ENTREVISTA

Ancap: queda atrás “régimen artificial” para fijar las tarifas y no habrá incidencia política

El presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, se refirió a la nueva regulación para los combustibles y cómo impactará en la empresa, los productores y consumidores.

Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé
Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé

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Con la aprobación de la ley de urgente consideración y el cambio que estableció en materia de fijación de tarifas de los combustibles -que regirá desde 2021-, se deja atrás “un régimen artificial” y hacia adelante no habrá más incidencia política en los precios, según el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic.

El nuevo esquema “es transparente y predecible”, posibilitará que la empresa cambie su estrategia de abastecimiento, y la reducción de riesgos a la hora de las compras “y va a significar un ahorro para Uruguay”.

La fórmula que reemplazó en la ley de urgencia a la propuesta de romper el monopolio de importación que tiene Ancap -no logró apoyo en la coalición multicolor-, da mayores potestades a la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) en materia de fijación de tarifas.

En función del precio de paridad de importación de la Ursea, un cálculo teórico que refleja la brecha entre el valor en el surtidor y el que habría si existiera la libre importación, el Poder Ejecutivo “actualizará con una periodicidad no mayor a 60 días” el precio de las naftas y el gasoil.

En entrevista con El País, Stipanicic explicó la nueva regulación y los efectos que tendrá para Ancap, los actores del mercado y los consumidores. Además, mostró su “enorme satisfacción” porque la petrolera deje de ser “juez y parte”, no debiendo negociar condiciones con los otros eslabones de la cadena.

Estacion de servicio Ancap sin combustible. Foto: Fernando Ponzetto
Estacion de servicio Ancap. Foto: Fernando Ponzetto

“La forma de fijación de precios que tuvimos toda la vida en Uruguay era una variable que se negociaba entre Ancap y el Ministerio de Economía, en función de un montón de variables como la macroeconomía, la inflación, las finanzas de la empresa y las necesidades fiscales. No apuntaba solamente al intercambio de un bien transable como son los combustibles, que son un insumo determinante para la producción nacional. La forma de fijación de precios a futuro simplemente me parece más justa y razonable”, expresó.

El jerarca sostuvo que desde 2021 “nuestros productores van a tener el mejor precio en cada momento”. Esto por la forma en que funcionará la nueva regulación: “Nos paramos al 31 de julio y hay que fijar el precio para agosto. La Ursea verá los precios del mercado internacional en julio, cómo fue respecto a junio, y cómo evolucionó el dólar. Entonces (definirá que) para agosto debe quedar igual que julio, subir o bajar”.

Señaló que esto posibilita que en julio “todos los actores puedan ver los precios del mercado y van a saber que la tendencia es que subirá mucho o poco, o que bajará mucho o poco, o quedará igual”. Esto “permite planificar al productor, porque si yo quiero contratar un flete lo trataré de hacer cuando sea más barato”.

-Para el consumidor o productor, ¿este nuevo esquema no agrega volatilidad? Porque no saben que pasará de acá a seis meses por ejemplo.

-Sí. Pero creo que esa variabilidad va a brindar más certezas que lo que tenemos hoy. Si yo te pregunto hoy cuánto va a valer el combustible el año que viene en Uruguay…

-Lo que decida el gobierno.

-Exactamente, depende de lo que diga el gobierno. En cambio si yo sé que la Ursea va a fijar (un precio cada uno o dos meses) en función de parámetros internacionales, me doy vuelta y busco qué dicen los analistas que siguen el mercado del petróleo. Si dicen que el año que viene estará por decir algo en US$ 100, sé que habrá un nivel de precios (para los consumidores) bastante más caro que ahora; si me dicen que va a estar en US$ 20, sé que será un precio más bajo que el de hoy. Es posible que todos los meses haya ajustes, pero en general el ajuste entre un mes y el siguiente es chico, aunque puede haber algún salto por supuesto.

Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé
Alejandro Stipanicic, presidente de Ancap. Foto: Leonardo Mainé

-Para llevarlo a un ejemplo práctico. ¿Qué hubiera pasado con el precio de los combustibles con la caída histórica del crudo que hubo en abril? Suponiendo que la demanda se mantenía en Uruguay y no caía abruptamente como ocurrió por el COVID-19.

