TEMA DE ANÁLISIS

Hacia una apertura inteligente de la economía: los acuerdos comerciales

Los acuerdos comerciales tradicionales fueron pensados para que los países intercambien preferencias en los aranceles como forma de incentivar el comercio entre ellos.

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Productos uruguayos se abarataron frente a los socios extrarregionales. Foto: A. Colmegna

Es un concepto que va quedando de lado en la medida que los servicios crecen en importancia y los mecanismos que utilizan los países para frenar las importaciones son cada vez más sofisticados y superan largamente el impacto de los aranceles. Por lo tanto, la utilidad de los acuerdos se debe medir por el impacto sobre el comercio de bienes del país por un lado, pero no se debe descuidar la importancia que tienen desde el punto de vista estratégico y de imagen.

La estructura de exportaciones de Uruguay muestra la importancia que tienen los acuerdos comerciales para el flujo de bienes. El promedio de la última década muestra que más del 40% de las exportaciones de bienes (sin considerar a las zonas francas) tiene por destino a un mercado con el cual el país firmó algún acuerdo comercial. El más importante es el Mercosur y sus estados asociados (Chile y Bolivia), pero existen otros como el firmado con México, o los que el Mercosur firmó con otros países como ser Cuba, India, Israel y Perú. Existen también preferencias en el acceso a la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Si a esas exportaciones le agregamos las resultantes de cupos como los de la carne en varios mercados y algunos otros productos, se puede concluir que más de la mitad de las exportaciones del país corresponden a mercaderías que ingresan en condiciones preferenciales a los mercados externos.

Otro porcentaje importante de las exportaciones corresponde a la carne que no ingresa en condiciones preferenciales, la soja y la lana. Se trata de los principales rubros de exportación del país, con ventas externas que superan en los dos primeros casos los US$ 1.000 millones anuales. Uruguay cuenta con ventajas comparativas y competitivas en estos rubros, que han alcanzado una producción de escala mundial, siendo un exportador importante de todos ellos en la escala internacional.

El caso de la soja es muy particular, ya que se coloca básicamente en China, mercado que también es un gran comprador de carne y lana.

O sea que, por un lado Uruguay coloca más de la mitad de sus exportaciones en mercados con los cuáles ha firmado acuerdos comerciales. Del resto, un porcentaje muy importante de dirige a China, país con el cual no existe acuerdo comercial.

Los acuerdos comerciales son muy relevantes, en particular para aquellos sectores que no alcanzaron escala suficiente, y fundamentalmente en el caso de aquellas actividades más intensivas en el factor trabajo.

Como contrapartida, las producciones que alcanzaron escala de producción y acceden a varios mercados sin necesidad de acuerdos, son intensivas en recursos naturales y poco demandantes de mano de obra.

Pese a las ventajas comparativas, estos rubros están amenazados por los acuerdos que están firmando los países de destino de las ventas uruguayas con nuestros competidores . China ha firmado acuerdos con Australia y Nueva Zelanda, al tiempo que los países de la cuenca del Pacífico tienen pendiente de ratificación un tratado de libre comercio amplio que tiene la sigla TPP (Trans Pacific Partnership).

Ello pone en una situación desventajosa a los productos uruguayos, que deben pagar un arancel de ingreso a esos mercados cuando sus principales competidores no lo tienen que hacer. Si bien Uruguay es un productor eficiente de los bienes que vende en el mercado chino, sus competidores también lo son, por lo que el diferencial de aranceles nos puede dejar fuera de ese mercado.

A su vez, China se está poniendo cada vez más exigente en materia sanitaria, lo que actúa a modo de barrera comercial. Cuando se habla de acuerdos comerciales, hay que pensar también en menores trabas en este aspecto.

Hay un nivel de importancia por el lado de los acuerdos para que nos permitan ingresar en condiciones favorables a la mayor cantidad posible de mercados. Hasta los productos más competitivos necesitan de esa ventaja.

Pero, no se debe perder de vista que en el mundo de relaciones diplomáticas y comerciales es muy bueno tener puntos de encuentro aunque más no sea en acuerdos comerciales de escaso volumen de transacciones.

Nuestro país tiene firmados muy pocos acuerdos comerciales, siendo el más importante el Mercosur. En este caso los integrantes han mostrado una gran inestabilidad a lo largo del tiempo y hay una especie de trampa por la cual nuestro país no puede avanzar bilateralmente con otros si no lo hace el Mercosur.

Cuantos más acuerdos firme Uruguay y cuanto más estables los socios, mejor será para el país. Pero la firma de un acuerdo comercial no es la panacea ya que no garantiza la concreción de corrientes exportadoras. El acceso en condiciones favorables a un mercado es una ventaja, pero hay que estar en condiciones de aprovecharla.

Las condiciones de competitividad de la economía son fundamentales. Pero, también es importante que los eventuales negocios que se logren alcanzar tengan continuidad. En el mundo actual los negocios puntuales no prosperan y es fundamental que el exportador esté en condiciones de ofrecer fluidamente sus productos. La discontinuidad lo deja fuera del mercado.

A su vez, todo acuerdo preferencial tiene costos aparejados. Como en toda negociación se trata de una ruta de doble vía, ya que el socio del exterior me otorga ventajas a cambio de otras que yo le dé. Esas concesiones seguramente afecten actividades internas.

En tal sentido, el éxito de un acuerdo comercial depende de que las ganancias asociadas al comercio superen a las pérdidas de los sectores que quedan rezagados, buscando la forma adecuada en que estos puedan reorientarse hacia otras actividades.

Otro aspecto importante es que ese comercio que se incrementa con los socios no sea a costa de menor comercio con el resto del mundo. En la jerga económica, que la creación de comercio supere al desvío que naturalmente se produce.

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