¿ES EFECTIVA O NO?

La intervención del Banco Central en el dólar bajo lupa

Un estudio del FMI evalúa qué tan exitosa es como para afectar su precio.

En las últimas semanas el Banco Central ha estado activo con compras de divisas para evitar que baje. Foto: Archivo
En las últimas semanas el Banco Central ha estado activo con compras de divisas para evitar que baje. Foto: Archivo

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En los inicios de los 90 y hasta junio de 2002, Uruguay tuvo un esquema de "banda de flotación" para el dólar. De esa forma, el gobierno fijaba un "piso" al que compraba dólares y un "techo" al que vendía esos dólares. Era una devaluación controlada: la banda fijaba el porcentaje de separación entre piso y techo y a su vez el ritmo de aumento del precio del dólar.

El 20 de junio de 2002 en medio de una grave crisis económico-financiera en Uruguay y Argentina, tras la abrupta devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999, el entonces gobierno de Jorge Batlle eliminó la banda y la moneda estadounidense pasó a flotar libremente. Así, el dólar en tres meses pasó de $ 17 a $ 32. Luego se estabilizó en un nivel inferior, y en los últimos 10 años ha tenido altos y bajos, llegando a cotizar a $ 19 y a casi $ 33.

La banda de flotación, si no se abandona a tiempo, actúa como una "olla a presión" que contiene artificialmente al tipo de cambio hasta que explota.

Desde aquel momento, si bien es el mercado el que marca el "sube y baja" del dólar, el Banco Central (BCU) interviene en él con compras o ventas de dólares. Según el Central lo hace "a efectos de evitar presiones excesivas (al alza o a la baja) sobre el tipo de cambio". Pero, tendría el efecto contrario.

BCU: informó que AFAP vendieron deuda en UI a no residentes. Foto: Fernando Ponzetto.
Banco Central del Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto.

Ahora, un informe técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) —en el marco de la revisión anual de la economía uruguaya— evaluó qué tan efectiva es la intervención del BCU.

El primer hallazgo de los técnicos del FMI en el período estudiado —enero de 2006 a diciembre de 2017— es que el Central "intervino en el 70% del total de los días" en que hubo operativa en el mercado de cambios.

"El BCU realizó una intervención en 2.050 días (entre enero de 2006 y diciembre de 2017): compró divisas en 1.500 días y realizó ventas de divisas en 550 días. El tamaño promedio de las compras diarias fue de US$ 4,2 millones y el de las ventas fue de US$ 1.8 millones", señaló el informe.

También detectó que "las ventas de dólares han tenido lugar principalmente durante los días en que el nivel del tipo de cambio se desvió de su promedio histórico. Una mirada más cercana al tipo de cambio y los datos de intervención, indican que aproximadamente el 62% de las ventas" de dólares se "realizaron durante los días en que el tipo de cambio de apertura se elevó por encima del límite superior del rango histórico".

A su vez, "una quinta parte de las ventas de divisas se produjo cuando la volatilidad" del dólar se desvió de su rango histórico, mientras que el nivel del tipo de cambio se mantuvo dentro o por debajo del rango histórico. Las ventas restantes se realizaron cuando no se observaron desviaciones del nivel o volatilidad del tipo de cambio respecto del rango histórico", agregó el documento.

En tanto, respecto a en qué momentos el BCU realizó compra de dólares, el FMI encontró que "una parte más pequeña de las compras tuvo lugar durante los días en que el nivel del tipo de cambio fue más fuerte que el límite inferior" del rango histórico del dólar.

"En comparación con las ventas de divisas, una proporción más baja (alrededor del 42%) de las compras de dólares se realizó durante los días en que el tipo de cambio de apertura se desvió del límite inferior del rango histórico. Una cuarta parte de las compras de divisas se produjo durante los días en que la volatilidad del tipo de cambio se desvió del rango histórico, mientras que el nivel se mantuvo dentro o por encima del rango histórico. El resto (35%) se realizó durante los días en que no hubo desviaciones del nivel de la tasa de cambio o los rangos de volatilidad", indicó el trabajo.

