FINANZAS DE BOLSILLO

A mitad de año, ¿cuáles son las mejores opciones de inversión?

Sugieren armar portafolio diversificado y ampliar rango de escenarios posibles debido a "alta incertidumbre".

Bolsa de Valores de Nueva York. Foto: AFP.
La pandemia provocó caídas históricas el mercado de valores y especialistas afirman que aún persisten riesgos.  Foto: AFP.

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Lo inesperado pasa y cada vez pasa con más frecuencia. Así lo afirmó a El País la economista y presidenta de CFA Society Uruguay, Bárbara Mainzer, en relación al impacto que tuvo -y está teniendo- la pandemia provocada por el coronavirus en el mundo financiero y en términos de saber cómo prepararse para momentos de elevada incertidumbre.

La pandemia y las medidas de confinamiento adoptadas por múltiples países para frenar el avance del COVID-19 ocasionaron un desplome de los mercados de valores a nivel mundial con caídas históricas en algunos activos.

En este contexto de crisis económica, sanitaria y social ¿cuáles fueron las inversiones con óptimos rendimientos en el primer semestre del año? ¿Quiénes son los “ganadores y perdedores” en el ámbito financiero? ¿Cuáles son las inversiones que se perfilan como interesantes para lo que resta del año? ¿Qué riesgos aún persisten? Sobre esto opinaron diferentes especialistas de inversión consultados por El País.

Gerardo Ameigenda, vicepresidente de Wealth & Asset Management de SURA Asset Management Uruguay, explicó a El País que en momentos de incertidumbre como el actual, los agentes de mercado “tienden a refugiarse en activos menos volátiles y países o regiones con mejores posibilidades de enfrentar situaciones adversas”.

Asimismo, señaló que si bien los activos riesgosos han sido los que más volatilidad experimentaron durante los meses de marzo y abril de este año, en algunos casos también fueron los que más rápido se recuperaron.

En términos de renta variable, Ameigenda indicó que tanto los mercados desarrollados como los emergentes sufrieron caídas de hasta el 50%, aunque señaló a Estados Unidos y Japón como las economías más desarrolladas que han evolucionado de forma positiva, “acercándose a una recuperación total de las pérdidas generadas por la pandemia”.

No obstante, indicó que en Europa “no sucede lo mismo”, dado que las economías de estos países “aún se encuentran rezagadas con un rendimiento acumulado negativo en el año de 13%”.

"Los activos riesgosos han sido los que más volatilidad han experimentado pero los que más rápido se recuperaron"

En los mercados emergentes el escenario no es tan homogéneo, dado que, según indicó el ejecutivo de Sura, por un lado China presentó un comportamiento similar al de las economías desarrolladas, mientras que en América Latina aún se registran pérdidas que se aproximan al 35% en lo que va del año.

“Esta diferencia de rentabilidades se explica principalmente por el flujo hacia regiones con mayores capacidades de hacer frente a la coyuntura internacional, a través tanto del sector privado como del sector público”, explicó Ameigenda.

La visión a largo plazo

“Las perspectivas para los próximos meses son alentadoras, estimándose una recuperación de la economía, pero en niveles moderados. A pesar de que los mercados podrían sufrir una recaída, no tendría el impacto original del inicio de la pandemia”.

Por su parte, Jerónimo Nin, gerente de Inversiones de Nobilis, explicó a El País que la crisis provocada por la pandemia golpeó inicialmente a todos los sectores y clases de activos aunque señaló que “después se empezaron a separar claramente los ganadores y perdedores en muy poco tiempo”.

En este sentido, Nin señaló que los activos que tuvieron buen rendimiento fueron los activos de refugio y específicamente los bonos de “muy alta calidad crediticia” como los ‘treasuries’ estadounidenses con vencimientos a 20 o 30 años que subieron alrededor del 25%.

“Los inversores empiezan a buscar retorno en las inversiones de más largo plazo y se volcaron a estos activos de refugio. Ese fue el principal ganador porque atravesó la crisis ganando siempre, no tuvo ningún momento de susto”, señaló.

Wall Street: ayer fue la mayor caída diaria desde el año 1987. Foto: AFP
Wall Street. En el mercado accionario hubo ganadores y perdedores. Foto: AFP

En el mercado accionario la situación en el primer semestre fue variada y con ganadores y perdedores más marcados. “Hay sectores que están 10% o 15% arriba de cómo empezó el año y otros que están 20% por debajo”, explicó Nin.

De acuerdo con el ejecutivo, los “perdedores” fueron los sectores de servicios, turismo, aerolíneas, hoteles y otros vinculados al consumo, mientras que en los sectores de tecnología, salud y biotecnología “hubo varios ganadores”.

OPORTUNIDADES. Para Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI International, como “nunca se sabe de dónde puede venir la bala, la clave está en diversificar el portafolio” de inversiones y prestar atención a tener activos que protejan de la inflación.

A su entender, para que un portafolio se adapte a las circunstancias actuales y enfrente lo que quede del año, debería estar compuesto en un 33% en Letras de Regulación Monetaria para proteger el aspecto inflacionario y la apreciación del peso uruguayo, un 33% en bonos globales uruguayos en dólares y un 33% en una canasta de bonos emergentes.

