COMERCIO EXTERIOR

Acuerdo con la UE: las estrategias de Uruguay ante la incertidumbre política en la región

El especialista Marcel Vaillant planteó que se debe buscar una ratificación bilateral del acuerdo y no quedar atado a los tiempos de Brasil y Argentina. 

Selfie de la delegación uruguaya en negociaciones Mercosur-UE. Foto: Captura de Twitter.
Selfie de la delegación uruguaya el día que se cerraron las negociaciones entre Mercosur y la Unión Europea. Foto: Captura de Twitter.

Pasaron ya casi cuatro meses desde que se anunció el histórico acuerdo comercial y económico entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Pese a las demoras formales previstas —examen legal del acuerdo, traducción a las lenguas de ambos bloques, firma y posterior ratificación de los Parlamentos— el tratado atraviesa una etapa de incertidumbre política.

Al duro cuestionamiento por parte del presidente francés, Emmanuel Macron, por las políticas ambientales de Brasil y los incendios en la Amazonia, se le suma la incertidumbre por lo que pueda ocurrir en las próximas elecciones presidenciales de Argentina, las críticas de los productores agrícolas irlandeses y el veto por parte del Parlamento de Austria, entre otros.

El economista y especialista en comercio internacional, Marcel Vaillant, participó días atrás de una mesa redonda en España para analizar estos aspectos en torno al acuerdo. Según contó en diálogo con El País, percibió un “enorme interés y expectativa” por parte de Europa respecto a la relación con el Mercosur.

Vaillant explicó que la “expectativa mayor” que tiene España es fundamentalmente por la participación de Brasil en el acuerdo. Además, percibió que España “quiere tomar cierto liderazgo para aprovechar las oportunidades que se crean con el acuerdo”, indicó y añadió que “esto contrasta” con lo que ocurre en el Mercosur.

Más allá de los focos de tensión que hay a nivel de los países de la UE, según Vaillant los “principales riesgos” para el acuerdo están en Brasil y Argentina. En el primero por las cuestiones medioambientales y en el segundo por el posible cambio de gobierno, del actual liderado por Mauricio Macri a uno peronista encabezado por Alberto Fernández.

Marcel Vaillant. Foto: El País
El especialista Marcel Vaillant estuvo en España y notó interés por la relación con el Mercosur. Foto: Archivo El País

“En Europa están totalmente jugados al acuerdo porque para ellos completar el eje atlántico con el Mercosur es fundamental”, indicó el economista.

Señaló que el desafío está en analizar cuál será el papel que va a desempeñar Uruguay en esta coyuntura de política económica y qué estrategias debería analizar en el caso de que Brasil o Argentina se bajen o retrasen el acuerdo.

El rol activo que “debería adoptar uruguay”

La historia reciente ha demostrado, según el economista y experto en comercio exterior, Marcel Vaillant, que “estar sistemáticamente enredados en los equilibrios de economía política de Brasil y Argentina nos ha perjudicado de manera fuerte”. Es por esto que consideró que si bien “problemas hay en todos lados, Uruguay debería adoptar un rol más activo”. “No nos podemos quedar esperando”, indicó. Asimismo, el especialista criticó la ausencia de propuestas de inserción internacional en la campaña política actual.

En su opinión, Uruguay debería apostar a firmar el acuerdo con la UE de forma bilateral. Este aspecto fue uno de los más peleados y finalmente logrado por el equipo negociador uruguayo. El logro fue que el acuerdo entré en vigencia si el Parlamento de un país lo votó, sin importar lo que pase en el resto —esto para el Mercosur, porque del lado de la UE la potestad es del Parlamento europea—.

“Si existe la voluntad política se puede hacer”, expresó el economista sobre esta opción y evaluó que si Uruguay se adelanta al resto del Mercosur generaría un “efecto dominó” en los otros países.

“Generaría incentivos cruzados para el resto de los países porque ninguno querría quedarse afuera. Si nosotros lográramos despejar el camino y generar cierta certidumbre de que sí o sí Uruguay va a tener acuerdo con Europa es una señal fundamental”, analizó Vaillant.

