FINANZAS DE BOLSILLO

¿Cómo apreciar el dinero de forma sana?

Las claves a tener en cuenta para valorarlo en su justa medida ya que requiere tiempo y esfuerzo. 

Facturar en dólares al mercado interno es una de las estrategias que usan las empresas uruguayas. Foto: AFP
El aprecio por el dinero se puede diferenciar desde cuatro grandes dimensiones: ingreso, gasto, ahorro e inversión. Foto: AFP

La etimología del lenguaje suele revelarnos orígenes insospechados de las palabras, que pueden terminar relacionándose con las Finanzas de Bolsillo.

El término “apreciar” viene del latín appretiare, que significa estimar el esfuerzo o la cantidad de dinero que se necesita para conseguir algo o para aumentar su valor. Siguiendo esta definición, podemos decir que apreciamos a una persona o un objeto cuando estimamos bien su valor o el esfuerzo que se necesita hacer para conseguirlo. Por el contrario, menospreciamos a una persona o un objeto cuando fallamos al estimar el esfuerzo o su valor.

En el Finanzas de Bolsillo de hoy, analizaremos el aprecio por el dinero en cuatro grandes dimensiones: ingreso, gasto, ahorro e inversión.

Aprecio por tus ingresos

Apreciás tus ingresos cuando sentís que están en línea con el esfuerzo que hacés para obtenerlos. Si estás trabajando 10 horas por día con un franco semanal, sea cual sea la paga, lo más probable es que sientas cierto desprecio por tus ingresos, porque estás dejando la vida en el trabajo y no hay ingreso que justifique tamaño esfuerzo.

Son pocas las personas que sienten aprecio por sus ingresos. Son las que se consideran bien pagas. Más allá de que siempre pueden desear un poco más, están a gusto con la relación ingresos/tiempo empleado que lograron establecer. Estas personas suelen aplicar “Los 3 ejes para ganar dinero”: cuerpo, dinero e ideas, donde el primer paso consiste en reducir la ponderación del factor cuerpo (que establece un ingreso solo por cada hora trabajada) y aumentar los otros dos factores.

Emprendedurismo. El programa apunta a desarrollar ideas de negocio en todo el país. (Foto: Shutterstock)
El teletrabajo en pandemia libera tiempo, disminuyendo la ponderación del eje cuerpo y permitiendo potenciar el eje dinero e ideas. Foto: Shutterstock

Para comenzar a transitar este camino, el contexto actual representa una oportunidad única para iniciarlo, puesto que la pandemia estimula el teletrabajo y con ello libera tiempo, disminuyendo por la fuerza la ponderación del eje cuerpo en la generación de ingresos.

La pregunta es si se aprovecha esta oportunidad para comenzar a generar ingresos en el eje dinero (a través de inversiones) y en el eje ideas (mediante el desarrollo de negocios que te permitan obtener ingresos pasivos o semipasivos).

Dejar de menospreciar los ingresos es posible si se realiza una movida estratégica hacia una vida laboral donde se le otorgue valor a la generación de múltiples fuentes de ingresos.

Aprecio por tus gastos

En el universo de los gastos es donde mejor podemos ver ilustrado el concepto del aprecio, tal como lo estamos utilizando aquí. Cuando gastamos el dinero en algo que nos aporta una satisfacción real y duradera (experiencias placenteras y enriquecedoras, inversiones en salud o que nos posibilitan ahorros futuros), estamos apreciando nuestros gastos.

En cambio, cuando hacemos erogaciones monetarias que redundan en consumismo básico (objetos de moda que pasan a ser old fashion al poco tiempo de haberlos comprado, el pago de intereses excesivos en deudas contraídas, compras innecesarias, etc.), estamos menospreciando el gasto y, por ende, nuestro propio dinero.

¿Qué pueden hacer quienes quieren apreciar sus gastos? Comenzar a trabajar en la persecución de los gastos inteligentes. Para ello es necesario plantearse cuatro preguntas importantes antes de realizar un gasto: ¿Qué tipo de gasto es? ¿Tiene un impacto importante en tus finanzas personales actuales? ¿El gasto altera tus flujos futuros de fondos? ¿Ahorraste dinero por ocuparte del tema?

Si realmente se quiere empezar a valorar el gasto y el dinero, es clave hacerse estas preguntas previo a tomar cualquier decisión.

