¿Cómo evitar errores en las finanzas de bolsillo ante el coronavirus?

En momentos críticos como el que genera el coronavirus, la inteligencia artificial puede ayudar a tomar decisiones en las finanzas personales.

Inteligencia artificial. Foto: archivo El País.
La inteligencia artificial puede ayudar a no dejarse llevar por las emociones. Foto: archivo El País.

Las personas no son seres racionales sino psicológicos. Esto las lleva a tener emociones como el miedo o la alegría. A nivel financiero ocurre lo mismo y puede ser positivo o negativo. Si bien una de las principales recomendaciones en el mundo de las inversiones es alejarse las emociones, esto es prácticamente imposible.

O al menos así lo afirmó el profesor de Finanzas de la Universidad de Santa Clara en Estados Unidos, Meir Statman que, entrevistado por CFA Society explicó en qué consiste el comportamiento moderno de las finanzas, cómo las emociones como el pánico pueden ser positivas y cómo la Inteligencia Artificial (IA) puede ayudar a tomar mejores decisiones en finanzas.

Según Statman, las personas son en general inteligentes y usualmente “normales-inteligentes”. No obstante, afirmó que las personas también pueden ser “normales-tontos” y dejarse engañar por errores cognitivos, tales como el sesgo y el exceso de confianza, o por algunos errores emocionales, como el miedo exagerado o la esperanza sin fundamento.

En tiempos como estos donde el mundo lucha contra la pandemia provocada por el coronavirus, Statman advirtió que este puede ser un momento en el que las personas sean víctimas de esos errores emocionales. En el caso del inversor, puede ocurrir que tras la caída de los mercados financieros decida vender todas sus acciones, por ejemplo.

De acuerdo con el académico, actualmente el mundo atraviesa una segunda generación de finanzas conductuales que “describe a los inversores y a las personas en general como normales, ni racionales ni irracionales”, sino como personas normales con deseos normales como librarse de la pobreza, tener un alto status social o cuidar a sus familias, entre otros.

“Nosotros, la gente normal, usamos atajos y a veces cometemos errores pero lo hacemos en nuestro camino para satisfacer nuestros deseos”, indicó Statman en la entrevista.

Libro: el último de Statman es "Finanzas para personas normales:cómo se comportan los inversores". Foto: El País
Libro: el último del profesor Meir Statman es "Finanzas para personas normales: cómo se comportan los inversores". Foto: El País

De acuerdo con el académico, hay tres tipos de beneficios que quieren las personas: utilitarios, expresivos y emocionales, y dijo que las personas racionales “solo se preocupan por los utilitarios y son inmunes a los errores cognitivos y emocionales”. A modo de ejemplo indicó que una persona racional jamás compraría un reloj de US$ 5.000 si marca la misma hora que uno que cuesta US$ 20.

Sin embargo, dijo que “muchas personas normales los compran, porque se preocupan por los beneficios expresivos y emocionales. O porque demuestra status social, o porque hace sentir a la persona importante, por ejemplo.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL 
El mundo financiero ha visto a la inteligencia artificial  como una herramienta para vencer al mercado “sin tener en cuenta que los operadores del otro lado” pueden tener aún mejores herramientas, indicó el académico. Sin embargo, afirmó que en momentos como estos en donde a nivel financiero reina el temor y la incertidumbre, la IA puede ayudar a los inversores a protegerse de sus propios errores cognitivos y emocionales.

La IA “puede llevar a los inversores a detenerse y contemplar antes de proceder” a vender o comprar, por ejemplo. Además, la IA puede “tomar nota de la cantidad de impuestos a las ganancias de capital que se pagará si un inversor procede a obtener ganancias, tal vez disuadir al inversor de proceder”, explicó Statman.

Asimismo, la IA “puede proteger contra el miedo cuando se magnifica el pánico” y puede guiar a los inversores. “Tenemos razón en temer al COVID-19, a la volatilidad y a las pérdidas del mercado, pero no debemos dejar que el miedo se convierta en pánico, podemos alejarnos y examinarlo con razón”, manifestó el profesor.

