LA FINALIDAD DE LA ESTABILIDAD DE PRECIOS

La inflación llega al 7% y vuelve el dilema con el dólar

El gobierno deberá elegir: atender un objetivo implica sacrificar al otro.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

Por primera vez en un año, la suba de precios superó la meta oficial. Al gobierno se le vuelve a plantear el dilema inflación-dólar y qué hacer ante ello.

La opción de manual indica que ante una aceleración de la suba de precios, la política monetaria debe endurecerse (menor oferta de dinero para evitar presiones al alza por el lado de la demanda). Pero, en una economía bi-monetaria (peso y dólar) como la uruguaya, ir por ese camino implicaría presionar hacia abajo a la moneda estadounidense, que ya muestra signos de debilidad a nivel global y agravar la situación de competitividad de los productos uruguayos.

Con el contexto adicional de una ronda de negociación salarial a la vista y las presiones sindicales para ajustar salarios por encima de la inflación y la posibilidad de una "guerra comercial" a nivel global (ver nota en esta página), la decisión de qué hacer es más compleja.

El dilema del gobierno es: privilegia la inflación, contiene los reclamos de cara a la ronda de negociación salarial y sacrifica algo más de (pérdida de) competitividad o deja la inflación algo de lado (lo que puede complicarle la negociación salarial) y se enfoca en que la caída del dólar sea menor que a nivel global para ganar competitividad. ¿Qué es lo que ven los analistas al respecto?

¿Se acelera o no?

En febrero, la suba del Índice de Precios del Consumo (IPC) fue de 0,88% con lo que la inflación en los últimos 12 meses se aceleró de 6,67% (al cierre de enero) a 7,07% (al cierre de febrero). Eso es levemente fuera de la meta del Banco Central (BCU) de entre 3% y 7%, por primera vez desde los 12 meses cerrados a febrero de 2017 (7,09% en aquella ocasión). Por otro lado, van siete meses consecutivos de aceleración de la inflación.

"El repunte actual viene en gran medida asociado a lo que ocurre en la inflación residual (en especial alimentos frescos) no podemos decir que haya más presiones inflacionarias. Por esto, no hay una política específica para aplicar, al menos no desde el lado monetario", dijo a El País, el senior del Departamento de Economía de CPA Ferrere, Germán Deagosto.

"Hacia adelante hay algunas discusiones muy importantes para definir las perspectivas inflacionarias y anclar las expectativas. La clave está en las pautas para los consejos de salarios, que quedan concentrados durante este año. Mantener la desindexación, ir por aumentos moderados (y descendentes) permitirían consolidar el proceso hacia adelante", añadió.

Para la directora de Asesoramiento Financiero de Deloitte, Tamara Schandy "el aumento de la inflación en términos de 12 meses que venimos viendo no necesariamente anticipa incrementos adicionales en los próximos meses. De hecho, importa destacar que nuestra medición de inflación subyacente (que excluye justamente a los precios administrados y a las frutas y verduras) viene mostrando escasos cambios y sigue estando dentro del rango meta (6,7%)".

El presidente de Vixion Consultores, Aldo Lema dijo a El País que "si bien la aceleración ha estado impulsada mayoritariamente por las alzas de precios volátiles, como las verduras, en los últimos meses también se observan mayores registros en el IPC subyacente".

A su juicio, "esto refuerza la expectativa de que tanto la inflación efectiva como subyacente terminen 2018 sobre 7%".

Cómo se resuelve.

El gobierno insiste en que no hay un "problema" de competitividad. "En Uruguay no hay atraso cambiario", aunque sí "puede haber cosas a revisar en la competitividad. Pero con exportaciones creciendo al nivel que crecen y con un superávit en la balanza comercial, no parecen ser estos los problemas", afirmó ayer el subsecretario de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri en el programa Desayunos Informales de canal 12.

