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Una expansión en el Este con metros de buena madera

Maguinor se amplía con punto de venta en Maldonado con foco en obras, carpinterías y clientes finales

Punto de venta. Maguinor ofrece una variedad de 45 tipos de maderas.
Punto de venta. Maguinor ofrece una variedad de 45 tipos de maderas.

Un punto de venta para estar más cerca de los clientes es la más reciente
apuesta de la barraca de maderas Maguinor. La empresa, fundada en 1996 e instalada en Montevideo, abre un nuevo local luego de 20 años, esta vez en Maldonado —un mercado «fuerte» para la compañía—, con el propósito de abastecer no solo a proyectos de construcción y carpinterías sino
también al consumidor final.

«En la actualidad trabajamos fuertemente en la zona, pero entendimos necesario estar aún más presentes para satisfacer la demanda de los consumidores finales», señaló Agustín Hughes, integrante del directorio.

Una de las razones para instalarse en el Este radica en la alta presencia de carpinterías en el departamento, a las que la empresa hasta ahora atendía desde Montevideo. «En nuestra época zafral, tenemos envíos casi todos los días a Maldonado desde nuestra casa central. Aún así, creíamos que hay un público (actual y potencial) de maderas macizas importadas muy importante que todavía no estábamos atendiendo», detalló Hughes, que además es economista.

Desde su óptica, el negocio de la carpintería ha mutado en los últimos años ante el avance de la demanda de los clientes por materiales más económicos como los melamínicos. Sin embargo, en mercados como el de Punta del Este el cambio no fue tan marcado ya que se trata de consumidores que optan por invertir en productos algo más costosos, pero también más duraderos.

​El punto de venta de Maguinor en Maldonado consta de un depósito con capacidad de almacenaje de 840 metros cuadrados  y un local
comercial que se destaca por cómo está construido. «La oficina fue construida 100% en wood framing, utilizando tanto maderas coníferas como frondosas. No solo cumple la función de oficina como tal, sino que a su vez es un showroom para la empresa, mostrando hasta siete especies de madera en sus distintos usos según sus propiedades», describió Hughes.

Precisamente, la variedad es un atributo de Maguinor, que cuenta con un stock de unos 45 tipos de maderas diferentes, desde las más tradicionales como el lapacho a otras más exóticas que provienen de diversas partes del mundo.

TENDENCIA

De a poco, en Uruguay se está replicando una tendencia que se observa
en la industria global como el uso de la madera en la construcción a nivel
estructural —para pisos y paredes, por ejemplo— más que para mobiliario
y terminaciones. «La madera se está reinventando», resumió Hughes al respecto. «A lo que se tiende es a utilizarla más ingenierizada y no tanto como un producto para ‘vestir’ la casa», ahondó.

El incremento de ese nicho dentro del mercado de la madera ronda entre el 15% y 20% anual a nivel global desde 2012 hasta el presente, indicó Hughes. 

En línea con esta corriente, la madera viene tomando un mayor protagonismo en las obras de construcción, no solo por sus propiedades
térmicas y acústicas sino también por ser un material más ecológico. 
Hughes señaló que, dependiendo del tipo y edad de los árboles utilizados para la producción de madera, un metro cúbico de ésta ya procesada puede almacenar hasta una tonelada de dióxido de carbono. «La industria de la construcción, contrario a lo que se suele asumir, es la mayor responsable en la producción de gases de efecto invernadero (genera 40% del total), por lo que la utilización de madera como material constructivo contribuye al proceso de 'descarbonización del planeta', fundamentó.

Por otra parte, «la tecnología nos permite usar madera en distintas concepciones, como la construcción de edificios de hasta 20 a 30 pisos», remarcó Hughes.

Al margen de las tendencias, el economista es optimista sobre el futuro del negocio.«Tenemos muy buenas expectativas (con la apertura en Maldonado), pero no tenemos apuro en recuperar la inversión (...) Hay que dejar andar el proyecto», dijo el economista,  que cree que el resultado financiero viene como producto del funcionamiento armónico de la empresa. «El beneficio económico es una consecuencia y no es una causa, cerró.

Atentos a la construcción

El desempeño de la construcción influye en sectores como el de la madera. En ese marco, Agustín Hughes, integrante del directorio de Maguinor, dijo que la firma está «a la espera» de lo que suceda en Argentina tanto en relación a la llegada de inversiones a Uruguay, como a la eventual «dificultad para mover capitales ». Agregó que si bien al inversor argentino le resulta caro apostar a Uruguay, «acá están muy tranquilos con las garantías y las reglas de juego».

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