Misión del gobierno

¿Qué ajuste fiscal sugirió el FMI y qué hará el gobierno?

La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que auditó in situ la economía uruguaya en las últimas semanas (corresponde al ser el país miembro), sugirió un pequeño ajuste adicional en 2019 para poner a la deuda en trayectoria descendente. Lo que recomendó y lo que respondió el gobierno.

Técnicos del FMI encabezados por la jefe de misión Pelin Berkmen (en el centro). Foto: M. Bonjour
Técnicos del FMI encabezados por la jefe de misión Pelin Berkmen (en el centro). Foto: M. Bonjour

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía uruguaya ha “mostrado resiliencia” en “un entorno externo que se ha venido deteriorando” y eso se debe a “la solidez de sus instituciones, la prudencia de sus políticas y la amplitud de sus márgenes de protección”.

El país se encuentra “bien posicionado para resistir el deterioro del contexto externo”, pero que lo logre “depende de la credibilidad de la política económica” lo que requerirá “acciones para fortalecer las anclas fiscales y monetarias”, según el comunicado que emitió la misión del FMI que evaluó la situación en las dos últimas semanas.

Esa revisión anual, por artículo 4°, corresponde a todos los países miembros, tengan o no programa crediticio con el FMI (Uruguay canceló su deuda con el organismo en 2006).

El organismo prevé que la economía uruguaya crezca 2,1% este año y 1,9% el año próximo, que la inflación sea de 7,5% en 2019 y que el déficit fiscal (sin el efecto cincuentones) se ubique en 3,7% del Producto Interno Bruto (PIB) a fin de este año, en 3,5% del PIB al cierre de 2019 y 3,3% del PIB a fin de 2020.

El plano fiscal es uno de los que inquieta al organismo. Si bien el déficit fiscal fue de 2,8% del PIB a fin de octubre, “una vez que se excluyen los recursos relacionados con la operación de los cincuentones el déficit sería de 3,8% del PIB, lo que sugiere que es poco probable que se logre el objetivo de 2018”, afirmó la misión del FMI. Ese objetivo es de un déficit de 3,3% del PIB.

Una ley habilitó a los cincuentones -que se vieron obligados a afiliarse a una AFAP en 1996- a salirse de ellas y pasar sus ahorros a un fideicomiso estatal. Esos recursos “se clasifican como ingresos, en línea con la metodología del FMI”, recordó el organismo. Esas transferencias seguirán en los próximos tres años, lo que ayudará al déficit.

Pero, “las autoridades estiman que, al cabo de cinco años, esta operación debilitará las finanzas públicas en la medida en que el gasto previsional adicional superará los mayores ingresos”, señaló el FMI. Además, el gobierno estima que “el costo total de esta operación sería del orden de 4% del PIB (en valor presente neto calculado sobre los próximos 30 años)”, añadió.

Después de cuatro o cinco años “va a haber un impacto negativo” de esta operación de los cincuentones “sobre el resultado fiscal”, dijo ayer en conferencia de prensa, la jefa de misión del FMI para Uruguay, Pelin Berkmen.

Medidas de ajuste.

Para el organismo, “sin medidas adicionales, será difícil alcanzar la meta de las autoridades de un déficit fiscal de 2,5% del PIB para 2020, excluyendo el impacto de las transferencias de los cincuentones”.

Por eso “para mantener la credibilidad y atenuar los riesgos fiscales, sería prudente implementar medidas”, sugirió el Fondo.

En ese sentido, Berkmen señaló que la sugerencia al gobierno es como “mínimo” un “ajuste adicional” de 0,3% del PIB en 2019, lo que llevaría el déficit a fin de ese año a 3,2% del Producto.

“Dado que el gobierno actual no puede tomar otras acciones (por las restricciones presupuestarias e impositivas en año electoral), pienso que deberían hacer algo y por lo menos ajustar ese 0,3% del PIB, que ha- ría que el nivel de la deuda to-me una trayectoria descen- dente”, explicó la jefa de misión del FMI.

El País le preguntó cuál fue la respuesta que recibieron de parte del gobierno a ese planteo. Berkmen señaló: “Entendemos que mantienen su compromiso con las metas (fiscales) y están considerando medidas para lograrlas. Vamos a esperar a ver cuáles son”.

“El gobierno nos transmitió su compromiso con las metas y está trabajando en medidas adicionales”, remarcó.

Berkmen dijo que la situación actual es “manejable” ya que se espera que las necesidades de financiamiento para 2019 sean “cubiertas sin sobresaltos”. Pero, “el nivel” de la deuda pública es “alto” y eso la pone en “riesgo” ante “shocks” externos, añadió.

Por eso, el Fondo recomendó “una reducción del elevado gasto público corriente” para llevar a cabo la “consolidación fiscal”. A su vez, planteó no hacer el ajuste vía tarifas públicas, ya que a juicio del organismo el “incremento” de estas “debería estar determinado por la estructura de costos y las necesidades de inversión de las empresas públicas”.

A mediano plazo, el Fondo planteó que se debe “abordar el creciente gasto en pasividades” y preservar “la salud financiera de las empresas públicas”.

En ese sentido, indicó que “se necesitan reformas para asegurar que las generaciones futuras reciban pensiones adecuadas y garantizar la sostenibilidad del sistema” jubilatorio. Eso cambios deberán “basarse en un análisis completo” y ser “respaldados por un diálogo social informado”, aconsejó.

“Una intervención temprana permitiría suavizar la transición al nuevo sistema y reducir los costos frente a una intervención tardía cuando las presiones del envejecimiento poblacional se materialicen”, remarcó.

Sobre las empresas públicas, el FMI dijo que la “mejora continua de la administración de la rentabilidad” de las mismas es “esencial para fortalecer la posición fiscal” y saludó los “esfuerzos” actuales por “mejorar el gobierno corporativo, las prácticas” de “gestión de riesgo” y el “monitoreo” de sus resultados en forma “consolidada”.

Un “palo” para el Banco Central

La inflación está por encima de la meta del Banco Central (BCU) -8,05% y la meta es entre 3% y 7%- y en ese sentido, el FMI considera que “las condiciones monetarias no son suficientemente contractivas todavía”. Por otro lado, señaló que “el tipo de cambio debe continuar siendo un amortiguador clave de los shocks externos” por lo que “las intervenciones cambiarias deben reservarse para contrarrestar las condiciones desordenadas de los mercados y las reservas deben mantenerse por encima o en línea con las normas prudenciales”. El FMI ve como riesgos a la baja en la economía uruguaya, un “endurecimiento abrupto de las condiciones financieras mundiales” sumado a “un mayor fortalecimiento del dólar”. También una “desaceleración más profunda” de sus socios comerciales.

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