Alberto Fernández y el presidente Mauricio Macri fueron el centro del debate con fuertes críticas y acusaciones. Foto: Reuters
Una de las incertidumbres en torno al acuerdo con la UE está en el resultado de las elecciones en Argentina. Foto: Reuters

El escenario contrario sería que el camino escogido por Uruguay sea acompañar al resto de los países del Mercosur en sus tiempos políticos.
“Si nos quedamos entrampados en los líos de Argentina o de Brasil y esperamos a estar los cuatro alineados para firmar creo que ahí sí habría una gran incertidumbre con el futuro de este acuerdo”, sentenció el economista.

El potencial en la captación de inveriones

La reactivación de la inversión extranjera por parte de los países europeos en Uruguay sería una de las principales ventajas del acuerdo con la UE y principalmente de la ratificación bilateral, dijo Vaillant.

Sobre esto, puso como ejemplo a dos grandes compañías españolas que ya invierten en el país, como el banco Santander y Movistar, y dijo que de concretarse el acuerdo “podrían llegar muchas más”.

Ese es uno de los beneficios “fundamentales” para el economista y el aspecto del acuerdo en el que Uruguay podría sacar mayor provecho.
Para lograr eso enfatizó en la idea de que el gobierno uruguayo debe elaborar múltiples estrategias que contemplen los diferentes escenarios que se pueden dar a nivel regional e internacional.

“No podemos seguir con el balbuceo de hace cinco años, tenemos que tratar de desengancharnos del resto, tenemos que recuperar la autonomía sobre la política comercial uruguaya y tener planes B, C, D y hasta Z”, manifestó Vaillant.

Otros especialistas en comercio exterior como Marcos Soto e Ignacio Bartesaghi, coincidieron en la incertidumbre actual que rodea al tratado. En una conferencia realizada días atrás en la Universidad Católica, Soto dijo en alusión a lo dinámico de estos tiempos a nivel comercial que “mientras empezamos a pensar las respuestas ya nos cambiaron las preguntas”. Por su parte, Bartesaghi señaló que el acuerdo con la Unión Europea llega tarde y que “cada vez hay menos para repartir”.

Un debate en Twitter entre economistas sobre la apertura

En los últimos días diferentes economistas se pronunciaron a través de sus cuentas en Twitter respecto de la apertura comercial de Uruguay y los caminos a seguir, logrando repercusión en la red social. Quien inició el debate fue Rafael Mantero, que reflexionó sobre el tamaño de Uruguay y su inserción comercial con respecto a otros países del mundo. En su conclusión Mantero señaló que “somos un país minúsculo en las antípodas económicas del mundo, que a pesar de esta realidad, grava el comercio exterior más del doble que el promedio mundial”.

Asimismo, indicó que los uruguayos “somos relativamente cerrados, a pesar de tener colectivamente una visión positiva del comercio”. Según el economista “es difícil” explicar con argumentos racionales por qué el país elige este camino en materia de política comercial y concluyó que “parte de nuestra falta de competitividad y carestía de vida” se explica por esto.

A la discusión se sumó el economista Ignacio Munyo que enfatizó en los beneficios que tendría para Uruguay una mayor apertura comercial. “Prácticamente no existen países que se hayan desarrollado sin utilizar la apertura comercial como herramienta fundamental”, indicó.

Por su parte, el economista Julio Garín puso el foco en los potenciales efectos negativos que tendría una mayor apertura comercial. Si bien consideró que es necesario tenerla, manifestó que se debe evaluar qué ocurre con la redistribución de la apertura. “El problema es qué hay implicaciones redistributivas, y los ganadores raramente compensan a los perdedores, antes de bajar aranceles es importante saber quiénes pagan los costos de la transición y, específicamente, cómo se va a ayudar a quienes se perjudican en el proceso”, indicó. Como mitigación de esos riesgos, planteó que la “protección social es clave para quienes no pueden adaptarse” a una mayor apertura.

El contador y especialista en comercio exterior, Marcos Soto, explicó que un punto clave de la discusión se debería centrar en el costo fiscal que tendría una mayor apertura comercial, dado que “Uruguay recauda US$ 280 millones por aranceles y tasa consular, aproximadamente un 1% del PIB, los dos tributos a ceder en un acuerdo”.
Munyo apuntó que a medida que se aumente de forma gradual la apertura “se generarán en paralelo recursos fiscales extras”. Otro de los puntos analizados por Garín se centró en relacionar la desocupación actual con la estructura arancelaria. Este aspecto fue cuestionado por Marcel Vaillant, que lo consideró “un error” vincularlos.

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