POTENCIAL RIESGO

Analistas alertan por los niveles de emisión monetaria en Argentina

Los niveles de emisión monetaria del Banco Central argentino vuelven a crecer a ritmo sostenido. Tal es así que la base monetaria sumó en el último bimestre del año pasado US$ 8.000 millones.

Banco Central de la República Argentina. Foto: EFE
Los niveles de emisión monetaria vuelven a crecer a ritmo sostenido y la dinámica de Alberto Fernández prende luces de alerta. Foto: EFE

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Los niveles de emisión monetaria del Banco Central vuelven a crecer a ritmo sostenido en Argentina. Archivada la estrategia de emisión cero adoptada en octubre de 2018 tras uno de los acuerdos alcanzados por el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la base monetaria sumó en el último bimestre del año pasado unos 500.000 millones de pesos, el equivalente a US$ 8.000 millones.

La dinámica, que comenzó en el último mes del gobierno anterior y se mantiene desde la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada, enciende luces de alerta.

“En este período la política monetaria estará mucho más condicionada por la situación fiscal que durante el gobierno de Macri. En la medida en que el resultado fiscal no se aleje mucho del equilibrio, los niveles de emisión serán manejables, pero si hay un desequilibrio mayor al esperado, la estrategia monetaria puede convertirse en un riesgo”, dijo a El País el economista Miguel Zielonka, director asociado de Econviews, en Buenos Aires.

A lo largo del año 2019, la base monetaria en Argentina creció 35%, por debajo de una inflación estimada en 53% (resta aún conocer el dato oficial de diciembre). Pero esa foto esconde la película: casi todo el incremento de la emisión de pesos del año pasado se registró en el último bimestre.

“La suba de la base monetaria en diciembre fue inusitadamente alta. Creció 13,5% en un mes con una inflación del 4%”, dijo a El País Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, en Buenos Aires.

Más de la mitad de la emisión correspondió a los llamados “adelantos transitorios”, ítem con el que el Banco Central auxilia al Tesoro. Aún con la fuerte alza de la presión impositiva dispuesta por el gobierno de Fernández, la expansión monetaria para cubrir el déficit primario y los vencimientos de deuda en pesos continuó creciendo con fuerza en el primer mes de la nueva gestión.

A eso se suma la expansión monetaria que lleva adelante el Banco Central para comprar los dólares que surgen del superávit comercial.

“Desde que se endureció el cepo cambiario, no hay demanda en el mercado oficial. Ante eso, el Banco Central es prácticamente el único comprador de divisas con el objetivo de incrementar las reservas, pero para hacerlo tiene que emitir pesos y, por lo menos hasta ahora, no hay una decisión de esterilizarlos”, señaló Rajnerman.

Banco Central argentino. Foto: Archivo El País
Banco Central de la República Argentina Foto: AFP

Impacto sobre el dólar.

La mayor emisión de pesos de los últimos dos meses no se tradujo hasta ahora en un salto de los tipos de cambio alternativos. La brecha entre la cotización oficial con la del dólar MEP -se obtiene a través de la compra en pesos de bonos que luego se venden en dólares en el mercado local- y del Contado con Liquidación -venta de los bonos o acciones que se acredita en el exterior- no ha crecido más allá del 30%.

No obstante, economistas advierten que buena parte de las razones que mantuvieron frenada a la demanda de dólares en los últimos meses podrían desaparecer a corto plazo. Por un lado, luego de más de un año de una política monetaria extremadamente contractiva, a fines del año pasado la economía argentina se encontraba con un bajo nivel de monetización -volumen de pesos circulante en poder del público más los depósitos totales-, lo que dio espacio para que se vuelquen más pesos a la calle. Por el otro, la fuerte dolarización de carteras registrada antes de las elecciones presidenciales del 27 de octubre derivó en que muchas empresas y particulares debieron vender dólares en los meses siguientes para afrontar sus gastos en pesos.

Por último, un factor clave que ayudó a mantener la calma cambiaria es la alta demanda estacional de pesos que la economía argentina registra en diciembre y la primera quincena de enero.

En ese período aumenta la necesidad de pesos de empresas y organismos públicos para cumplir con el pago del aguinaldo y las vacaciones.

Esos factores ya no estarán -o, al menos, empezarán a perder fuerza- a partir de la segunda mitad de enero. Ante eso, las miradas están puestas en cuál será la estrategia que adopte en las próximas semanas Miguel Pesce, el titular del Banco Central.

Dólar en Argentina. Foto: La Nación / GDA
Dólar en Argentina. Foto: La Nación / GDA (Archivo)

“El aumento de la base monetaria y del circulante de diciembre y lo que va de enero no preocupa ahora por la alta demanda estacional de pesos de ese período. Pero en Argentina todo lo que la estacionalidad te da en diciembre y comienzos de enero, te lo quita en febrero”, dijo Zielonka.

Asimismo, añadió que “si el Banco Central no retira algo de los pesos excedentes y se mantiene la desconfianza en la moneda local, esos pesos presionarán por una mayor brecha cambiaria e impulsarán hacia arriba las expectativas de inflación. Ante esos riesgos, la estrategia que finalmente decida llevar adelante el Banco Central a partir de febrero será clave”, afirmó el director asociado de Econviews.

Según explicó a La Nación el economista Gabriel Caamaño, desde fines de octubre de 2019, se están emitiendo muchos pesos argentinos. Un 40% de esa emisión fue a compra de dólares por parte del Banco Central, producto de un cepo muy restrictivo y un excedente de moneda estadounidense en el mercado cambiario.

El otro 60% se destinó al financiamiento del Tesoro para pagar el déficit primario e intereses y vencimientos de capital en pesos.“Eso hizo que la cantidad total de dinero, es decir, la base monetaria, creciera alrededor de $ 408.000 millones entre fines de octubre y fines de diciembre, en poco más de dos meses”, explicó.

Renegociación de la deuda

Federico Furiase, de la consultora, Eco Go, explicó a El Cronista que “lo importante” es la renegociación de la deuda y la renovación de vencimientos para que el Tesoro no demande más emisión para saldar sus compromisos. “A mediados de enero empieza a caer la demanda de dinero por factores estacionales. Una vez que los agentes ya vendieron dólares, hay una potencial presión en la brecha, en un contexto en el que probablemente la emisión monetaria siga. Lo que va a marcar la dinámica de la brecha será el termómetro de la negociación de la deuda”, sostuvo. Además dijo que “es central reconstituir una curva de pesos para rollear (traspasar posiciones de un contrato que termina a otro que todavía no) vencimientos en moneda local y descomprimir presión en la brecha cambiaria”.

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