BANCO DE SEGUROS

Amorín: "guerra de precios no puede durar mucho más" y debe haber competencia en "el gran mercado previsional"

El presidente del Banco de Seguros, José Amorín Batlle, habló en entrevista con El País de los planes para el período y los impactos del coronavirus en el mercado. 

José Amorín Batlle
José Amorín Batlle estaba cansado de la actividad parlamentaria y con la idea de ejercer su profesión de abogado, hasta que recibió el llamado del presidente. 

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Su rutina cambió de forma brusca cuando el presidente Luis Lacalle Pou lo llamó para ofrecerle la presidencia de un ente. Cansado de la actividad parlamentaria y con la idea de ejercer su profesión de abogado, el colorado José Amorín Batlle tuvo un cambio de 180 grados en sus planes para los próximos años. Ahora preside el Banco de Seguros del Estado (BSE) y en simultáneo es el director interino del Banco República y la Administración Nacional de Puertos.

En diálogo con El País cuenta que se siente “más vivo” y que su día a día es ahora “más dinámico”. Afirma que la facturación del banco va a bajar este año, que el coronavirus impactó en la empresa pero que igual estaba preparado para aportar US$ 30 millones a Rentas Generales. Hizo referencia a la “guerra de precios” que existe con las aseguradoras privadas y habló de la “necesidad” de tener competencia en el “gran mercado”, el previsional —el BSE paga las rentas vitalicias tras el retiro laboral en base al dinero ahorrado en las AFAP—. A continuación, un resumen de la entrevista:

—¿Queda algo vigente entre el banco que fundó José Batlle y Ordóñez en 1911 y el de ahora?

—Pasó muchísimo tiempo y son épocas bien distintas, pero el espíritu de los fundadores de tener un banco asegurador a favor de los uruguayos sigue muy vigente al día de hoy.

—¿Con qué empresa se encontró al asumir?


—Encontré bien al banco, tuvimos una transición muy corta. Mario Castro (el ex presidente del BSE) fue muy abierto y me explicó cómo funcionaba todo. Lamentablemente por el coronavirus no pude hacer la recorrida típica de cuando uno asume para saludar a los funcionarios uno a uno, pero ya conozco a muchos y la impresión que me dieron es que tienen la camiseta bien puesta. Me encontré con un banco que funciona aunque hay que hacer algunos cambios.

—¿Cómo cuáles?

—Una de las primeras cosas que quiero es la competencia en el gran mercado, el previsional. Uno de mis objetivos es que ese mercado tenga el diseño tal que a las demás empresas les sea atractiva la competencia.

—Hoy no hay un monopolio a nivel legal pero la única aseguradora es el BSE. ¿Por qué no les interesa a las privadas?

—No entran porque hoy el diseño no es bueno, no da utilidades, es un negocio que hoy no da plata. Pero para el banco, el previsional ya es el seguro más grande al día de hoy, es el 50% de los negocios y todo el resto que está en competencia no llega al 25%. Además, es el que más va a crecer porque se empiezan a jubilar las personas que están en las AFAP. Es que durante la actividad (laboral de la persona) el dinero lo maneja la AFAP, pero al momento en que la persona pasa a retiro, el dinero lo empieza a manejar una aseguradora, en este caso nosotros.

—¿Qué cambios de diseño prevé hacer?

—Hay que hacer unas cuantas cosas. El banco perdió muchísimo dinero porque las pasividades aumentan por Índice Medio de Salarios (IMS) y las formas de inversión que existían en Uruguay, básicamente en papeles, eran en Unidades Indexadas (UI), pero como subía más el IMS que la UI, el BSE perdió mucho dinero. Después se hizo la Unidad Provisional (PU) que sí calza justo con lo que tiene que ser el desembolso, el pago de las rentas vitalicias. Eso de a poco se ha ido corrigiendo pero hay varios temas donde tendríamos que hacer pequeños retoques para que esto sea atractivo para las empresas de seguro privadas. Ese es el gran tema. Hay que trabajar para que esté en competencia, el banco está preparado.

—¿Cuánto tiempo cree que falta para que madure el sistema de renta previsional?

