PUERTO

La ANP y Lobraus llegaron a acuerdo por obra reubicada: habrá resarcimiento y el proyecto sigue

Se trata de un proyecto para construir una torre de 22 pisos y 30.000 metros cuadrados de depósito en el puerto de Montevideo.

Puerto de Montevideo. Foto: Gerardo Pérez
La nueva zona para la obra de Lobraus será frente al muelle C y podría iniciar en 2020. Foto: Gerardo Pérez.

El proyecto de la firma estadounidense Lobraus para construir una torre de 22 pisos para oficinas más un depósito logístico de 30.000 metros cuadrados en el puerto de Montevideo sigue en pie, luego que la empresa y la Administración Nacional de Puertos (ANP) negociaran un resarcimiento por la reubicación de la obra, dado que el lugar original coincidía con el trazado del tren de UPM.

Lo llamativo es que el proyecto fue presentado como iniciativa privada al gobierno en 2007, y si todo sale bien recién a principios del año próximo se comenzarán las obras, es decir más de 12 años después.

La historia incluye varios episodios: en 2013 la ANP llamó a licitación y Lobraus fue el único oferente; luego hubo diferencias por la garantía bancaria que debía presentar, lo que demoró la firma del contrato de concesión por 30 años del área portuaria hasta comienzos de 2016; posteriormente hubo temas burocráticos (permisos, reformulación del proyecto) que postergaron el inicio de la obra y allí apareció UPM.

En octubre de 2017 la ANP notificó a Lobraus que debía cambiarse el área del proyecto, porque por allí pasaría la línea del ferrocarril que transportará la celulosa desde la segunda planta de la empresa finlandesa.

Según detalla un decreto del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) que autorizó a la ANP a un acuerdo extrajudicial con la empresa estadounidense, en 2018 se firmó otro contrato entre las partes donde se acuerda la nueva zona para la obra. Allí también se estableció que “aquellos gastos en que incurrió la concesionaria (Lobraus), vinculados al proyecto, generados con posterioridad a la fecha de interrupción de la concesión, serían de cargo” de la ANP.

En marzo de este año Lobraus presentó un pedido de US$ 1 millón por ese concepto, que no fue aceptado por la ANP. Así se llegó a septiembre último, cuando el organismo pidió autorización al MTOP para realizar una “transacción extrajudicial que contemple a ambas partes y dirima la situación planteada”, lo que fue ratificado en el decreto emitido esta semana.

El presidente de la ANP, Alberto Díaz, dijo ayer a El Observador que se buscó el “camino del medio” entre “lo que la ANP piensa que es justo y lo que reclama la empresa”. Ese medio informó que el resarcimiento que deberá pagar la ANP a Lobraus asciende a US$ 500.000 y tiene como condición que la empresa presente antes de fin de mes el nuevo proyecto ejecutivo de la obra.

El director de Lobraus, Nicolás Constantinidi, confirmó a El País que cumplirán con la presentación y aclaró que “no hubo ningún litigio” con la ANP, sino que “hubo una negociación de buena fe” de la que también participó el MTOP. “Todas las partes coincidimos en que lo mejor era seguir adelante con el proyecto”, que ahora se instalará frente al muelle C de la terminal capitalina.

Si presenta el proyecto en tiempo “se abre una posibilidad de reconocerle gastos extras por los contratiempos que tuvieron por cambiar el proyecto de lugar””, indicó Díaz.

Según el decreto del MTOP, Lobraus solicitó que la compensación sea imputada “a las obligaciones por concepto de canon a abonar en forma mensual” a la ANP, que asciende a US$ 30.000.

A fines de 2017, El País entrevistó a Renato Ferreira, empresario brasileño propietario de Lobraus, quien manifestó que entendía “lo que es UPM para Uruguay” y ratificaba la intención de continuar adelante con la obra. Explicó que el proyecto “va a ser como una carnada”, porque en logística un deposito de 30.000 metros cuadrados “es chico” pero puede atraer clientes con potencial de expansión.

“Uruguay tiene una oportunidad de crecer en logística como nunca ha tenido en su historia con el e-commerce”, agregó Ferreira.

En esa ocasión, el empresario había declarado: “Una cosa que estoy aprendiendo en Uruguay es paciencia y persistencia. Acá las cosas se trancan, paran y no salen. Pero igual es grato, porque en Brasil quebré dos veces; esto es más tranquilo".

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