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La regla para no gastar en exceso en las vacaciones que se vienen

En Finanzas de Bolsillo proponemos una serie de consejos y sugerencias a modo de regla, para hacer un gasto acorde a nuestra capacidad.

Claves para aprovechar las vacaciones sin inconvenientes. Foto: Ricardo Figueredo
Claves para aprovechar las vacaciones sin inconvenientes. Foto: Ricardo Figueredo

El año 2020 está a la vuelta de la esquina, a poco más de un mes y medio. Eso implica que también las vacaciones 2020 se acercan y hay que planificarlas con tiempo.

Por intuición, cualquiera sabe que es un error planificar vacaciones demasiado costosas bajo el lema “me lo merezco”. El lugar elegido puede ser sensacional, pero no durará más de tres semanas y luego habrá que volver a la realidad, a pelearla en el día a día.

Por lo tanto, la aventura puede salirnos muy cara. ¿Qué dicen las Finanzas de Bolsillo? Desde el vamos, acompañan la intuición, pero ofrecen, además, herramientas cuantitativas para calcular el monto máximo que podemos gastar para evitar la “resaca financiera” postvacacional.

El cálculo macro: el monto a destinar a las vacaciones.
Una persona debería reservar para las vacaciones una cifra no mayor al 20% de los ingresos generados durante el último año. Esto equivale a 2,6 salarios para una persona en relación de dependencia si se consideran los 12 sueldos más el medio aguinaldo de junio y de diciembre.

El primer paso consiste sumar los ingresos netos personales o familiares de todo el año y multiplicar el total por 0,2. El resultado equivaldrá al 20% del ingreso anual.

¿Cómo calcular porcentajes? El porcentaje es un número que se calcula en función a otro principal, dado como una fracción de 100 partes. Es usado para definir relaciones entre dos cantidades: el X por ciento (%) de una cantidad se refiere a una parte proporcional de un número, y es muy utilizado como fundamento de decisiones así como también para entender la magnitud de cambios o potenciales cambios de una medida de estudio.

Hay personas que saben los porcentajes por regla mnemotécnica, como por ejemplo el 10% de 100 es 10, el 20% es 20, y así sucesivamente. Pero cuando tienen que calcular el % de un número no tan exacto la cosa comienza a complicarse.

Para ello existe un truco que es multiplicar el número base por el porcentaje a calcular precedido por el número 0 y la coma. Por ejemplo, si quiero calcular el 25% de 3.200, debe multiplicar este último número por 0,25 (que es igual a 800).

Daymán: en días fríos, las familias eligen las piscinas con agua termal para pasar sus vacaciones.
Hay estudios que asegurar que si uno planifica con tiempo y paga por adelantado las vacaciones, las disfruta más..

Pagar por adelantado, permite disfrutar más del viaje

Planificar con tiempo el viaje y buscar pagar todo por adelantado no solamente es más sano para nuestras finanzas personales, sino que además potencia la sensación de disfrute, según un estudio realizado por Drazen Prelec y otros profesores de la MIT Sloan School of Management llamado “Anomalías en la opción intertemporal: Evidencia e interpretación”.

El análisis presenta un concepto llamado “contabilidad prospectiva”, que explica cómo algo que se ha pagado por adelantado se puede disfrutar casi como si fuese gratis.

Ahora, volvamos a las vacaciones y el cálculo de cuánto podemos gastar.

Veamos un ejemplo para una pareja: imaginemos que cada integrante percibe $ 30.000 en la mano por mes. El total dará $ 720.000 anuales, aunque con el aguinaldo subirá a $ 780.000. Al multiplicar el monto por 0,2, obtendremos un resultado de $ 156.000 para vacaciones.

Si fueron afortunados y pudieron destinar ingresos para descansar en invierno, deberán restarlos a los $ 156.000 pensados como límite máximo para el verano. Lo ideal es que se asigne un cuarto del total para las vacaciones de invierno y tres cuartos para el verano. En este caso, serían $ 39.000 por todo concepto para el invierno y $ 117.000 para la temporada estival.

El cálculo micro: ¿cuánto gastar y en qué en las vacaciones?
No basta con saber cuál es el monto máximo a gastar en función de nuestros ingresos. También debemos aprender a discriminar entre gastos primarios y secundarios para evitar desbalances internos que terminen afectando la suma total o complicando nuestras vacaciones.

Los gastos primarios son aquellos derivados del pasaje, la estadía, los traslados y las excursiones. Los gastos secundarios refieren a la comida, las compras, los regalos y otros conceptos vinculados con bienes y servicios puntuales que encontramos en el destino elegido.

