¿GANANCIA O NO TANTO?

Analistas: ganancia baja de Ancap para precio de naftas

Los sobrecostos en los combustibles abren el debate si sirve importar o no.

La Teja. La planta de refinación de crudo estuvo parada varios meses en 2017 por mantenimiento. Foto: Ariel  Colmegna
La Teja. La planta de refinación de crudo estuvo parada varios meses en 2017 por mantenimiento. Foto: Ariel Colmegna

El día después que Ancap presentó su balance del ejercicio 2017 —obtuvo US$ 39 millones de ganancias, el segundo con utilidades consecutivo bajo el mando de Marta Jara— los analistas y actores políticos continuaron poniendo la lupa en distintos aspectos del negocio del ente.

De los números y algunos dichos de las autoridades surgieron dos debates: si es eficiente y acorde a las buenas prácticas de gestión la acumulación de empresas de distintos rubros dentro del grupo Ancap (ver aparte), y si la refinación local de petróleo es necesaria o es mejor importar derivados.

Sobre ambos temas habló Jara el martes. Acerca del refinado, señaló que "no hay postura filosófica" en la decisión de importar crudo y procesarlo en la planta de La Teja, sino que se basa "en números duros" a los que se llega mediante una "metodología internacionalmente aceptada por todas las empresas que refinan".

También afirmó —erróneamente— que la medición de precios de paridad de importación (PPI) que realiza la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) no toma en cuenta "otros elementos" como los pagos por IVA y las gastos de administración y venta posteriores a la producción.

Sin embargo, el informe de Ursea detalla que los componentes considerados en la metodología son: el flete marítimo más los seguros a pagarse para el envío del combustible, todos los gastos y tasas necesarias para colocar el producto a la salida de las plantas de despacho, los costos de almacenaje y distribución mayorista, los de mezclar el gasoil y las naftas con biocombustibles (tal como lo establece la legislación local), los de distribución minorista y los impuestos a abonar. Cabe aclarar que la Ursea es un organismo en la órbita de Presidencia encargado de regular, fiscalizar y asesorar en temas de energía, combustible y agua.

El organismo determinó que en febrero el precio en el surtidor del litro de nafta premium está $ 5,65 por encima del PPI ($ 52,3 contra $ 46,65), el de nafta súper $ 5,43 ($ 50,40 contra $ 44,97) y el del gasoil tiene la mayor diferencia con $ 8,54 ($ 40,4 contra $ 31,86). En sentido inverso, el kilo de supergas está $ 13,07 menos al público que si se importara ($ 43,5 contra $ 56,57).

Entrevistado ayer por el programa En Perspectiva de Radiomundo, el director de Ancap en representación de la oposición (Partido Nacional), Diego Labat, dijo que el refinado es un tema a discutir y que no comparte lo expuesto por Jara.

"El país sí se debe un debate, pero que no tiene que ser refinería sí, refinería no, sino que el centro de la cuestión como país tiene que estar en cuál es la forma de organización de este mercado que haga que los uruguayos tengan el precio del combustible más barato", manifestó. Sobre las explicaciones brindadas en la conferencia, sostuvo que no alcanzan para "concluir muy fácilmente que conviene refinar, que la refinación está agregando valor".

Según el economista de CPA, Alfonso Capurro, los datos de Ursea revelan que "en 2017 hubo un sobrecosto que pagaron consumidores y productores del orden de US$ 420 millones, en su mayoría sobrecargado sobre el gasoil, que es donde hay un mayor desvío respecto a la paridad de importación".

En el programa No Toquen Nada de FM Del Sol, el analista aclaró que podrían haber responsabilidades compartidas en ese sobreprecio —"podemos achacárselo a Ancap, al sistema de distribución o las tasas de impuestos", expresó—, pero una eventual legislación de avanzada "que obligara a producir en condiciones de eficiencia, es decir a un precio competitivo a nivel internacional", forzaría a reducir de alguna forma esos millones de más.

También mencionó las "consecuencias" que tiene esta ineficiencia en la "competitividad de los sectores productivos", y analizó que la ganancia de US$ 39 millones que logró Ancap resulta "un poco baja para lo caro que son los combustibles en Uruguay". Como ejemplo puso a UTE, que tiene "un precio de la energía caro, sobre todo para los hogares", pero logra una ganancia mayor —fue US$ 492,1 millones en 2017—.

En una línea similar, el ingeniero especializado en hidrocarburos y miembro del Observatorio de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Católica, Andrés Tierno Abreu (gerente general de Ancap entre 1975 y 1990), dijo a El País que "si uno relaciona el capital empleado para obtener esa ganancia o el volumen de ventas de Ancap, diría que ese resultado es muy bajo".

Además Labat reconoció que las ganancias "están subsidiadas por los precios" de los combustibles.

Firmas vinculadas y subsidios cruzados

Ancap posee cuatro líneas de negocios —combustibles, lubricantes, gas natural y portland; las dos primeras dieron utilidades en 2017 y las otras pérdidas— y 11 firmas vinculadas que se dedican a variados rubros. Entre estas últimas, Ducsa (distribuidora de combustibles) y Petrouruguay (filial en Argentina dedicada a la exploración y explotación de hidrocarburos) fueron las de mejor rendimiento ganando US$ 21,8 millones y US$ 8,2 millones respectivamente. Al tiempo que ALUR (producción de biocombustibles) con US$ 1,6 millones, Gas Sayago (Ancap posee el 20% de la firma creada para encargarse del proyecto de la regasificadora) con US$ 10 millones y Ancsol (dueña mayoritaria de Carboclor, petroquímica que opera en Argentina) con US$ 30,3 millones, fueron las de peor desempeño en el 2017.

"Las dos empresas superavitarias del grupo están financiando las pérdidas de otras unidades operativas. Prácticamente (las pérdidas por) el negocio de Carboclor se llevó todo lo positivo que generó Ducsa", indicó Capurro. Tierno Abreu dijo que la formación "de un complejo estatal que reúne varias industrias era valido probablemente en 1931, cuando se fundó Ancap" ya que varios países de Europa aplicaban un modelo similar. Pero mantener ese esquema hoy día significa "un atraso muy grande", sostuvo.

Mientras que Labat planteó que "ya no tiene mucho sentido mantener la estructura de Gas Sayago" cuando el proyecto de la regasificadora está frenado. Añadió que "hay algunas participaciones que tiene Ancap en algunas empresas, como por ejemplo la del gas natural (Conecta), que probablemente tampoco tengan demasiado sentido seguir teniendo", aunque "no siempre es fácil" venderlas.

Sin embargo, Jara subrayó que Ancap no analiza desprenderse de nuevas unidades de negocio tras el fallido proceso de venta de CABA (que produce bebidas alcohólicas y otros productos).

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