VULNERABILIDAD

FMI elogia a Uruguay; Macri busca frenar corrida al dólar

Presentó ayer su informe regional; en el vecino hubo récord del billete verde.

Argentina-FMI: la reunión empezó con un “tirón de orejas” de Lagarde al ministro Dujovne por la falta de mujeres en la delegación. Foto: Reuters.
Argentina-FMI: la reunión empezó con un “tirón de orejas” de Lagarde al ministro Dujovne por la falta de mujeres en la delegación. Foto: Reuters.

Argentina no logra despejar los nubarrones de la tormenta cambiaria en la que vive desde la semana pasada. Si bien el anuncio (e inicio de conversaciones en pos) de un acuerdo para conseguir un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) calmó un par de días el mercado, ayer volvió la turbulencia.

El dólar volvió a promediarse a un récord de 23,73 pesos argentinos pese a que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) vendió US$ 1.102 millones en un intento de llevar calma al mercado. Así, en un día vendió el 12% de todo lo que lleva vendido en dos meses y medio.

La situación de Argentina llevó a que el FMI tuviera que suspender ayer en Lima la conferencia de presentación de su informe "Perspectivas Económicas Las Américas: Aprovechar el Ímpetu", aunque sí lo divulgó. Esa conferencia debía darla el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner, pero debió quedarse en Washington analizando la situación argentina, supo El País.

En ese informe —preparado semanas antes— el FMI ya marcó algunos aspectos complicados de la economía argentina, al tiempo que elogió a Uruguay.

"En Uruguay, una combinación de políticas prudentes y condiciones externas favorables produjo buenos resultados macroeconómicos, que permiten prever un crecimiento superior al 3% en 2018", indicó el informe. Pero, el jefe de misión para Uruguay del FMI, Jan Kees-Martijn ya había adelantado a El País que prevén que se expanda 3% este año.

La "política monetaria relativamente restrictiva y la apreciación del tipo de cambio contribuyeron a un notable descenso de la inflación, la cual en 2017 se situó dentro de la banda fijada por el Banco Central (3% a 7%) por primera vez en siete años", señaló el Fondo.

Igual pasó algunos mensajes como que "sería adecuado endurecer en cierto grado la política monetaria, ya que la inflación aumentó levemente a comienzos de este año, y habrá presiones de demanda cuando se materialicen los próximos proyectos de inversión de gran envergadura".

También recordó que "el déficit fiscal en 2017 fue un poco mayor de lo proyectado (3,6% del Producto Interno Bruto —PIB— en vez de 3,3%), y eso da sustento a la idea de ahorrar los posibles ingresos extraordinarios derivados del crecimiento en 2018 para que en 2019 se cumpla la meta de un déficit fiscal de 2,5% del PIB".

El organismo sugirió a Uruguay además que "en vista de las brechas de infraestructura existentes, sería importante reorientar el gasto presupuestario desde la masa salarial pública hacia la inversión".

Sobre Argentina, el FMI "espera que el déficit fiscal primario disminuya conforme a las metas fijadas por las autoridades a nivel federal, sobre todo como resultado de la anunciada reducción de subsidios, y en consonancia con la nueva Ley de Responsabilidad Fiscal a nivel provincial. No obstante, el déficit fiscal global se reducirá a un ritmo más lento, debido al mayor gasto en intereses".

Además prevé que "la inflación continúe descendiendo, pero a un ritmo más pausado que el fijado como meta por el banco central, no solo por los vientos en contra derivados de las nuevas alzas de las tarifas de los servicios públicos sino también por el repunte de las expectativas inflacionarias tras la elevación de las metas de inflación y la adopción de una política monetaria con orientación más laxa a finales de 2017 y comienzos de 2018", criticó.

Y previo a siquiera saber que Argentina le pediría un crédito, el FMI dejó escritos los deberes que deberá hacer el gobierno de Mauricio Macri. "Una continua reducción del déficit fiscal primario (mediante una mayor reducción inicial del gasto primario corriente) ayudaría a anclar las expectativas inflacionarias en el marco de tasas de interés más bajas, a reducir la vulnerabilidad relacionada con las fuertes necesidades de financiamiento fiscal y a encauzar el coeficiente de deuda pública en una trayectoria más sostenible", expresó el reporte.

"Además de las tendencias históricas, los recientes episodios de volatilidad en el mercado también ponen de manifiesto la vulnerabilidad de los países que dependen del financiamiento externo cuantioso, como Argentina, a los cambios en la actitud de los inversores extranjeros", agregó el FMI.

Y ayer sí que hubo volatilidad en el mercado cambiario argentino. Luego de quebrar su récord el jueves y cerrar en 23,22 pesos argentinos, el tipo de cambio continuó su depreciación y cotizó en 23,73 pesos argentinos, según el promedio diario que elabora el BCRA. Así, el dólar en Argentina saltó 6,5% en una semana.

Ayer, "hubo errores de estrategia por parte del BCRA, porque a primera hora cuando salió a vender, se llevaron toda la oferta, y eso enloqueció al mercado. Recién hacia el cierre se logró relajar en algo la tensión vivida", explicó un operador. El BCRA vendió en la plaza cambiaria US$ 1.102 millones.

"Técnicamente el blindaje con el FMI, y posiblemente otros organismos internacionales, es positivo. La lectura económica de esto es más compleja, pero no irrelevante cuando enfrentamos una crisis de confianza o expectativas", dijo la consultora Portfolio Personal.

Analistas coinciden en que el mercado está condicionado al vencimiento de unos 680.000 millones de pesos en letras Lebacs del BCRA, el martes. Algunos ahorristas adelantaron el traspaso a dólares esta semana, y de ahí la caída del peso, dijeron operadores.

El riesgo político

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo en su informe regional que la incertidumbre política de cara a las elecciones en varios países de Latinoamérica, principalmente en Brasil y México, podría frenar la recuperación. Afirmó además que los cambios hacia políticas proteccionistas y un endurecimiento repentino de las condiciones financieras mundiales podrían afectar las perspectivas de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe, de un 2% para 2018. El organismo dijo que Brasil —la mayor economía de la región— crecerá 2,3% este año. "Sin embargo, un riesgo clave, es que la agenda política podría cambiar después de las elecciones presidenciales de octubre, dando lugar a una mayor volatilidad en el mercado y mayor incertidumbre sobre las perspectivas a mediano plazo", agregó.

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