Finanzas de Bolsillo

¿Cómo mejorar el autoconocimiento financiero para corregir errores y mejorar el ingreso?

La autoevaluación es un aspecto clave para poder corregir errores y poder mejorar el ingreso.

Lentes y calculadora
Hay que hacer números para poder autoevaluarse correctamente.

En este espacio solemos hablar de salud financiera cuando queremos referirnos al buen estado de las Finanzas de Bolsillo. Llegar a ese estado no es fruto de la casualidad.

Como casi todo en la vida, más allá de las herencias, hay quienes lo consiguen de manera natural y quienes parecen hacer todo lo posible para no conseguirlo jamás: compran todos los mitos y caen en todas las trampas posibles. A todos, pero especialmente a estos últimos, les recomendamos mejorar su autoconocimiento a partir de ratios y estadísticas personales.

Así como se interesan por la presión arterial, el nivel de colesterol y demás, deben comenzar a examinarse en términos financieros.

Lo bueno es que no deben pincharse con ninguna aguja para ello ni acudir a una clínica u hospital público, uno puede autoevaluarse.

Lo malo es que se debe ser estrictos, tanto como se es con los alimentos.
¿Cuáles son los ratios que miden nuestra salud financiera? ¿Cómo se puede hacer una autoevaluación?

Ratio de liquidez personal

En finanzas, el término liquidez refiere a la cualidad que poseen ciertos activos para ser convertidos en dinero de manera inmediata sin que esa conversión derive en una pérdida significativa de su valor.

Ejemplo de activos líquidos son el efectivo que tenemos a mano, los pesos, dólares, euros, etc., los depósitos bancarios, las acciones de empresas líderes que cotizan en la Bolsa, la mayoría de los bonos y obligaciones negociables, las cuotapartes de fideicomisos de inversión y los cheques de pago diferido.

Lo opuesto, un activo iliquido por ejemplo es un inmueble (es muy difícil convertirlo en manera rápida en dinero y todavía más hacerlo sin que pierda valor).

¿Cómo calculamos nuestro ratio de liquidez personal? Antes de ver un ejemplo, debemos introducir el concepto de “pasivo a corto plazo”, que refiere a los gastos de dinero que debemos afrontar en lo inmediato. Hablamos de por ejemplo el pago de una cuota de crédito hipotecario o de un alquiler, la cuota del colegio, la cuota por la compra de un auto y distintos gastos corrientes, como el pago de seguros, la electricidad, el teléfono, la comida, etc.

Ahora sí podemos calcular nuestra liquidez financiera sabiendo que: “liquidez personal = activos líquidos / pasivos a corto plazo”.

Interpretación: el resultado debe ser superior a 2, es decir los activos líquidos deben más que duplicar a los pasivos de corto plazo.

De lo contrario, estamos ante una situación de iliquidez financiera personal que es necesario corregir lo antes posible para no sufrir consecuencias negativas en la economía doméstica.

El grado de liquidez financiera personal determinará el efecto que tendrá en nuestra economía doméstica la próxima situación de crisis que debamos afrontar, ya sea por cuestiones exógenas (crisis económica del país, pérdida general del poder de compra por fuerte caída del peso frente al dólar y/o inflación) o endógenas (despido laboral, envío al seguro de desempleo, aumento de las deudas personales).

Ratio Propensión Marginal a Consumir / Ahorrar

La Propensión Marginal a Consumir (PMC) suele utilizarse en microeconomía. Refiere a cómo se incrementa el consumo de una persona cuando su ingreso aumenta en una unidad.

Dicho de otra forma, si aumento mi ingreso en uno, cuánto de ese incremento lo destino a consumir.

Una persona que gasta todo su nuevo ingreso tiene una PMC de 1.

En cambio, la PMC será de 0,50 si destina la mitad de ese nuevo ingreso al consumo.

¿Puede una persona tener una PMC mayor a 1? La respuesta es afirmativa. Sucede cuando gasta sus ahorros o se endeuda.

En tanto, la Propensión Marginal a Ahorrar (PMA) se calcula haciendo 1 - PMC. Por ejemplo, si mi PMC es de 0,70, mi PMA será de 0,30 (1 - 0,70 = 0,30).

Conocer nuestra PMA resulta de suma utilidad para trazar los objetivos financieros anuales. Sin una evaluación correcta del presente, difícil ordenarnos para obtener mejores resultados a futuro.

Uruguay con buena percepción de la economía. Foto: archivo El País
Evaluar cuánto se consume cuando tie. Foto: archivo El País

Ratio Gastos Hormiga / Presupuesto Mensual.

