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¿Cuál será el futuro económico pos pandemia del coronavirus y qué puede pasar con el dólar?

El impacto de la pandemia llevará a que -según las proyecciones de BBVA- la región crezca alrededor del 4% el año que viene.

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Foto: Archivo El País.

América Latina será la región que quedará “a la cola del crecimiento” global en el año próximo, según las estimaciones del BBVA, presentadas en una conferencia virtual, ayer, por Joaquín García Huerga, director de Estrategia Global de Asset Management del banco.

El impacto de la pandemia llevará a que -según las proyecciones de BBVA- la región crezca alrededor del 4% el año que viene. La cifra es menor en comparación con lo proyectado para otras zonas del mundo como China (se prevé que crezca 9,1%) o Europa (+5%).

No obstante la estimación de crecimiento en Latinoamérica aún está acompañada de “algunas interrogantes”, según García. El hecho de que algunos de los países de la región fueran golpeados “fuertemente por la pandemia”, implicó que se tuviera que destinar una “cantidad de dinero público” para poder solventar la crisis social.

Según García, si bien esto también ocurrió en otras partes del mundo, la “gasolina fiscal, lentamente, pero habrá que irla cerrando a partir del año 2021”.

Otra de las interrogantes que acompañan el futuro crecimiento de Latinoamérica, según el ejecutivo de BBVA, es que “últimamente se han ido acumulado ciertas reformas estructurales” que han quedado pendientes y que tienen como objetivo mejorar la productividad de la región.

El futuro pos pandemia estará caracterizado por la polarización política, proteccionismo, daños estructurales en algunos sectores de la economía como el turismo, mayores estímulos fiscales y la sostenibilidad como un tema donde se abrirán oportunidades, según expuso García.

En relación a la proyección del dólar, desde BBVA estiman que se comporte de forma estable dado que al día de hoy “Estados Unidos no ofrece al resto del mundo ni crecimiento económico, ni tipos de interés diferenciales” en comparación con el resto del mundo, explicó el ejecutivo.

En cuanto al petróleo, los precios de referencia son de US$ 45 el barril a fines del año que viene y de US$ 47 a fines de 2022. La lógica detrás de esa tendencia en los precios es que hay “una capacidad tremenda de producir petróleo” que hoy no está siendo utilizada debido a dos factores: la baja demanda por el COVID-19 y aspectos estructurales.

“Los países productores (de petróleo) están deseosos de producir más y eso, en términos estratégicos de largo plazo, le pone cierto techo a la escalada de precios”, explicó García.

Si bien el oro suele ser una opción atractiva para los inversores en momentos de alta incertidumbre porque es un activo diversificador, desde BBVA consideran que no es una buena opción en este momento. Es que según explicó García, generalmente la dinámica es que el oro suba cuando los tipos de interés nominales y especialmente los reales bajan, y en este momento “estamos entrando en la dinámica contraria” de suba lenta de tipos de interés.

Tampoco estiman que el desempeño de los commodities sea óptimo.

Por último, García sugirió a quienes invierten en dólares que tengan una cartera “muy diversificada”, con activos globales, con activos de renta fija de países emergentes, activos alternativos y renta variable en el mediano y largo plazo.

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