FINANZAS DE BOLSILLO

La OCDE: ¿cómo funciona el club de países de moda?

Sus miembros suman 80% del PIB mundial y las decisiones son por consenso.

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Sede de la OCDE. Foto: Wikipedia

Seguramente varias veces usted haya escuchado la sigla OCDE —en alusión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico— en el marco de debates tributarios o por las famosas pruebas PISA que miden el rendimiento académico de los estudiantes. Pero dicho organismo multilateral fundado hace más de medio siglo abarca muchas más áreas, y con su particular sistema de funcionamiento parece ser la herramienta elegida por los países desarrollados y las potencias mundiales para fomentar una serie de debates y reformas, ante la pérdida de peso y en algunos casos de credibilidad de otras organizaciones que nuclean a diferentes naciones.

El antecedente de la OCDE es la Organización para la Cooperación Económica Europea (OEEC por sus siglas en inglés) constituida en 1947 como un instrumento de relacionamiento diplomático tras la Segunda Guerra Mundial y para impulsar el Plan Marshall (ideado por Estados Unidos para reconstruir Europa en la postguerra). El éxito del proyecto, llevó a que en 1960 se sumaran Estados Unidos y Canadá, lo que propició el cambio de nombre y la fundación de la OCDE, cuya primera convención entró en vigor al año siguiente.

Luego se fueron sumando otras naciones hasta llegar a la cifra actual de 35 miembros, con dos representantes latinoamericanos como México y Chile. Los países que integran la OCDE abarcan el 70% del comercio global y el 80% del Producto Bruto Interno (PIB) mundial.

Según detalla un reciente trabajo del centro de análisis y propuestas Pharos de la Academia Nacional de Economía —titulado "Uruguay miembro de la OCDE: un camino al desarrollo" y liderado por el director del Posgrado de Tributación Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Montevideo, Carlos Loaiza—, en la sede del organismo en París se trabaja "en forma permanente para identificar conjuntamente problemas, discutirlos, analizarlos y promover políticas para resolverlos, con enorme suceso".

El texto destaca que Estados Unidos ha triplicado su PIB per cápita desde que se creó la OCDE y algo similar ocurrió con los demás miembros, lo que "hace pensar que más que un club de ricos, como muchos sostienen, es un club que genera prosperidad", señala la publicación.

Funcionamiento.

La OCDE se financia con el aporte de los países miembros, que se calculan tomando en cuenta el tamaño de cada economía. Actualmente el principal contribuyente es Estados Unidos que brinda cerca del 21% del presupuesto (que está en 363 millones de euros al año), seguido de Japón.

El organismo define un presupuesto y un programa de actividades para un período de dos años, y sus cuentas son auditadas de forma externa e independiente por una institución oficial de alguno de los países miembros.

El Consejo (compuesto por un representante de cada país con membrecía más uno de la Comisión Europea) es el órgano tomador de decisiones, las cuáles siempre se adoptan por consenso. También existen comités, grupos de trabajo y grupos de expertos, que cubren más de 250 asuntos específicos que van desde la economía al comercio, la ciencia, el empleo, la educación o los impuestos, entre otros. Por último, está la Secretaría de la OCDE —que cuenta con 2.500 empleados entre economistas, abogados, científicos y otros profesionales— que actualmente lidera el mexicano Ángel Gurría, que debe llevar a cabo los mandatos del Consejo (el secretario lo preside).

Los instrumentos legales de la organización son las "decisiones" y las "recomendaciones", las primeras son obligatorias para los miembros (aunque pueden abstenerse expresamente en el Consejo) y las segundas no son vinculantes, pero tienen legitimidad técnica por lo que se espera que los países las incorporen. Tras la promoción de una política, la OCDE supervisa su cumplimiento mediante el "peer review" (revisión entre pares).

Membrecía.

"El proceso hacia la plena membrecía, aunque posible, es extremadamente complejo y puede llevar mucho tiempo, puesto que involucra una serie de exámenes para verificar que el postulante cumple con los estándares OCDE en un número importante de áreas. Esto impide llevar a la mesa de postulantes a un grupo numeroso de países", explica la publicación de Pharos.

La última ronda de invitaciones ocurrió en 2007, y años después Chile, Estonia, Israel, Eslovenia y Letonia completaron el proceso de adhesión —quedó pendiente el ingreso de Rusia, aunque tiene un programa específico de colaboración con la OCDE desde 1992—.

El camino hacia la membrecía inicia con una petición del Consejo al secretario para que abra la discusión sobre el ingreso de un nuevo país, que debe contar con apoyo unánime de los miembros. Luego en conjunto las partes definen una hoja de ruta con las condiciones de acceso y se deciden las revisiones que se harán en distintas áreas para conocer la situación del país invitado respecto a los estándares y recomendaciones de la OCDE. Concretados esos controles, el Consejo vuelve a votar (también se requiere unanimidad) y si la resolución es afirmativa, el país en cuestión deposita el instrumento de ratificación a la Convención de la OCDE y así obtiene la membrecía.

Como camino alternativo, la OCDE ofrece el "enhanced engagement" (compromiso mejorado) para países claves en el orden económico mundial —como Brasil, China, India o Sudáfrica—, que brinda un potencial a largo plazo para lograr la membrecía siempre que la nación en cuestión manifieste su interés.

Asimismo, para mantener la relación con los países no miembros (en especial los emergentes de gran dimensión) la OCDE promueve foros globales —como el que integra Uruguay— que tratan temas puntuales en busca de discusiones de alto nivel que redunden en nuevas y mejores políticas.

Uruguay y la OCDE: de la lista gris al acercamiento

Tras la crisis internacional de 2008 las potencias económicas que lideran la OCDE pusieron el ojo en los paraísos fiscales, que le generaban pérdidas de recaudación. Así en 2009 fue que Uruguay ingresó en la lista gris (en principio fue la lista negra, pero se cambió la denominación) de la OCDE por no adherir a los estándares globales de cooperación tributaria. Tras la firma de varios tratados bilaterales se logró revertir esa situación y el gobierno a impulso de su cabeza económica, Danilo Astori, inició un proceso de acercamiento a la organización brindando colaboración técnica en varios grupos específicos. Actualmente forma parte del Comité de Asuntos Fiscales y del Centro de Desarrollo. Según dijo Astori en marzo, la participación en este último "es una etapa de aproximación a la membrecía de OCDE, que Uruguay puede lograr en poco tiempo". A nivel regional aparte de los países ya miembros, el más avanzado para lograr la membrecía es Colombia que inició hace años el proceso a impulso del presidente Juan Manuel Santos. A su vez, Brasil por decisión de Michel Temer pretende unirse (podría tener un proceso más rápido por tener el "enhanced engagement") así como también Argentina, que tras la llegada al gobierno de Mauricio Macri se postuló y presentó un plan de acción para lograr la membrecía.

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