TEMA DE ANÁLISIS

El tiempo que tendrán las nuevas autoridades para hacer un ajuste fiscal

Las calificadoras de riesgo le mantuvieron la nota a la deuda uruguaya y le dan un tiempo al próximo gobierno para que realice el ajuste necesario.

Liquidez: Uruguay con fondos para cubrir vencimiento de deuda.
Moody´s. Foto: Archivo El País.

Las calificadoras de riesgo le mantuvieron la nota a la deuda uruguaya. En los últimos días la Moody’s informó que mantuvo la calificación en la escala Baa2 (un escalón por encima del mínimo del grado inversor) con una perspectiva estable en el mediano plazo.

En el comunicado de la calificadora se señala que mantuvo la perspectiva estable debido al crecimiento esperado de la economía asociado a las obras de construcción de la planta de celulosa en el departamento de Durazno.

Pero al mismo tiempo la agencia mandó un mensaje muy importante al señalar que la economía uruguaya tiene varios temas pendientes a resolver que de no hacerlo “la calificación se verá presionada a la baja en un futuro relativamente cercano”.

En tal sentido está en línea con la calificadora Fitch, que en su comunicado del mes de junio mantuvo el grado de inversión, pero con una perspectiva negativa, advirtiendo de los problemas que aquejan a la economía.

Claramente Moody’s al mantener la perspectiva lo que ha hecho es dar tiempo a las autoridades que asumirán el próximo 1° de marzo a que adopten los correctivos necesarios para encauzar a la economía en una senda de crecimiento. Crecimiento que le permita abatir el abultado déficit fiscal y poder estabilizar así una deuda cuya trayectoria a la luz del comportamiento de los últimos años no es sostenible.

Concretamente la deuda del consolidado gobierno central-Banco de Previsión Social (BPS) creció desde el 41% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2014 al 52% del PIB en 2018. El nivel relativo de la deuda no es estrictamente preocupante, ya que está a mitad de camino entre el promedio de los países con calificación Baa3 (el primer escalón con grado inversor) que se ubica en el 58% y aquellos que están el escalón siguiente (Baa2, donde está Uruguay) con una deuda promedio equivalente al 46% del PIB. Es la velocidad del incremento en los últimos años lo que llama la atención y requiere de medidas correctivas.

Alcanza con mirar lo que ocurre al otro lado del charco para entender lo que acontece si no se actúa a tiempo y responsablemente.

El ajuste que necesita la economía se puede realizar de manera ordenada y apelando a medidas a favor del crecimiento. De lo contrario lo termina haciendo el mercado de una manera brusca, a través de una fuerte devaluación que desploma el poder adquisitivo de los salarios y licúa el valor de los activos, volviendo más pobre a todos los habitantes.

La advertencia de Moody’s se torna más relevante aún si se tiene en cuenta que desde el momento en que se evaluó la marcha de la economía y el momento actual el contexto externo se deterioró. Como ya dijimos el factor que más incidió en la nota fue el crecimiento esperado de la economía asociado a la instalación de la segunda planta de UPM y en menor medida a la recuperación de nuestros vecinos y un impacto favorable por las menores tasas de interés en los mercados internacionales.

La situación regional se deterioró en los últimos días y Argentina atravesará por momentos de gran inestabilidad por lo menos hasta que asuman las nuevas autoridades y anuncien claramente cual va a ser su plan de gobierno.

En Brasil la recuperación está costando más de lo esperado. En el corto plazo ello implica que la próxima temporada turística será peor que la última, con impactos negativos en la recaudación del gobierno, ya que seguramente aumente el número de uruguayos que viaje a Argentina atraído por precios más accesibles.

Petri Hakanen (izquierda), Gonzalo Giambruno (centro) y Javier Solari (derecha) presentaron el proyecto de UPM 2. Foto: Fernando Ponzetto
Petri Hakanen (izquierda), Gonzalo Giambruno (centro) y Javier Solari (derecha) presentaron el proyecto de UPM 2. Foto: Fernando Ponzetto

Todo ello tendrá un impacto negativo en el déficit, ya que el grueso de las obras de UPM2, y con ellas el mayor dinamismo esperado de la economía, comenzarán más tarde.

Sin mencionar el deterioro global a raíz de la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China que lleva a corregir permanentemente a la baja las perspectivas de crecimiento mundial y en el caso concreto de nuestro país se está reflejando en una caída d ellos precios de los commodities.

De la lectura del comunicado de Moody’s se infiere que se mantiene la calificación a la espera de los ajustes necesarios. En tal sentido valúa muy positivamente al sistema político uruguayo y su largo historial de construcción de políticas de consenso y la fortaleza de sus instituciones. Resalta al respecto la concordancia de todos los partidos en abatir el déficit y llevar a cabo una reforma del sistema de seguridad social que lo torne más viable desde el punto de vista financiero y no siga presionando el gasto al alza.

En última instancia, las calificadoras advierten sobre la falta de dinamismo de la economía, que llevó a una caída de la inversión, aumento del desempleo y aumento del déficit.

Al respecto los problemas que enfrenta la economía son varios. El escaso dinamismo está íntimamente ligado a la pérdida de competitividad, resultado de elevados costos de producción, un pequeño mercado doméstico y una productividad global que no crece.

Revertir estos factores es el gran desafío. Por lo pronto el acceso a nuevos mercados es una materia pendiente. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea constituye un paso muy importante en ese sentido. Lamentablemente sobre la suerte de ese acuerdo aparecen algunos signos de interrogación a la luz de los resultados de las elecciones primarias en Argentina.

El abaratamiento de los costos de producción pasa por adecuar las tarifas y una modernización de las relaciones laborales. Sin olvidar el comportamiento del tipo de cambio, influenciado por el ingreso de dólares asociado al mayor endeudamiento del gobierno, que presiona su cotización a la baja. Una razón más para reducir el déficit fiscal.

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