PEKÍN

Un acercamiento a China generaría "salto de calidad"

Estudio indica impactos sectoriales de TLC entre Mercosur y el país asiático.

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Las exportaciones de Uruguay a China fueron superiores a US$ 1.840: en 2016. Foto: El País

China se volverá más demandante de productos primarios en las próximas décadas. Esa es una buena noticia para un país como Uruguay, cuyas exportaciones de soja, carne —principalmente de vaca pero también de oveja—, cueros y lana en bruto, tops de lana y pasta de celulosa al gigante asiático podrían aumentar de la mano de este fenómeno.

Esto se vería potenciado si el Mercosur y China suscribieran un tratado de libre comercio (TLC), que barriera con —al menos buena parte de— los aranceles que hoy abonan los productos nacionales para ingresar a ese mercado. Estos son algunos de los puntos que menciona el trabajo "Impactos sectoriales en Uruguay de la firma de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y China", del economista Sebastián Torres.

El estudio se realizó en el marco de su posdoctorado en Economía del Consejo de Investigaciones Económicas y Sociales del Reino Unido (ESRC).

Si bien la discusión acerca del TLC está sobre la mesa (de hecho el presidente Tabaré Vázquez ha hecho evidente su deseo de concretarlo) no es tan claro que los vecinos mayores del barrio, Argentina y Brasil, estén tan afines a esto.

Torres —entre otros, extitular de la Dirección Nacional de Industrias durante la presidencia de José Mujica— delinea tres escenarios en su trabajo: cuál sería la mejora en las condiciones de acceso de los productos agropecuarios nacionales de concretarse este TLC; cómo se incrementarían las importaciones chinas en sectores que hoy tienen una protección arancelaria "efectiva"; y por último la pérdida de la preferencia en la región que poseen los productos uruguayos respecto a sus pares chinos actualmente.

En su relevamiento —presentado a mediados del año pasado— Torres da cuenta de datos correspondientes a 2015.

Para el economista, un intercambio comercial más profundo entre China y el Mercosur "debería buscar un balance adecuado entre el logro de las mejores condiciones posibles en términos de negociaciones internacionales y el fomento de una agroindustria que, como motor de crecimiento de nuestros países, se constituya en la base de un modelo de desarrollo con un cuidado responsable del medioambiente".

El estudio menciona que China —principal receptor de las exportaciones uruguayas— demanda mucho, pero sus compras están concentradas en pocos productos. En 2016 recibió el 73% de la soja uruguaya, el 37% de la celulosa y el 35% de la carne bovina, según datos difundidos por Uruguay XXI.

En el plano productivo, profundizar la integración entre Uruguay y China encierra el potencial de "provocar un salto de calidad en la inserción internacional de nuevas cadenas de valor basadas en el uso intensivo de empleo calificado", plantea el estudio. Asimismo, añade que el "relacionamiento político que surja" con China "trascenderá en el tiempo la esfera de lo estrictamente económico, provocando transformaciones irreversibles, de largo aliento, en la sociedad uruguaya".

Mejora.

La creciente avidez de los consumidores chinos por productos primarios en los próximos años podría gatillar un aumento de las exportaciones uruguayas de este tipo.

Salvo la pasta de celulosa —que hoy no abona ningún arancel— el resto de los productos de esta canasta sí paga para entrar al mercado chino. En el caso de la soja, por ejemplo, los proveedores más importantes para el país asiático fueron en 2015 Brasil, Estados Unidos, Argentina y Uruguay. El arancel que enfrentan las colocaciones uruguayas es el de nación más favorecida (MFN, por su sigla en inglés) y ronda el 3%, similar al que tienen el resto de los países competidores. "Un posible acuerdo comercial entre los países del Mercosur y China pondría en mejor posicionamiento a estos últimos frente a las exportaciones desde Estados Unidos", indica el trabajo.

Más allá de las exportaciones más "tradicionales" como carne o lana, también se visualizan oportunidades para productos denominados "gourmet", como el aceite de oliva, los vinos de calidad preferente y la miel.

Importaciones.

De concretarse un acuerdo de este tipo, la baja en los aranceles aplicados a los productos chinos que entren a Uruguay "provocaría un desplazamiento de las importaciones tanto extrazona como intrazona "así como de producción doméstica a favor de las importaciones de origen chino", indica el estudio.

En los sectores vestimenta, calzado, ciertos tejidos, paraguas, artículos de relojería y similares —donde ya hay una fuerte participación de China pese a los "altos" aranceles que exige Uruguay— es "lógico esperar un aumento sustantivo de las importaciones de los mismos".

Agrega el trabajo que el impacto en industrias como la del calzado o la vestimenta sería de una "magnitud considerable", al tiempo que señala que "si bien existe una pérdida tanto de empresas como de mano de obra en estos sectores (...) un acuerdo comercial en el cual se disminuya la protección a dichos sectores aceleraría este proceso". Tejidos, plásticos (en la etapa de producción), productos químicos —con algunas excepciones— y cerámicas serían otros de los perjudicados.

Preferencia.

El estudio señala por último cómo podría afectar la pérdida de preferencia en la región de productos nacionales frente a sus pares chinos. Las inversiones del país asiático en Uruguay para abastecer a los vecinos —como las ensambladoras de autos— son uno de los ejemplos mencionados.

La región compra la mayoría de las exportaciones de corte industrial que produce el país, por lo que estas se verían golpeadas también, añade.

Los potenciales "afectados".

El trabajo hace un listado de los sectores "potencialmente afectados" por un TLC entre el Mercosur y China. Se mencionan los casos de la cadena textil - vestimenta; químicas básicas y productos químicos; caucho y plástico; maquinaria eléctrica; papel y cartón; metalurgia; automotriz y muebles. Para cada uno de ellos indica de qué manera pegaría. En el caso de la cadena textil - vestimenta, por ejemplo, afirma que "el sector vestimenta y ropa de cama podría verse impactado de forma negativa, tanto en el mercado interno como a escala regional, ya que el Mercosur es el destino de gran parte de sus exportaciones". Lo mismo se expresa en relación a los sectores de papel y cartón, para caucho y plástico, y también para químicas básicas y productos químicos. Los sectores potencialmente afectados empleaban a 2015 a 31.481 personas.

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