FINANZAS DE BOLSILLO

Marzo, el mes de planificación familiar: ¿cómo hacerla?

La planificación financiera es clave para no gastar de más y alcanzar las metas.

Foto: Archivo
Foto: Archivo

En marzo el año arranca “formalmente” y, así como se puso especial empeño para organizar las vacaciones, ahora la lupa debería estar puesta en hacer cuanto antes una planificación financiera familiar, un ítem en el que los uruguayos solemos hacer agua, pero que es crucial para no naufragar.

Siempre debería ser una prioridad, pero mucho más en años de una economía con bajo crecimiento y problemas en el mercado laboral -en 2018 se perdieron 9.169 puestos de trabajo y en los últimos cuatro años 47.000-.

“¿Por qué es importante realizar un seguimiento minucioso de los ingresos y gastos de nuestro hogar?”, postula Federico Noto, jefe de Operaciones de Wealth Management de HSBC Argentina. “Para poder tener una noción del dinero que tenemos disponible para encarar el día a día y así evitar situaciones de estrés por haber realizado una mala estimación. Además, planificar nos permite acercarnos a nuestros objetivos de corto, mediano y largo plazo”, responde.

“La planificación no es más que definir, de forma metódica y estructurada, una serie de pasos para conseguir un resultado”, apunta como primer dato Marcelo Elbaum, autor de libros sobre finanzas personales.

Pone el resaltador sobre el primer punto en el que hay que hacer zoom: “aún más que a nuestros ingresos, debemos prestarles especial atención a nuestros gastos, que siempre deben ser inferiores a lo que ingresa”.

Armar un presupuesto mensual puede sonar a plan imposible o reservado solo a expertos en contabilidad, pero en realidad no es tan complejo.

No está tan lejos de las viejas libretas de anotaciones de las abuelas, en las que llevaban un control minucioso de lo que gastaban en la casa.

Hoy se pueden reemplazar por planillas de cálculos o apps del teléfono que hacen parte del trabajo por nosotros. “Cuando la economía general se complica, la familia tiende a tomar más conciencia de los gastos”, aporta Diego Martínez Burzaco, economista y director de mercadoen5minutos.com.

“Recomiendo empezar por lo más básico: la planilla de Excel -dice el economista- y allí categorizar por un lado los gastos fijos que sí o sí hay que afrontar mensualmente y no se pueden recortar, y también los gastos discrecionales, que pueden evitarse o recortarse en parte. En la columna siguiente, los ingresos, distinguiendo entre ingresos corrientes y/o extraordinarios para determinar un flujo mensual”, explicó.

Poner las cosas en blanco sobre negro es la sugerencia de Noto para saber desde dónde arrancamos.

“Muchas veces no tenemos noción de qué porción de nuestro ingreso destinamos a cada uno de nuestros gastos hasta que lo plasmamos en papel (o una hoja de cálculo). Es fundamental ver la foto de lo que estamos gastando mensualmente en cada ítem y compararla con nuestra visión de cuánto estamos en realidad dispuestos a atribuir a cada uno para poder llegar a cumplir con nuestros objetivos”, aseguró.

¿Qué ítems incluir en cada una de las columnas de la hoja de cálculos? “Por el lado de los ingresos, las principales categorías son: sueldo, (y si hubiera) renta por alquileres, rentas financieras y prestaciones familiares. Mientras que por el lado de los gastos tenemos gastos fijos como servicios, impuestos, alquileres y gastos comunes, pago de cuotas de créditos o préstamos, cuotas de educación, transporte, bienes de nuestra canasta básica familiar y seguros, entre otros”, detalla Noto.

Es importante no subestimar ningún gasto a la hora de volcarlo a la planilla de cálculo porque es asombroso cuánto dinero se va en cosas casi insignificantes.

Hacer el ejercicio de anotar desde el café al paso hasta las compras en el quiosco.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 2010 las familias uruguayas consumen el 27% de sus ingresos en productos alimenticios, el 14% en vivienda, el 5% en indumentaria y el 54% restante en productos varios.

Objetivos claros.

“Es muy importante poner objetivos alcanzables y reales, para evitar la frustración. Toda planificación de gasto debe sentarse sobre ingresos reales y concretos, no en supuestos”, advierte Martínez Burzaco.

Prestar especial atención a elaborar un presupuesto consciente es la columna vertebral para que cada familia alcance sus metas y pueda encarar sus proyectos, ya que para la mayoría de ellos, desde viajar hasta retirarse con espalda financiera, se necesita dinero.