—El volumen empezó a crecer en 2016 pero para que madure el sistema va a demorar 40 años, o sea en el 2036. Ahí va a haber casi el mismo dinero entre todas las AFAP que entre todas las aseguradoras. Esas pueden ser cifras muy importantes, cuatro o cinco veces más importantes que las que tiene el banco hoy.

Banco de Seguros del Estado. Foto: Archivo El País
"El espíritu de los fundadores de tener un banco asegurador a favor de los uruguayos sigue muy vigente al día de hoy", dijo Amorín Batlle. Foto: Archivo El País

—¿Cómo evalúa la competencia del BSE con las otras empresas del mercado?

—Bien. Es una competencia que tiene que ser leal y firme. Es una competencia consolidada y eso está bueno porque en general hace que los servicios sean mejores y más bajos.

—Pero en ese camino ¿no se da una guerra de precios?

—Sí pero la guerra de precios no puede durar más tiempo, porque nadie puede perder durante mucho tiempo. Lo importante es que no haya —y en el caso del banco no lo hay— subsidios cruzados. Lo importante es que las competencias sean claras.

"Soy partidario de mantener el monopolio de siniestro laboral"

—El año pasado las aseguradoras privadas plantearon la posibilidad de que se desmonopolice la cartera de seguros de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. ¿Qué evaluación hace?
—En principio creo que no va por ahí. Creo que en realidad el negocio grande e importante que hay que desmonopolizar es el previsional. El de accidentes de trabajo tiene sentido (que siga así) porque creo que nadie tiene dudas de que el centro hospitalario más importante que hay en Uruguay para eso es el del BSE.

—¿Y esto por qué cambiaría?


—Si uno abre el mercado es muy probable que haya otras aseguradoras que consigan un precio más barato y es probable que el servicio que se dé no sea tan bueno. Si yo tengo un accidente de trabajo ¿a dónde quiero ir? Al hospital del BSE, y eso pasaría con la enorme mayoría de los trabajadores, pero el que contrata el seguro no es el trabajador, es la empresa y esta, como es lógico y natural, va a elegir el precio más barato. Entonces una cosa que funciona muy bien, como es el seguro de accidente de trabajo, no vale la pena tocarlo. Así que yo en principio soy partidario de mantener este monopolio de siniestros laborales y enfermedades profesionales que le da tranquilidad a todos los trabajadores uruguayos. Y por supuesto que creo que el BSE tiene que trabajar, y está en eso, para bajar la tarifa de la prima de accidentes de trabajo, ya bajamos un 5% y estamos estudiando para ver si en setiembre podemos bajar otro 5%.

—¿Cómo piensa potenciar el hospital del BSE?

—Estoy convencido de que tenemos el mejor hospital de rehabilitación del Uruguay y uno de los mejores de la región, entonces tenemos que vender servicios. Que los servicios de rehabilitación puedan ser aplicados y les pueda llegar a todos los uruguayos y quizás también a algunos extranjeros, naturalmente cobrando lo que corresponde.

—¿Qué impacto tuvo el coronavirus en la operativa del BSE?

—Por ley, el banco va a cubrir las enfermedades de los profesionales de la salud que estén asegurados. Además, vertimos US$ 30 millones a Rentas Generales, lo cual tiene que ver con la situación fiscal del país y seguramente también con el coronavirus. Nos pidieron un porcentaje de la utilidad y la del banco el año pasado fue de US$ 52 millones así que estábamos en condiciones de hacerlo.

—¿Y el impacto en los clientes?

—En la medida en que hay 200.000 personas en seguro de paro, el ingreso cae radicalmente porque no están asegurados. En automóviles estamos viendo que la gente baja de categoría de seguro, trata de pagar menos. Aunque mirando el lado bueno, en estos dos meses los siniestros han sido muchos menos. De todas formas, seguramente la actividad y la facturación del banco este año van a bajar.

En Uruguay "no hay cultura de riesgo"

Para el presidente del BSE, en Uruguay “no hay una cultura de riesgo” aunque supone que “se irá generando poco a poco”. En ese sentido, Amorín afirmó que a diferencia de lo que ocurre en otros países avanzados donde el seguro es una cuestión clave, “Uruguay es de los países menos asegurados del mundo”. Por eso piensa que es un trabajo que deberá hacerse de forma conjunta con el resto de las empresas aseguradoras, “para ir metiendo en la cabeza de los uruguayos la importancia de tener seguros” .

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