MARÍTIMAS

Cuando el agua llegaba a la puerta de la actual ANP

Imagen de hace 80 años: el agua llegaba a 25 de Agosto y Maciel.

Foto histórica Puerto de Montevideo. Foto: El País
Puerto de Montevideo. Foto: El País

Esta es sin duda una sorprendente e impactante foto y más que nada un valioso testimonio de una parte muy bien conocida de nuestra área portuaria que nos habla de un escenario que se remonta a unos 90 años en el pasado, suponemos que la foto fue tomada desde la altura del edificio de la Aduana.

Lo que se ve son las aguas de la bahía ocupando lo que años más tarde se convertiría en la rambla portuaria o 25 de Agosto; a la izquierda coincidiendo con la esquina de Maciel vemos el antiguo galpón de la que fuera barraca inglesa de carbón y sal Wilson Sons; le siguen tres supuestas barracas, entre ellas la de Mann George Depot, todas ya a un paso de demolición.

A continuación parece venir un espacio que sería la calle Guaraní tras la cual creemos ver muy deteriorado lo que fue el establecimiento conocido como la "Casa de Baños del francés" —Gounouhliou— un conocido comerciante que tenía varios comercios, entre ellos un bar; su nombre, difícil de pronunciar, hizo que la voz popular lo transformara en "Guruyú". Todo esta escena sería ya muy posterior a 1887 que fue cuando se terminó de construir el Hotel Nacional, de Emilio Reus, y también el establecimiento, por esa fecha, de los baños que fueron un lujo montevideano increíble para atraer a las clases altas del Uruguay y el turismo exclusivo argentino.

Casa de baños.

Fue un edificio que tenía en su interior cascadas de agua caliente, pistas de natación, masajes, y otros servicios que tenían que ver con la salud, en medio de gradas y confort hechos en mármoles de Carrara y columnas de exquisito lujo. Tenía una moderna y lujosa piscina también de mármol al fondo, la cual tenía una gran gruta o pared de donde brotaban chorros de agua caliente y fría, y estaba dotada de purificadores que se alimentaban de la bahía mediante bombas accionadas con motores a vapor. El techo del salón estaba sostenido por 24 columnas de hierro y sobre la piscina una gran y lujosa claraboya permitía la filtración del sol en su plenitud. Era la obra de Emilio Reus que había conmovido a Montevideo y Buenos Aires.

Esa Casa de Baños iba desde 25 de Agosto hasta Piedras, al norte le seguía el Hotel Nacional de Emilio Reus, el cual nunca se llegó a estrenar por la quiebra del banco que lo financiaba y por la muerte de su autor, Reus, cuando tenía 33 o 35 años.

Bueno, ahora vamos a otros detalles: conocimos el galpón de Wilson Sons, antigua barraca inglesa, cuando por el año 1946 ya estaba construida y hormigonada la calle 25 de Agosto hasta Juan Lindolfo Cuestas, y dando la vuelta sobre una calle empedrada —que se llamaba Ing. Monteverde— ibamos a un varadero que había sido de los Lussich y ya era propiedad de la ANP. Incluso ya estaba construida la dársena fluvial y el muelle de escalas. Volviendo al prolijo y bien conservado edificio de Wilson Sons, excelentemente recuperado por dentro y cuyas instalaciones llegaban hasta la calle Piedras, fucionaban allí las oficinas de la Estiba, primero llamadas CASE y más tarde ANSE, y cuando estas desaparecieron fue convertido en comedor público del Instituto Nacional de Alimentación. Recordamos desde el primer día que en ese edificio, exactamente en la esquina y a unos tres metros de altura, había un reloj de un metro de diámetro, de doble faz, que era muy funcional para todo el mundo portuario. Ese reloj, seguramente de origen inglés, un día desapareció y nos dicen fuentes oficiosas que lo guarda el Hospital Británico, seguramente en proyecto de reparación.

Los solares.

En cuanto a los solares o barracas descriptas arriba, en primer lugar hay que decir que estaban en terrenos seguramente resultado de obras de relleno ganados a la bahía, obras realizadas por los años 1860/70. Hemos leído antiguas notas donde se habla de recuperaciones realizadas en las estribaciones de la Cuchilla Grande, a la altura de la calle Piedras, donde las crecientes inundaban dichos terrenos. En segundo lugar, esos terrenos que ocupan el resto de la manzana fueron adquiridos para su nuevo edificio por la Administración Nacional de Puertos, si mal no recordamos terminado de construir en 1949, y allí estuvimos ese día. Siempre nos preguntamos por qué la ANP que ocupa casi las tres cuartas partes de la manzana no se quedó con la faja que ocupaba la barraca Wilson Sons.

Otro dato interesante y que no aparece en la foto, es que sobre 25 de Agosto y Guaraní, en la esquina, conocimos en 1948 un hermoso edificio que nos dijeron había sido un hotel de varios pisos para inmigrantes con problemas de papeles al ingresar a Montevideo, pero nosotros lo conocimos ya como una dependencia militar. Volviendo a los detalles, seguramente la fachada del edificio de la barraca Wilson que daba al mar era distinta a la que conocemos hoy, porque allí amarraban entonces los grandes lanchones con 600 toneladas de carbón que llevaban a las naves del pasado fondeadas en el antepuerto que funcionaban con máquinas a vapor. En una parte expuesta de la pared del edificio Wilson lindante con la ANP, hay todavía empotrada en la pared una gruesa argolla que servía para amarrar embarcaciones o remolcadores.

Rellenos.

Hay apuntes donde se menciona que las autoridades uruguayas casi desde la época del Presidente Oribe, tuvieron profundas inquietudes por recuperar las tierras que eran lamidas por las aguas de la bahía, especialmente en las mareas, que se daban a la altura de la calle Piedras e Ing. Monteverde, que conocimos cuando en 1947 visitamos el varadero que era de los Lussich y/o de la ANP, todas ellas tierras de relleno. Creo que bajábamos por la calle Washington toda empedrada para ir al varadero y no se podía llegar a Buenos Aires porque a la altura de Ing. Monteverdi estaba cerrada. La península, desde el dique Mauá, bordeando la rambla hasta el dique de la Armada —antiguo dique de Cibils— fue rellenado en varios metros. Como dijimos, desde la época de Oribe hasta entrado el siglo hubo vocación de rellenar y dragar, y preocupación por el desarrollo del puerto, incluso el propio Presidente Rivera tuvo la iniciativa de traer una draga en su gobierno. Suponemos que todo lo marítimo y portuario atraía a los hombres de aquella época porque posiblemente se sentían en contacto con el futuro.

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