“Dentro del presupuesto familiar hay objetivos de ahorro y planificación para distintos horizontes temporales. Remodelar la casa, comprar un auto, hacer un viaje. Absolutamente todo tiene que tener un monto concreto de dinero a destinar (aproximado, ya que la inflación es una variable a considerar) y el plazo en el que lo queremos conseguir. A partir de allí se van ajustando los ingresos y gastos”, explica Martínez Burzaco y destierra de plano la idea de poder ir primero por el objetivo y después pensar en cómo pagarlo.

En este punto -primero pensar y luego actuar- las tarjetas de crédito pueden ser aliadas o grandes enemigas.

Son un anzuelo para desprevenidos. Pagar en cuotas está bien si hay una promoción sin interés (el famoso “X” cuotas sin recargo) y se va a adquirir un bien durable (y necesario, no para aumentar la colección de robots domésticos) o, por ejemplo, pagar parte de un viaje familiar.

Antes, sí o sí, hay que sacar cuentas para ver si el ingreso mensual alcanza para afrontar la cuota, de otro modo la “penalidad” que nos cobra la tarjeta de crédito por no pagar el total del resumen a fin de mes comprometerá muy seriamente las finanzas familiares.

Finalmente hay que incorporar al presupuesto un porcentaje de ahorro mínimo para ir formando un fondo de resguardo.

Federico Noto hace foco en las cinco principales áreas en las que las familias deben pensar al invertir: protección contra circunstancias imprevistas, provisión para la educación infantil y futuro, planificar y vivir en retiro, gestionar y hacer crecer la riqueza, y dejar un legado. 

La clave de poder hacer un buen diagnóstico

Hay una frase que se puede aplicar a diversos ámbitos de la vida y sin dudas que las finanzas personales es una de ellas: “si el diagnóstico es equivocado, no importa el empeño que le pongamos, la cura seguirá lejos”. Ante un problema, acertar en el diagnóstico es fundamental. Significa que se comprende cabalmente la situación, que se le da la importancia que merece y que se levanta la vista hacia un horizonte donde abundan caminos que podrían direccionar a la solución.

En las Finanzas de Bolsillo, donde la mayoría de las personas se encuentran con que no tienen a quién acudir en busca de consejos, el autodiagnóstico suele resultar errado puesto que no existe una base teórica y práctica que pueda guiar las acciones en un escenario complicado. En este contexto, recomendamos hacerse una primera pregunta básica: ¿Tengo problemas de gastos, de ingresos o de deuda? Poder discriminar entre unos y otros les permitirá a muchos salir de una situación de ahogo de manera eficaz y más rápida de lo que creen. Si los problemas son de ingresos, uno podría imaginar que se resolvería al incrementarlos, sin embargo, es importante señalar que el aumento de ingresos sin una cultura financiera que permita domesticar los gastos, no resuelve la cuestión de fondo. Del endeudamiento con el banco o con la tarjeta de crédito no se sale ganando más dinero.

La pregunta: ¿Cómo se puede gastar menos a la hora de comprar alimentos y vestimenta?

La respuesta:  Compra inteligente, menú pensado y ofertas

En primer lugar, comprar inteligentemente. Esto es aprovechar las ofertas en productos no perecederos, es decir artículos que se pueden comprar al por mayor a un menor precio y sin preocuparse por su vencimiento en el corto plazo. También hay que pensar bien el menú. Esto implica organizar el menú de la semana teniendo en cuenta lo que ya se ha comprado y no por los antojos de último momento. De esta forma, se evitan adquirir nuevos artículos que quizás no se usen, pero que sí lo pueden hacer salirse del presupuesto. Comprar las frutas y verduras de estación o en el día de descuento, así se evita pagar morrones a $ 350 el kilo. Eso aplica también para cuando hay problemas climáticos que afectan alguna cosecha específica.

Si bien la elección y compra de la ropa es subjetiva, ahorrar en este rubro no es sinónimo de vestir mal, ni de estar fuera de moda. Una opción es adquirir ropa de diseños básicos y colores primarios, así se puede combinar sin problemas. Aprovechar el cambio de colección por temporada, permite comprar en oferta prendas que le permitan renovar su ropero. Además, se puede comprar contra-estación en el exterior por Internet, aprovechando grandes descuentos con la franquicia de tres encomiendas por año. [Fuente: Finanzaspersonales.co]

Un último consejo

Tan importante como mantener bajo control ingresos y gastos, es tratar de definir cuáles son los horizontes personales y familiares. A lo largo de todas las etapas de la vida es fundamental incorporar en el presupuesto un porcentaje de ahorro mínimo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)