Deagosto señaló que "a pesar que el dólar volvió a retroceder luego de la corrección financiera global, nuestra visión continúa contemplando" una suba del mismo para 2018 que "es consistente con una inflación por debajo de 7,5%. Con esto no estamos viendo mayores presiones (del dilema inflación vs. dólar) por este lado en el corto plazo".

Pero, agregó que "es cierto que los riesgos de una normalización monetaria más rápida de lo previsto aumentaron en el último mes (mercado laboral próximo al pleno empleo, impulso fiscal y proteccionismo comercial en EE.UU.), lo que podría generar una corrección más rápida del dólar a nivel global. De concretarse, esto podría complicar el balance de corto plazo entre la competitividad (con la depreciación reciente de Argentina nos estamos quedando solos en este frente) y la inflación (que ya viene repuntando y es clave de cara a los consejos de salarios que arrancan en unos meses)".

Según Lema, "en la medida que el BCU defienda pisos para el tipo de cambio, inconsistentes con sus fundamentos, el desvío tenderá a consolidarse".

Para Matilde Morales de PwC "el dilema dólar-inflación sigue presente, pero es algo de lo que ya veníamos hablando. No creo que se dé con más fuerza. De hecho, si nos preguntaban hace unos meses esperábamos que el dólar comenzara a subir antes, por presiones externas".

Schandy indicó que "si el dólar se mantuviera alrededor de los niveles actuales —un escenario que viene ganando probabilidad—, la inflación debería volver a bajar y cerrar el año algo abajo del 7%".

Se amplía la brecha entre transables y locales

En febrero, "el aumento fue mayor en los bienes y servicios no transables. Los precios de bienes y servicios no comercializables con el exterior subieron en 1,08%, contra un 0,69% registrado para los transables (exportables e importados)", indicó el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) en un comunicado. "Con esto, la brecha entre la inflación interanual para ambos componentes, muy baja en tiempos de inflación moderada, continúa su crecimiento y se ubica hoy en 2,47%", agregó.

Debilidad del billete verde envía una señal sobre EE.UU.

"La confianza de los mercados globales es mucho más fácil de mantener que recuperar. Los mercados de divisas (con la debilidad del dólar) están enviando una señal de que Estados Unidos no está en una ruta saludable. Es hora de que EE. UU. fortalezca los fundamentos de los que depende un dólar fuerte y una economía saludable", escribió en una columna del Financial Times, el exsecretario del Tesoro de EE.UU. Lawrence Summers.

Ayer, el índice dólar, que evalúa el comportamiento del billete verde frente a una canasta de seis importantes monedas extranjeras avanzó un 0,2%. Pero, al compararlo con el guarismo de un año atrás, muestra una caída de la moneda estadounidense de 11,4% y en lo que va de 2018 baja 2,3%.

Mercado local.

Con un descenso de 0,23% y sin intervención del Banco Central (BCU) el dólar interbancario se negoció a la baja (luego de tres sesiones en que no lo hacía) al cotizar en promedio a $ 28,339. Como consecuencia redujo a 0,09% lo que lleva de aumento en lo que va del mes y una caída de 1,48% en lo que va del año.

Por su parte, al público en las pizarras del Banco República (BROU) la moneda estadounidense descendió seis centésimos tanto a la compra como a la venta para cerrar en $ 27,84 y en $ 28,84 respectivamente.

A través de las pantallas de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa) se realizaron 55 transacciones por un monto de US$ 22,35 millones, cifra similar a la registrada las sesiones previas. La moneda estadounidense osciló ayer entre un precio mínimo de $ 28,33 y un precio máximo de $ 28,37, para finalmente cerrar al valor mínimo.

En Brasil, principal mercado de referencia en materia cambiaria, el dólar bajó ayer 0,08% y cerró en 3,2481 reales. En dirección opuesta, en Argentina subió 0,31% al finalizar en 20,2942 pesos argentinos, un nuevo máximo histórico.

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