El ratio Gastos Hormiga / Presupuesto Mensual (GH/PM) es de suma importancia. Sin embargo, muy poca gente lo conoce. Denominamos Gastos Hormiga a aquellos gastos imperceptibles que realizamos en el día a día: puede ser el taxi, las compras compulsivas, las membresías baratas que no utilizamos, las comisiones por uso de cajeros automáticos de otros bancos o por excederse de las cinco extracciones de efectivo gratuitas, los pequeños pagos en cuotas con la tarjeta de crédito, las tarjetas de crédito adicionales que se utilizan poco, el mantenimiento de cuentas bancarias que están de más, los seguros de salud para viajes que se pagan durante todo el año y se utilizan un mes, los cigarrillos, las comidas no siempre deseadas fuera de casa, los refrescos al paso, los cafés, llevar a lavar el auto muy seguido, bijouterie, pañuelos descartables, snacks y, ya que estamos, la boleta del Cinco de Oro.

Así, les proponemos que realicen el ejercicio de contabilizar sus Gastos Hormiga a lo largo de un mes con suma rigurosidad: puede ser descargando una aplicación en el celular (hay varias para ello) o simplemente guardando los tickets y anotándolos en una planilla de Excel. Se van a sorprender con el monto acumulado.

Para llegar al ratio GH/PM, dividan ese monto acumulado por el Presupuesto Mensual de gastos y después multipliquen el número por 100.

Una vez más, el resultado podría sorprenderlos. Según diversos estudios, es más que alta la probabilidad de que la cuenta dé por encima de 25, lo que significa que los Gastos Hormiga representan el 25% de su Presupuesto Mensual.

Iniciar un proceso de autoconocimiento financiero es el primer paso para fortalecer la salud financiera y, además, reducir el estrés diario que genera verse siempre con la soga al cuello. Si ordenás tus cuentas podés empezar a disfrutar tu vida económica.

[EN BASE A LA NACIÓN / GDA]

¿Cómo hacer para terminar con los gastos hormiga?

Fumigar los gastos hormiga puede resultar fácil o difícil. Depende en gran medida de encontrar una razón que nos impulse al cambio de conducta. Transformar un gasto en un ingreso no es una quimera. Consiste simplemente en fijarse metas claras y trabajar día a día para alcanzarlas, por ende tener una causa de ahorro.

También hay que planificar. Aplicar la regla 50/30/20 sobre tus ingresos es la manera más conveniente de fumigar los gastos hormiga: el 50% de tus ingresos debe destinarse a los gastos necesarios, el 30% a los gastos variables y el 20% restante al ahorro, que luego te permitirá obtener ingresos pasivos cada vez mayores. Aplicar esta regla a rajatabla puede hacer que tu economía doméstica viva una revolución impensada tiempo atrás, una revolución positiva.

Otro paso necesario en tus Finanzas de Bolsillo consiste en realizar un control estricto de cada peso que sale de tu bolsillo. ¿Debés anotar cada gasto por más pequeño que sea? Sí, no se pueden ignorar los gastos pequeños. Sin embargo, no se trata de una tarea eterna. Mantener esta conducta durante dos meses, nos permitirá comprender cuáles son los gastos hormiga más dañinos para nuestra salud financiera y cortarlos de raíz, de modo de poder incorporar hábitos de consumo más amenos con nuestros intereses.

La pregunta 
¿Por qué y para qué hacer un presupuesto?
La información que recibió la Ursea sobre el ajuste de tarifas no presentó "fundamentos del cálculo específico" del porcentaje de alza. Foto: Fernando Ponzetto

Cualquiera sea nuestra situación económica, el presupuesto es la herramienta imprescindible para planificar nuestro día a día y nuestro futuro. Saber cuáles son nuestros ingresos y gastos mensuales permitirá realizar una planificación financiera para que el dinero rinda más. Todos tenemos planes de futuro que incluyen desde la compra de una casa, un auto, viajar, jubilarnos y vivir cómodamente, etc. Llegar a cumplir esas metas se hará más fácil si aprendemos a hacer un presupuesto y ajustarnos a él. Es común ver que esas metas de largo y mediano plazo, resultan cada vez más difíciles de lograr porque el dinero “se va” en gastos diarios. Esto no solo se da en familias de bajos recursos sino también en familias que disponen de buenos ingresos.

Hacer un presupuesto y monitorearlo día a día, le servirá para múltiples finalidades: saber en qué se va el dinero, priorizar los gastos y adecuarlos a su ingreso, reducir o eliminar deudas, destinar cierta parte de su ingreso para el ahorro, crear un fondo para emergencias, planificar metas a largo plazo, llevar un control y seguimiento de gastos, evitando las desviaciones. No se necesita más que un cuaderno o una planilla de Excel para poder llevar a cabo el presupuesto.

[Fuente: Portal Usuario Financiero del Banco Central]

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