Supongamos que el deseo de la pareja amiga es viajar a Brasil, más precisamente a Florianópolis. El gasto primario se conformaría así: pasajes de avión, traslados a y desde los aeropuertos, hotel o apartamento.

Supongamos que el viaje es sobre fin de diciembre (para pasar fin de año en Brasil) y la estadía es de una quincena. El pasaje más barato con una sola escala, está en la actualidad a unos $ 29.000 para ambos. Los traslados a y desde los aeropuertos suponen unos $ 4.000, el alojamiento puede rondar los $ 40.000 (asumiendo un hotel 3 estrellas o un apartamento medio). Así llegamos a un total de gasto primario de $ 74.000.

El resultado obtenido representa el 47,4% del presupuesto total (siempre que no se haya gastado algo en las vacaciones de invierno o se prevea hacerlo en julio de 2020).

Quedan disponibles entonces $ 82.000 para gastos secundarios. Dependiendo de cuán “gasolera” sea la pareja, ese importe puede ser suficiente o no, pero en líneas generales podemos decir que cuentan con un presupuesto pensado para disfrutar las vacaciones y no sentirse limitados económicamente.

Florianópolis. Foto: Wikimedia.org
Brasil puede ser un destino tentador, pero no todas las parejas pueden darse el gusto de vacacionar allí. Hay que tener en cuenta el gasto.

Por supuesto, el ejemplo aportado no implica que todas las parejas con ingresos mensuales netos por $ 60.000 puedan darse el gusto de vacacionar en Brasil. Ni siquiera, de ahorrar dinero todos los meses.

El ejemplo sirve básicamente para implementar un mecanismo prolijo y eficiente a la hora de confeccionar el presupuesto.

También existe la posibilidad de ignorar estos consejos y empezar a tarjetear las vacaciones pagando en 12 o 18 cuotas, lo que implicará seguir abonando la fiesta todavía en 2021 e hipotecar los próximos veranos, opción que no se recomienda en absoluto. Eso se denomina “resaca financiera” postvacacional.

Así deberá incorporar el pago de esas cuotas a su presupuesto doméstico mensual, lo que impacta tanto en sus finanzas como en su vida diaria, porque a estas cuotas se suman “actualizaciones” de precios que se aplican en colegios privados, algunas tarifas, gastos comunes, etc.

En ese caso, lo mejor es cortar por lo sano y atacar este problema como un aspecto emocional de sobreponderación de la gratificación presente, que lleva a un déficit de gasto con serias consecuencias financieras.

Para ello, será clave registrar, clasificar y ordenar los gastos postvacacionales para poder restringirlos en la misma medida que impactan las cuotas de las vacaciones.

Por eso, la mejor estrategia es no llegar a ese extremo. Entonces, sentarse a planificar con un presupuesto bien armado siempre es la mejor alternativa. Lo agradecerán tus bolsillos hoy y siempre. 

[EN BASE A LA NACIÓN / GDA]

Sugerencias al comprar pasajes o paquetes turísticos por Internet

El Área de Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas tiene una serie de recomendaciones para el momento de planificar las vacaciones.

“Si vas a comprar por internet, asegúrate de estar en un sitio confiable y de revisar las condiciones contractuales”, aconseja.

También sugiere chequear bien los precios, “específicamente la moneda en la que figuran los mismos”.

Si el viaje es al exterior, sugiere “informarse sobre la documentación que será requerida, más aún si va con niños”. Eso se puede consultar en la Dirección Nacional de Migraciones.

La pregunta 
¿Qué es la “profundidad” del mercado de valores?
El mercado financiero del mercado asiático se derrumbó. Foto: Reuters

La terminología “profundidad de un mercado financiero” hace referencia al número de órdenes de compra y de venta existentes para cada tipo de activo financiero.

Un mercado es tanto más profundo, cuanto mayor sea el número de órdenes de compra y venta que existen para cada tipo de activo financiero. Esto determina la posibilidad de obtener un precio adecuado de venta o de compra en el momento en que se desea realizar una operación.

Cuanto más profundo el mercado, más líquido será, es decir, más rápidamente se podrá realizar la venta de un instrumento y obtener los fondos resultantes o invertir un dinero en la compra del instrumento a un precio razonable.

El tamaño de las emisiones y las características propias del valor —un instrumento estándar o muy diferente a los que comúnmente se transan en el mercado—, son dos factores que influyen en la liquidez del instrumento. ​

Cuando las emisiones son pequeñas, el tipo de inversor que compra el instrumento en el mercado primario, incidirá en la liquidez a futuro: Algunos inversores como los fondos de pensión o las aseguradoras que tienen compromisos a largo plazo, compran los instrumentos y los mantienen hasta su vencimiento, limitando así la oferta disponible en el mercado.

[Fuente: Banco Central]

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