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Draghi advierte amenaza para el euro

Las marcadas diferencias estructurales entre países de la zona euro podrían deshacer a la unión monetaria, advirtió ayer el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

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Draghi: el presidente del Banco Central Europeo lanzó el plan de compras de bonos. Foto: AFP

Los francos comentarios de Draghi abordan una división creciente entre países como Alemania, que buscan equilibrar su gasto frente a sus ingresos, y la endeudada Grecia, que se resiste a la reforma económica.

"En una unión monetaria, no puedes tener divergencias estructurales grandes y en aumento entre países. Ellas tienden a volverse explosivas", dijo el funcionario ante una audiencia de académicos e integrantes de bancos centrales. "Por lo tanto, van a amenazar a la existencia de la unión, a la unión monetaria", sostuvo.

Las diferencias en las culturas de los 19 países que componen el bloque monetario, desde Chipre, cercano a Oriente Medio, a Irlanda o Finlandia, en el norte, a menudo se han propagado a la gestión de sus economías. Por ejemplo, las leyes laborales y el grado de protección ante la pérdida del empleo son diferentes dependiendo del país en que se viva.

Ha habido crecientes tensiones dentro de la zona euro debido a que la crisis financiera hizo necesario el rescate financiero de emergencia de países incluyendo a Irlanda, Portugal y Grecia.

Alemania ha tratado de persuadir a los países a que sigan su enfoque conservador sobre el gasto, mientras que otros acusan a Berlín de hacer muy poco para impulsar a la economía del bloque al rehusarse a otorgar préstamos para inversiones.

Por otra parte, la eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han rebajado de nuevo las expectativas del Gobierno griego de hallar un acuerdo rápido o parcial con sus acreedores, pese a los intentos del primer ministro, Alexis Tsipras, de apelar a su sentido de comprensión y compromiso.

El llamado Grupo de Bruselas buscará en los próximos días lograr más progresos entre Grecia y la CE, el BCE y el FMI que permitan un pacto a nivel técnico primero y después en el Eurogrupo para poder liberar los 7.200 millones de euros pendientes en el segundo rescate.

Atenas no quiere aceptar recortes salariales y de pensiones. Además, las cuestiones del superávit primario y de la sostenibilidad de la deuda sobrevuelan las negociaciones.

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