FINANZAS globales

Los mercados enfrentan otro trimestre apasionante con el retorno de la volatilidad

Los inversores tienen en cuenta una serie de informaciones económicas, financieras y políticas cuando deciden dónde poner su dinero. Las noticias y eventos, algunos previsibles, otros salidos de la nada, cambian ese dial constantemente. Siempre pasan cosas.

En el peor momento de la sesión, el Dow Jones de Industriales llegó a perder 1.597 puntos. Foto: AFP
La turbulencia en los mercados, ¿llegó para quedarse? Foto: AFP

Pero, bajo cualquier medida, el primer trimestre de este año fue particularmente intenso. Desde la mayor subida en la volatilidad de las acciones en la historia, hasta el resurgimiento de las tensiones comerciales globales; desde la profundización del alboroto en la Casa Blanca a la aparición de las primeras fisuras en el poderoso edificio del sector tecnológico, los inversores recibieron una gran cantidad de acontecimientos.

Después de una impresionante escalada que llevó a los índices de acciones mundiales a 15 ganancias mensuales consecutivas, eventualmente terminó siendo demasiado. El S&P 500 y el Dow ahora exhiben pérdidas en lo que va del 2018, las acciones europeas se encuentran en mínimos en más de un año y los inversores se pusieron a resguardo.

El profesor Bob Aliber de la Universidad de Chicago llegó incluso a decir que las acciones estadounidenses podrían haber tocado su techo el 26 de enero y que Wall Street está al borde de un declive secular que llevará a un desplome de hasta 50% en las acciones en los próximos meses y años.

Esa es la visión pesimista, y bastante extrema. Los optimistas del mercado apuntan que el crecimiento de la economía global es el más fuerte en años, las ganancias corporativas continúan expandiéndose a un ritmo saludable y la liquidez internacional sigue abundante pese al ajuste gradual de la política monetaria mundial.

Sumando todo eso, cualquier declive debería ser visto como una oportunidad de compra. Pero, ¿qué augura todo esto para el segundo trimestre?

Muchas de las primeras señales de advertencia del primer trimestre siguen activas: el proteccionismo y las crecientes tensiones comerciales globales, un alto grado de impredictibilidad en torno a la política y los funcionarios del presidente estadounidense Donald Trump, el aplanamiento de la curva de rendimientos y la ampliación de los diferenciales de crédito.

Quizás, la característica que definió al primer trimestre, que también jugará un papel para dar forma al segundo, fue el retorno de la volatilidad del mercado, al menos en las acciones. Ciertamente, ha bajado tras la explosión de inicios de febrero, pero no regresó a sus mínimos.

Entre las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2016 y la primera semana de febrero de este año, el índice VIX de volatilidad implícita del S&P 500 rara vez subió arriba de 15%. Estuvo meses oscilando en y alrededor de mínimos inferiores al 10%.

Pero desde inicios de febrero, ha estado debajo de 15% solo una vez. Difícilmente esto resulte alarmante pero es un cambio notorio desde la situación a la que estaban acostumbrados los inversores.

Una volatilidad más alta significa que los inversores probablemente sean más aversos al riesgo, incluso si es solo a nivel marginal. Más volatilidad podría ser un dolor de cabeza potencial para los inversores pero no para los funcionarios.

"No me preocuparía. Estoy esperándola", dice un funcionario de banca central de Europa. "La volatilidad es buena porque mantiene a la gente atenta. El mundo es riesgoso. Si uno subestima la volatilidad, eso es malo".

[REUTERS]

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