias durante el segundo trimestre del año, después de que revalorizó sus activos en Venezuela utilizando un tipo de cambio menos preferencial.

Pero P&G tuvo un mayor impacto. El mayor fabricante de productos de consumo masivo del mundo anunció el jueves un cargo de US$ 2.100 millones sobre sus ganancias, reflejando las limitaciones que tiene la empresa para conseguir en Venezuela divisas a la tasa oficial más económica que le permitan repatriar sus dividendos.

A partir del tercer trimestre, P&G excluirá los resultados operativos de sus filiales venezolanas en sus estados financieros consolidados.

El golpe para las empresas de Estados Unidos por la situación en Venezuela se aceleró desde febrero, cuando su presidente Nicolás Maduro devaluó el bolívar en un 70% al implementar un nuevo sistema cambiario conocido como Simadi.

Hasta entonces, muchas compañías estadounidenses valoraban sus activos en Venezuela, monetarios y no monetarios, al tipo de cambio más barato de 6,3 bolívares por dólar. Pero en Simadi, el precio del dólar se cotiza en alrededor de 200 bolívares.

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