Con los datos disponibles, los técnicos evaluaron que "en respuesta a una desviación del 1% del tipo de cambio con respecto al límite inferior del rango histórico, el BCU compraría en promedio US$ 0,4 millones. De manera similar, para una desviación del 1% del tipo de cambio con respecto al límite más alto del rango, el BCU vendería en promedio de US$ 1,3 millones".

Es decir, cuando el dólar se desvía 1% del límite más bajo del rango histórico, el Central compra en promedio US$ 400.000 para impulsar su precio y cuando el desvío del 1% se da en el límite más alto del rango histórico, el BCU vende en promedio US$ 1,3 millones para moderar su cotización.

Dólares. Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La conclusión a la que llegó el documento es que "las ventas de divisas tienen éxito en reducir el nivel" del dólar, "mientras que no hay un impacto estadísticamente significativo de las compras de divisas en el nivel del tipo de cambio".

Así, por cada US$ 1 millón que vende el BCU, el valor del peso uruguayo ante el dólar subiría "aproximadamente un 0,04%", indicó el FMI. "En contraste, las compras de divisas parecen no revertir el nivel del tipo de cambio, pero podrían haber evitado" nuevas bajas del dólar, añadió.

Intervención, ¿ayuda a que haya menos volatilidad?

Cada vez que el Banco Central explica (en los comunicados del Comité de Política Monetaria o en declaraciones de sus jerarcas) las razones de intervenir en el mercado de cambios, aclara que no busca poner un precio al dólar, si no, evitar volatilidades excesivas o que aspectos como la crisis cambiaria argentina se traduzcan en saltos del dólar a nivel local. Sin embargo, el trabajo del FMI encontró un aparente efecto contrario al que el BCU declara buscar. "Las intervenciones cambiarias (tanto las ventas como las compras de dólares) parecen aumentar la volatilidad, lo que podría simplemente sugerir que el BCU está dispuesto a tolerar una mayor volatilidad en el mercado cambiario durante los días en que interviene, aunque algunos de los impactos de la volatilidad parecen estar retrocediendo", señaló el informe. "Al mismo tiempo, los desvíos de la volatilidad del tipo de cambio con respecto al rango tolerable parecen no motivar decisiones de compra y venta de divisas", agregó.

Un hallazgo acerca de la competitividad

El informe del FMI tiene un apartado sobre competitividad de las exportaciones uruguayas. Por un lado, el Fondo encontró que el tipo de cambio real está 8% por debajo de su nivel de fundamentos.

Por otro lado, "este documento muestra que si bien las exportaciones de Uruguay son sensibles a los cambios en el tipo de cambio real efectivo, esto se debe principalmente a la sensibilidad del sector manufacturero", señaló el organismo.

Un aspecto relevante del trabajo es que "no se encuentra que los productos básicos y las actividades primarias respondan al tipo de cambio efectivo real (en línea con los hallazgos de la región)". Es decir, los principales productos de exportación de Uruguay, no son sensibles a los cambios en el tipo de cambio real.

FMI
Foto: Archivo El País.

"Estos resultados sugieren que, al mantener otros factores constantes, una apreciación efectiva real sostenida (del peso ante el dólar) podría reducir las exportaciones de manufacturas más que las exportaciones de otros sectores", señaló.

"En este contexto, dado que el tipo de cambio real efectivo estará determinado por los fundamentos y las tendencias globales, las medidas que garantizarían la competitividad son más estructurales", afirmó el FMI.

Al respecto, el organismo hizo recomendaciones de medidas para mejorar la competitividad de la economía uruguaya. Estas "podrían incluir cerrar brechas de infraestructura; mantener la inflación baja y asegurar que los salarios reales no crezcan más rápido que la productividad; mejorar aún más el entorno empresarial y el acceso al crédito; y finalmente una mayor diversificación de los mercados y productos de exportación, con miras a reducir la exposición a los superciclos de productos básicos y los shocks de oferta impulsados por el clima".

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