-Al mes siguiente se hubiera visto reflejado ese mismo nivel muy bajo en los precios en Uruguay, sin ninguna duda. La paridad de importación es el precio que ocurrió, es un valor que yo ya vi en el mercado.

-Entonces, ¿a partir de 2021 no habrá más incidencia política en la fijación de tarifas?

-Sí. Igual debemos ser razonables y ver que un esquema que rigió durante 89 años en el país no se puede cambiar de la noche a la mañana de golpe. Tiene que haber un proceso de acompasamiento que va a llevar unos meses, capaz un año, en el cual hay que tener en cuenta todas las variables que habitualmente se tuvieron en cuenta, pero ahora con una referencia. Si el mercado bajó 50% no puede ser que subamos 10% las tarifas.

-Igualmente el Poder Ejecutivo sigue siendo quien fija las tarifas, en función del informe de la Ursea.

-Sí, pero va a quedar muy explícito si hay un desvío (entre el precio de paridad y el que decida el gobierno). La ley de urgencia dice que se tiene que justificar por qué ese desvío, (busca el artículo en la ley que tiene impresa) “salvo razón válida y debidamente fundada”, dice la ley.

Los caminos que se abren para compras de petróleo

El jerarca dijo que “la política de abastecimiento va a cambiar” con la nueva regulación, porque “ahora Ancap tiene condiciones más predecibles” para definir las compras de crudo. “Se pueden hacer compras a futuro, contratos a mediano plazo, o un contrato a largo plazo con referencia al Brent de cada mes. Podemos encontrar una mejor negociación con un productor que nos dé la mitad -por decir algo- de las necesidades del año y por gran cantidad nos haga un descuento, pero que el precio varíe cada mes con el Brent, con lo cual varía como lo va a fijar la Ursea”, manifestó. Hoy día la incertidumbre sobre el futuro de las tarifas, se “tratan de cubrir con inventarios altos al precio más barato posible, o se cubre con financiamiento por las dudas”. Pero “esos costos ahora cuando sepamos que cada mes la Ursea va a ajustar los precios de venta con la misma cadencia que tiene la evolución de nuestros costos, hay un montón de esas seguridades que no las vamos a tener que tener y eso ya va a significar un ahorro para Uruguay”.

“Si Ancap está feliz alguien en el mercado no”
Camiones de Ancap en La Tablada. Foto: Fernando Ponzetto

El lunes Stipanicic dijo que “la sociedad pagó bastante de más” por los combustibles en los últimos años. Al respecto, señaló a El País: “Esta forma de fijación administrativa (de las tarifas) hizo que en cuatro años -2015, 2016, 2017 y 2018- la sociedad aporte un montón de sobreprecio a Ancap, y la empresa tuvo la billetera gorda para arreglar un montón de cosas adentro, pero la producción sufrió. En 2012, 2013 y 2019, Ancap tuvo la billetera flaca y sufrió, pero se alivianó el precio para la economía. Eso es una regulación artificial de precios, en cambio lo que se está planteado es transparente y predecible”.

En esa línea, aseguró que el resultado de Ancap “tiene que depender de nuestra gestión y no de lo que defina alguien de afuera”, en referencia al Ejecutivo y su rol como fijador de tarifas. “Si lo definen y ganamos mucho es bárbaro, estamos felices, pero si Ancap está feliz alguien no lo está en el mercado. Es una obsesión el hecho que debemos de ser competitivos y la única forma (para lograrlo) es saber que nosotros no podemos poner el precio. Los productores locales compiten contra gente más eficiente, más grande y que tiene insumos más baratos. Es muy injusto, muy egoísta que Ancap se mire el ombligo y diga me importan solo mis finanzas”, declaró Stipanicic.

Por otra parte, el presidente del ente destacó que con esta nueva regulación “dejamos de ser juez y parte”, ya que Ancap no fijará como hoy las reglas y precios para el resto de la cadena -distribuidores y estacioneros-. “Ancap ha tenido desde su creación una participación omnipotente y omnipresente, esa sensación de que Ancap lo puede todo y lo regula todo”, dijo y contó que “una cantidad de gente me pidió entrevistas que no tienen nada que ver” con funciones de la empresa. “Es como si te dijera que alguien va a una estación de servicio y me pide una entrevista porque cree que los chicles son caros. Es una exageración, pero no demasiado”, sentenció.

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