TEMA DE ANÁLISIS

Una nueva baja en el ingreso de los hogares y su relación con el empleo

Hay una caída en el empleo asalariado que en buena parte se vuelca al mercado de trabajo por cuentapropistas, cuyos ingresos están en baja.

Ahorrar implica frenar el consumo espontáneo para asignar ese dinero a un objetivo de mediano o largo plazo. Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Las dificultades que hay para generar crecimiento de la economía y por lo tanto nuevos puestos de trabajo, comienzan a impactar en otras variables económicas. Ese es el caso del ingreso medio de los hogares, que presenta una tendencia descendente hace más de un año. Esto seguramente termine impactando a la baja en los ingresos del Estado y por lo tanto poniendo presión sobre el desequilibrio fiscal, uno de los temas que más inquieta hacia el futuro.

La caída en el ingreso de los hogares tiene que ver con el desempleo, pero también con los ajustes de los salarios y los restantes ingresos que tienen los hogares. Cae el empleo y hasta el mes de junio los salarios reales (descontado el efecto de la inflación) apenas se mantuvieron por la suba en el sector público, ya que en el sector privado la tendencia es a una leve contracción.

El resultado de esto es una caída del poder adquisitivo del ingreso de los hogares. Son cuatro trimestres calendario consecutivos de contracción, que bien pueden subir a cinco si el dato a setiembre, que aún no fue divulgado, no corrige la disminución observada en el bimestre julio-agosto del presente año en comparación a igual período de 2018.

Al respecto es importante señalar que en el mes de julio se dio un ajuste salarial importante, y la variación en 12 meses pasó del 8,9% en junio al 10,3%. Pese a este incremento, el ingreso real de los hogares igual siguió cayendo, por lo que es posible inferir que ese mayor salario estuvo acompañado por una mayor desocupación.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) divulgó esta semana el dato del ingreso medio de los hogares. La estimación para el mes de agosto lo ubicó en $ 63.486, que comparado con igual dato del año anterior muestra un incremento del 4,8%. Como en dicho período el incremento en el nivel general de precios fue superior (7,8%), se concluye que cayó el poder adquisitivo de los hogares.

Si en lugar de tomar el mes aislado se considera el promedio de los ocho primeros meses del año y se compara con igual período de 2018, se constata una caída de 2,3% en el ingreso real de los hogares.

El INE también informó sobre el ingreso per cápita de los hogares, cuyo comportamiento es similar, lo que es razonable en el corto plazo pues la estructura del tamaño de los hogares no cambia en un lapso corto de tiempo.

Para el cálculo del ingreso promedio, el INE a través de la Encuesta Continua de Hogares recaba información sobre los ingresos laborales, sean estos dependientes o independientes, en dinero o en especie (por ejemplo, incluye la cobertura en salud a través del Fonasa); transferencias en dinero o en especie (fundamentalmente proveídas por instituciones públicas) e ingresos provenientes de rentas y utilidades.

Al ser distintas fuentes de ingreso se desagrega la información según el perceptor. Se informa así sobre los ingresos salariales, las pasividades, los ingresos por cuenta propia y los ingresos patronales, pudiéndose observar la evolución en cada coyuntura de estos componentes.

Del análisis de estas fuentes se constata que los ingresos que más caen son los correspondientes a cuenta propia, que en los tres últimos trimestres cayeron en promedio un 6% en términos reales, situándose el poder adquisitivo en niveles similares a los vigentes en el año 2015.

Por su parte, los ingresos salariales promedio en lo que va del año se ubican 0,7% por encima del mismo nivel de 2018. Si se analiza solamente la evolución del índice medio de salarios en el mismo período, se constata un incremento del 1,5% en términos reales. Esto es el doble del guarismo percibido en promedio en los hogares, un indicio de que pudo haber disminuido el número de perceptores, lo que por otra parte se ve reflejado en la tasa de empleo.

Otra fuente importante de ingresos son las pasividades, que en lo que va del año aumentaron en términos reales 0,6%.

Los números anteriores arrojan nuevos elementos para comprender mejor el funcionamiento del mercado laboral, su composición y cómo influye en el ingreso de los hogares. Hay una caída en el empleo asalariado que en buena parte se vuelca al trabajo por cuentapropista. De acuerdo a los últimos datos del INE, los ingresos por cuenta propia están cayendo en términos reales y ello explica el descenso en el poder adquisitivo de los hogares.

Gallito Luis. Foto: Darwin Borrelli
Búsqueda de trabajo. Foto: Darwin Borrelli

Ello se ve claramente al comparar el ingreso promedio por hora que perciben tanto los asalariados como cuentapropistas. Hasta el tercer trimestre del pasado año la brecha a favor de los asalariados se mantuvo relativamente estable en el orden del 0,5%, ensanchándose desde entonces hasta el 7%, siempre a favor de quienes tiene una relación de dependencia formal.

Al analizar el ingreso de los hogares por área geográfica, se constata que la caída es mayor en Montevideo que en el interior del país. A su vez es mayor en las zonas rurales y localidades pequeñas que en las localidades de más de 5.000 habitantes. De hecho, en estas últimas el ingreso registró un leve repunte del 0,3% en promedio en lo que va del año. La caída en Montevideo es del 4% y en las localidades más pequeñas del 3%.

Dentro de este panorama poco halagüeño, un dato alentador es el que refiere a la diferenciación de remuneraciones por género. Al menos a nivel de los asalariados la tendencia es a la igualdad. El ratio entre el ingreso promedio por hora que recibe una mujer en relación a un hombre aumentó del 0,94 en promedio en 2015 al 0,96 en la actualidad.

A nivel de cuentapropistas y patrones la tendencia es estable y llamativamente aumenta la brecha a nivel de las pasividades.

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