El poder de fuego del Banco Central

El dólar subió 22,8% en 2015, mayor alza anual desde 2002

Pese a venta histórica de divisas del BCU, que anuncia seguirá vendiendo.

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En 2015 el dólar aumentó 22,77% al comparar el cierre de ayer con el del 30 de diciembre de 2014. Fueron $ 5,54 más que a fin del año pasado y la mayor alza desde 2002 —cuando había subido 84,51%— para terminar operándose en $ 29,873 el interbancario fondo.

Esa suba fue menos de la mitad de la de Brasil donde la divisa estadounidense saltó 48,49% en el año.

En Uruguay, el aumento del dólar fue contenido en parte por intervenciones del Banco Central (BCU), que volvió al mercado cambiario el 24 de julio, tras dos años sin marcar presencia ni comprando ni vendiendo. De hecho, el BCU vendió US$ 876,7 millones, un máximo desde al menos el año 2001, período desde el que El País dispone estadísticas.

Esa intervención seguirá, según dejó entrever el comunicado del Comité de Política Monetaria (Copom) del Central que se reunió ayer.

"Durante el último trimestre el Banco Central ha mantenido la estrategia de utilizar los instrumentos monetarios, cambiarios y de gestión de deuda de manera de moderar la volatilidad de la evolución del tipo de cambio y evitar fluctuaciones bruscas de la divisa que no tengan soportes estructurales. En tal sentido, se ratifican los criterios de participación en los mercados domésticos, dejando en claro que los mismos no implican apartarse del rumbo que marcan sus fundamentos a nivel local, regional y global", afirmó el Central.

Agregó que "una economía pequeña y abierta como la uruguaya no tiene la capacidad de ir en contra de tales fundamentos y la flexibilidad cambiaria permite absorber los shocks externos, suavizando los movimientos del tipo de cambio a efectos de contribuir con las expectativas de estabilidad de la economía en su conjunto".

Según la autoridad monetaria, "la gradual adecuación de precios relativos de la economía uruguaya se viene procesando en el contexto del fortalecimiento del dólar a nivel global". Asimismo, señaló la necesidad de "extremar cuidados a fin de balancear equilibradamente los diversos objetivos de la política económica" (ver aparte).

El fortalecimiento.

El tipo de cambio ha venido aumentando en los últimos 13 meses de forma consecutiva, algo que no sucedía desde agosto de 1998, con una clara incidencia proveniente del exterior.

En el transcurso de 2015 se dieron distintos factores que propiciaron el fortalecimiento de la divisa estadounidense a nivel internacional.

En primer lugar, se dio una enorme incertidumbre entre los inversores debido a la crisis en Grecia y su eventual salida de la zona del euro, con sus consiguientes consecuencias que hubiera tenido sobre la fortaleza de dicha moneda.

Luego, a medida que la economía estadounidense comenzó a mostrar signos de fortalecimiento, se comenzó a especular con un alza de tasas en cada una de las reuniones de la Reserva Federal (Fed, Banco Central) de ese país.

La Fed había mantenido las tasas en niveles cercanos a 0 desde que se desencadenó la crisis financiera internacional en 2008, y tampoco las había subido desde el año 2006. Mayores tasas en dólares implicaría un cambio en los portafolios de los inversores, quienes buscarían activos nominados en esa moneda, con su consiguiente impulso sobre el billete verde. Finalmente, se confirmó el alza de tasas a mediados de diciembre.

Los otros factores externos que propiciaron la presión compradora local provino de la región. En el caso de Brasil, la crisis económica y política que está atravesando ha generado una devaluación de casi 50% de su moneda frente al dólar.

Además, en Argentina, con la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales, se comenzó a especular con la devaluación, noticia que se anunció el 16 de diciembre. No obstante, el mercado local ya se había adelantado, con lo que la respuesta alcista del dólar no fue grande.

El BCU fue quien evitó un avance mayor del tipo de cambio, con su decidida intervención. En 2015 vendió un total de US$ 1.571,7 millones, de los cuales US$ 876,7 millones fueron al contado (spot) y US$ 695 millones a futuro (forward).

Además de dichas intervenciones, la autoridad monetaria llevó adelante distintas estrategias para contener el ritmo alcista del dólar.

Primero comenzó a pagar mayores tasas en las emisiones de las Letras de Regulación Monetaria (LRM), para después eliminar el encaje obligatorio a no residentes que invirtieran en títulos del BCU.

Por último, lanzó un plan de recompra de LRM en pesos y Unidades Indexadas (UI) por las que les ofreció pagárselas en dólares.

"La estrategia mencionada permitió reducir el stock de la deuda de corto plazo del BCU de manera mucho más significativa que el de los activos de reserva correspondientes. Este proceso implicó deshacer parcialmente el costoso mecanismo de esterilizar el ingreso de capitales con la emisión de deuda del BCU ocurrido hasta 2013, generando un importante fortalecimiento patrimonial de la institución y una reducción significativa del déficit parafiscal que contribuirá sustancialmente a la adecuación de las cuentas públicas en los próximos dos años", indicó el Central.

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Mejora la Capacidad de competir interanual.

La competitividad de la economía medida por el Tipo de Cambio Real (TCR) aumentó en noviembre 1,24% en términos interanuales por primera vez en 10 meses, según los datos publicados ayer por el Banco Central. Ello se fundamenta en la competitividad ganada respecto a los principales socios extraregionales, donde el TCR subió 6,07%, la séptima alza consecutiva y la más importante en 18 meses. El BCU no publicó el indicador de la competitividad relativa con Argentina al no tener su dato de inflación.

La desaceleración económica "obliga a extremar cuidados"

El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central (BCU) advirtió en un comunicado tras su reunión de ayer que "aunque con un desempeño mejor que el de la región, la economía uruguaya ha continuado desacelerándose, lo cual obliga a extremar cuidados a fin de balancear equilibradamente los diversos objetivos de la política económica".

En ese sentido, puntualizó que "la estabilidad macroeconómica es imprescindible para alcanzar los objetivos de crecimiento y empleo. La defensa de la competitividad, que incluye la estabilidad de precios como requisito relevante, debe procesarse en el marco de la adecuación fiscal consistente con la moderación del crecimiento".

Recordó que "la demanda doméstica ha comenzado a crecer por debajo del nivel de actividad, lo cual, de mantenerse en el tiempo, contribuirá a mitigar las presiones inflacionarias, si bien aún no se ha manifestado en la evolución de los precios de los bienes y servicios no transables internacionalmente", es decir aquellos que solo se comercian internamente.

Con la suba de precios en 12 meses a noviembre en 9,46%, el BCU reiteró que "tanto la inflación efectiva como las expectativas se mantienen sensiblemente por encima del rango objetivo" que es entre 3% y 7%. La inflación ya lleva 58 meses fuera de la meta del Central.

Por ello, tras el Copom el BCU "decidió ratificar la instancia contractiva de la política monetaria y mantener para el trimestre enero-marzo de 2016 un rango de referencia indicativo de crecimiento promedio de los medios de pago que va del 7% al 9% interanual". Una instancia contractiva, supone que el crecimiento de los medios de pago es inferior al demandado por el mercado. Pero es muy difícil de medir en la práctica. En junio de 2013 el BCU abandonó un régimen de tasas que era más transparente, aunque con poca efectividad.

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