El efecto de las personas sobre los mercados financieros

Al ser consultado por El País meses atrás, sobre la influencia de las personas en los mercados Statman respondió: “En 2008 y 2009 mucha gente temía que vendieran todas sus acciones y pusieron el dinero en el banco, pero el mercado subió y se quedaron allí parados. Ahí podés ver lo que el mercado le hace a la gente. ¿Qué le hace la gente a los mercados? Pensá en una inversión responsable a nivel social, como los inversionistas que se mantienen alejados de las acciones relacionadas al tabaco y la fabricación de armas. Ellos van a tener menores beneficios porque esas acciones tienen mayores alzas, pero no les importa porque tienen la satisfacción de ser fieles a sus valores. Sin embargo, si esos inversionistas no compran y hay gente que quiere mantenerse alejada, eso afecta a los precios de esas acciones y esos valores.

Diego Vallarino aseguró que para Scotiabank si la data es el petróleo, el analytics es la refineria. Foto: Leonardo Mainé.
Diego Vallarino es especialista en análisis de datos y destaca a la inteligencia artificial para las inversiones, pero hay que tomar recaudos. Foto: Leonardo Mainé.

Según indicó a El País el especialista en análisis de datos y Chief Data Officer de Scotiabank Uruguay, Diego Vallarino, el mercado financiero es uno de los rubros donde más se usa actualmente la inteligencia artificial. Existen algoritmos que funcionan en la toma de decisiones de compra-venta de acciones a partir de que llegue a determinado precio.

No obstante, Vallarino explicó que “se debe tener cuidado” con el uso de esta herramienta en momentos de “alta volatilidad y dispersión” en el mercado financiero, como el que atraviesa actualmente donde los precios de las acciones suben y bajan de forma abrupta todo el tiempo.

“Cuando hay gran dispersión como ahora por el coronavirus, se debe tener cuidado porque el algoritmo puede ir aprendiendo que quizás esa volatilidad en los precios es un comportamiento normal, puede entender que esa subida y bajada de precios es lo que usualmente ocurre y no es así”.

Es por esto que recomendó “ir observando” el desempeño de los modelos para que el algoritmo entienda que esos comportamientos no son los “normales” y para evitar que piense que lo que debe predecir es esa volatilidad.

“A nivel conductual es ponerle cierta racionalidad que los mercados financieros muchas veces no tienen en el corto plazo”, indicó Vallarino y dijo que hay “múltiples ejemplos” en lo que se cortaron las transacciones en la bolsa de valores porque el algoritmo reconoció patrones que no eran comunes como normales “y generaban gigantescas burbujas” (en los precios).

“Está bueno que alguien te ayude a tomar decisiones en momentos de incertidumbre como este, pero es importante que esos modelos de toma de decisiones sean dinámicos porque la realidad va cambiando”, concluyó Vallarino.

Este momento generado por el coronavirus, ¿puede compararse con otro?

Según Statman, los seres humanos “utilizamos atajos de representatividad cuando evaluamos situaciones por similitud”. Por ejemplo, “una persona que tose sin control y su fiebre es alta, es representativa de una persona infectada por COVID-19. Pero no es un diagnóstico seguro. La persona puede sufrir una enfermedad no relacionada con el virus”, explicó. Es decir que “los atajos de representatividad pueden convertirse fácilmente en errores de representatividad en entornos donde prevalece mucha aleatoriedad, como el mercado de valores”, añadió. Así, el mercado de valores de hoy parece representativo del mercado de principios de 2009, pero podría no serlo.

¿Qué es la economía del comportamiento?
La (ir)racionalidad de los seres humanos
Estrés. Foto: Flickr

La economía del comportamiento busca comprender el raciocinio de las personas de una manera más “humana” para crear modelos económicos que se asemejen más a la realidad, entendiendo que las personas actúan de una u otra manera (no siempre racional) en base a diferentes “sesgos”.

La capacidad que la economía del comportamiento ha traído para innovar en políticas públicas ha traído un creciente interés en esta ciencia. Entre las bases de la economía del comportamiento está la idea de que los seres humanos no son seres racionales y que existen diferentes sesgos que determinan las decisiones de las personas.

Según afirmó meses atrás en una entrevista con El País, el profesor de Finanzas, Meir Statman, las personas son seres psicológicos. “Las computadoras no tienen emociones, pero nosotros sí y tenemos formas de pensar”, indicó y señaló que pese a las recomendaciones de alejarse de las emociones, “nadie puede hacer eso y tampoco es sabio hacerlo porque en realidad el miedo suele ser una emoción muy buena que te dice por ejemplo que si ves a una serpiente corras, o que si alguien te ofrece el 100% del rendimiento en dos días te alejes porque no es confiable. Entonces el miedo es una emoción útil”. (Fuente: BID-El País)

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