PROYECTAN UNA EXPANSIÓN COMERCIAL MODERADA PARA 2018

Inversión del sector privado con cuatro años de caída

Mayor consumo sin impacto en la creación de empleos, advierten desde la Cámara Nacional de Comercio y Servicios. 

Comercio
Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay.

El sector comercio y servicios para este año proyecta un nuevo crecimiento en sus ventas aunque más moderado respecto a 2017, como consecuencia de un incremento tanto del ritmo inflacionario como del valor del precio del dólar.

En 2017, comercio y servicios logró un sensible aumento del 7% en su nivel de actividad, aunque la dinámica de las mayores ventas no estuvo acompañada de un aumento de los puestos de trabajo, una mejora de la rentabilidad de los negocios y un crecimiento global de las inversiones privadas.

Así analizó la coyuntura empresarial la Ec. Ana Laura Fernández, asesora del Departamento de Estudios Económicos de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS).

“El comercio, restaurantes y hoteles, junto a transporte y comunicaciones, registraron un buen desempeño de su nivel de actividad el año pasado ante un panorama complejo en 2015 y durante el primer semestre de 2016”, apuntó la especialista en diálogo con El País.

Ocupación. Pese a que el Producto Interno Bruto (PIB) creció en 2017 bajo el impulso del consumo, el empleo en comercio y servicios no registró un incremento, inclusive hubo meses con mayor desempleo en el sector. “Por ejemplo, en octubre de 2017 hubo una destrucción de 16.000 puestos de trabajo frente al mismo mes de 2016”, sostuvo la asesora del Departamento de Estudios Económicos de la CNCS.

Comercio y Servicios está asociado al uso intensivo de mano de obra. Sin embargo, la analista sostuvo que “el aumento de las ventas no se vio reflejado en un crecimiento de los puestos de trabajo, donde actualmente hay ocupadas unas 800.000 personas, que representan el 65% de todo el sector privado”.

Inquietudes. Para la analista económica, la situación planteada confirma las inquietudes de las distintas cámaras empresariales por la pérdida de rentabilidad en la dinámica de los negocios. Con el ejercicio de 2017 ya son cuatro años de caída de la inversión del sector privado, con notorias dificultades en el agro y la industria, apuntó Fernández.

“En el estado actual de las relaciones laborales y los avances tecnológicos, parece que es más eficiente, en términos de productividad, incorporar tecnología antes que crear nuevos puestos de trabajo con los costos que ello representa y la complejidad de una mayor conflictividad (laboral)”, comentó.

Dólar. El aumento del poder de compra de los salarios, el control del ritmo inflacionario, el tipo de cambio y el fuerte incremento de la corriente turística son factores que han impulsado el consumo interno de bienes y servicios durante 2017, señaló la economista.

Tras reconocer que un “dólar barato” estimula las ventas de bienes y servicios, la asesora de la CNCS se mostró crítica por la pérdida de competitividad de la economía uruguaya.

“Hay que dar por superado el debate sobre el precio del dólar, que está sujeto a variables del contexto internacional que están lejos de nuestro control, de modo que nosotros debemos hacer foco en aquellos aspectos que están a nuestro alcance para mejorar las actuales condiciones de competitividad del país”, afirmó.

COSTO PAÍS. El peso del Estado, a través de las “pesadas cargas impositivas”, la suba de las tarifas públicas y las “excesivas regulaciones”, atenta contra la competitividad de la economía uruguaya. Es que el sector empresarial todo observa con preocupación como aumentan los costos, mientras baja la rentabilidad de la actividad, inclusive amenazando la sustentabilidad del negocio.

En los avances tecnológicos, cada vez más accesibles, los empresarios han encontrado un aliado estratégico para paliar ciertas dificultades en la gestión del negocio. Así, junto con el desarrollo tecnológico, surgieron nuevas metodologías de trabajo que llegaron para quedarse y donde el comercio digital ocupa un rol destacado, estimó la analista.

Ante los nuevos retos comerciales, sostuvo que la capacitación para la reconversión de los trabajadores debe ser constante.

Venta desleal. A propósito de la exoneración impositiva a las encomiendas internacionales, que comprende hasta tres compras web realizadas por un mayor de 18 años al año y no se superen los US$ 200 en la factura ni los 20 kilos de peso, la gremial empresarial estima que hay una situación de competencia desleal.

“El problema está en que el comerciante, que importa determinados productos, debe afrontar el pago de tributos y aranceles, mientras que un consumidor está exonerado bajo este régimen, aunque hay que marcar una diferencia entre aquella compra en Internet de bienes para consumo propio y otra que tiene como objetivo principal la venta en el mercado interno”, sostuvo la especialista.

Desde la CNCS, se destaca la labor que lleva adelante la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), con la creación de una unidad especializada en comercio electrónico para realizar un control de esta actividad con el objetivo de evitar abusos de la exoneración en los envíos internacionales.

“Es preciso realizar un seguimiento de las plataformas digitales de comercio electrónico para evitar la competencia desleal con el comercio formal, porque se mal utilizan buenas herramientas, así como las ventas de productos falsos”, afirmó la asesora del Departamento de Estudios Económicos de la CNCS.

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