Por su parte, Ameigenda señaló que el hecho de que las tasas de interés estén en “valores mínimos” y que se espera que se mantengan así por un período prolongado, favorece la inversión en categorías de renta fija.

"Casi cualquier previsión se fue por la borda"

Desde la compañía financiera, Regum, su director, Diego Rivero, afirmó que “casi cualquier previsión” que se haya realizado a principio de año “se fue por la borda con la llegada del coronavirus” dado que fue un shock externo e impredecible “que cambió totalmente el panorama de los primeros seis meses del año”. No obstante, Rivero manifestó que hubo algunos “datos notables”, como la evolución del índice Nasdaq (que recoge a los 100 valores de las compañías más importantes del sector tecnológico) que “ya se encuentra en valores superiores previos al COVID-19”.

Si se deja de lado lo que está ocurriendo con ese índice bursátil, según Rivero, “la mayoría de las inversiones sufrieron el impacto, aunque muchas de ellas ya han logrado recuperar gran parte del terreno perdido”. En crisis como la actual, el director de Regum señaló que “los ganadores” suelen ser los activos de refugio, “aquellos a los que se acude para resguardar el capital”, como también la opción de “invertir en un activo que suele ser más demandado en estos momentos, como el caso del oro”. Sobre este punto, Rivero destacó que el metal precioso lleva un aumento acumulado de casi 12% en lo que va del año, y de más de 17% desde el mínimo alcanzado el pasado 19 de marzo.

En relación a la segunda mitad del año, el director de Regum señaló que “podría” haber “oportunidades diversificando bien en acciones de empresas norteamericanas”. Como inversión más conservadora, Rivero dijo que “sigue habiendo buenas previsiones para el oro en lo que queda de este año”.

Entre los que destacó a los activos de grado inversor como los instrumentos que “mejor defiendan el capital en situaciones de volatilidad”, así como la mejora económica y la ampliación de los programas gubernamentales hacia activos de peor calificación crediticia, “podrían acortar los spreads de categorías riesgosas favoreciendo la deuda emergente, así como dichos instrumentos de grado especulativo”.

Asimismo, el ejecutivo de Sura indicó que si la reactivación económica continúa, “probablemente se observe una debilitación del dólar y monedas refugio como el Yen japonés, frente a otras monedas globales”, lo que permitiría una obtención de rentabilidades positivas en inversiones en moneda local.

Para Nin, las oportunidades de inversión seguirán estando en los sectores tecnológicos y los vinculados a la medicina y la salud. Además señaló que en también habrá oportunidades en sectores que hoy están muy golpeados, como el turismo y las aerolíneas aunque advirtió que “se debe ser muy selectivo” para poder ver “cuáles van a ser los ganadores ahí”.

CONSEJOS. De acuerdo con Mainzer, “hay dos grandes corolarios de esta crisis”. Por un lado, la necesidad de tener un fondo de emergencia, dinero líquido al que poder recurrir ante eventos inesperados. Y por otro lado, la importancia de “cambiar el chip” de cómo manejar el riesgo.

Asimismo, dijo que operar en el momento actual es “incómodo” por lo desconocido de la crisis y dijo que eso aumenta la probabilidad de cometer errores.

“Tengo que tener el rango más amplio de escenarios posibles e intentar armar un portafolio que soporte y se desempeñe en forma aceptable” en ese contexto. “No tengo que demandar certeza, no tengo que buscar predecir qué va a pasar, sino tener la visión más amplia de los diferentes escenarios” que pueden ocurrir, señaló Mainzer.

La pregunta: ¿Cuáles son los riesgos que aún persisten? 

LA RESPUESTA: “El mercado aún está con mucha complacencia”

Para los especialistas en inversiones financieras aún hay múltiples riesgos que persisten. De acuerdo con Jerónimo Nin, gerente de Inversiones de Nobilis, “el mercado subió demasiado rápido”, lo que podría dar la pauta de que los mercados “subestiman la posibilidad” de que el virus tenga segundos brotes.

Asimismo, indicó que “el mercado aún está con mucha complacencia, festejando las medidas que tomó la Reserva Federal de Estados Unidos, otros bancos centrales y los gobiernos de países desarrollados”, lo que calificó como un riesgo potencial. El mercado “está como con esteroides, hay que ver si cuando se vaya el efecto de la droga vuelve el dolor o no, si los precios de los activos se van a poder mantener”, señaló. Por otra parte, mencionó que las “revueltas sociales” como la ocasionada en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd, también son un riesgo latente.

Para la presidenta de CFA Society Uruguay, Bárbara Mainzer, “el principal riesgo hoy en día está relacionado al coronavirus y todas sus consecuencias”. En ese sentido, enfatizó en que esta crisis tuvo su origen en lo sanitario pero terminó siendo una crisis económica y social.

“Estamos con un horizonte de visibilidad muy reducido que obliga a planificar a muy corto plazo y eso tiene enormes implicancias en finanzas”, concluyó.

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