Aprecio por tus ahorros

Despreciás tus ahorros cuando te concentrás solo en acumular dinero, como si el atesoramiento brindara seguridad económica. Por el contrario, apreciás tus ahorros cuando tenés en claro cuál es el objetivo por el que buscás que quede ese excedente de dinero.

Foto: Pixabay
El atesoramiento no brinda seguridad económica, por eso despreciás tus ahorros cuando te concentrás solo en acumular dinero. Foto: Pixabay

Las opciones más comunes son: Ahorro para emprender. Ahorro par a invertir. Ahorro para ayudar a otros o para adquirir experiencias.

Aprecio por tus inversiones

Menospreciás tus inversiones cuando el rendimiento que obtenés por ellas es bajo en términos reales (es decir teniendo en cuenta la inflación) o cuando sentís que tu ejecutivo de cuentas gana más con ellas que vos. Por el contrario, las apreciás cuando generan ingresos pasivos que te ayudan a liberar tiempo (lo que más arriba llamamos generar ingresos desde el eje “dinero”).

Para generar ingresos pasivos, se necesita alimentar la cultura financiera.
Con una cultura financiera más desarrollada, uno deja de invertir sin fundamentos, para invertir con argumentos y pensando en el largo plazo. Eso es apreciar tus inversiones.

Conclusión

El aprecio o el desprecio por dinero pasa por cómo se calibra lo que se da y lo que se recibe en cada uno de los cuatro pilares de las Finanzas de Bolsillo. Siempre hay espacio para mejorar, sin importar del punto de partida donde te encuentres.

Lo más importante es saber que podés mejorar tu relación con lo material trabajando minuciosamente en todas y cada una de las dimensiones que repasamos.

En estos tiempos de pandemia, que nos obligan a la introspección, la sugerencia central es comenzar a apreciar lo que se hace y lograr dejar atrás la queja para comprometerse seriamente con la economía personal.

¿Cómo hacer para gastar menos? El presupuesto

Los expertos coinciden en la importancia de planificar a la hora de gastar, manejando el presupuesto del hogar casi como una empresa. El presupuesto debe iniciar por los denominados gastos fijos sobre los que el consumidor no puede incidir, como el alquiler o la cuota hipotecaria, los impuestos, los gastos comunes. No así las tarifas públicas, donde se puede incidir en lo que uno termina pagando: por ejemplo, es conveniente revisar en la página web de UTE si su tarifa es la que resulta más adecuada para pagar menos o no, también se puede hacer un uso más eficiente de los equipos eléctricos, etc. Luego hay que ver los denominados gastos variables (alimentación, transporte y otros) para actuar sobre estos y poder despejar dinero que puede destinarse al ahorro.

La constancia es clave para poder lograr ahorros

Para llegar a fin de mes y poder haber ahorrado dinero, lo central es la constancia y empezar apenas se cobra el salario. Así, se sepera el ahorro como si fuera una cuenta más a pagar. Si esto resulta difícil, una posibilidad es utilizar una fómula, por ejemplo la “peso a peso”. Consiste en crear una planilla de Excel con 181 celdas que van a hacer de días (también sirve un bloc si se siente aversión por lo digital) para darle seguimiento al ahorro. Así, se comienza guardando $ 20 el día 1, $ 21 el día 2, $ 22 el día 3 y así sucesivamente se va aumentando de a $ 1 por día. Al cabo de seis meses se llegará a tener $ 19.910. Hay que tener en cuenta que por el método seguido, el último mes se generarán $ 5.565.

La pregunta
¿Qué significa el término financiero shortearse?
Bolsa de Valores de Nueva York. Foto: AFP.

El término viene de short selling, cuya correcta traducción al español es “venta en descubierto”. Remite a un tipo de operación bursátil donde, a cambio de una comisión, el agente de Bolsa le presta al inversor acciones de empresas que podrían llegar a caer de precio para que este las venda en el mercado, con la esperanza de poder salir a recomprarlas más adelante a un precio menor, luego devolverlas al agente de Bolsa y quedarse con la diferencia entre el precio de venta inicial y que pagó para recomprarlas.

Esta apuesta a un mercado bajista posee una característica muy riesgosa: las posibles ganancias son limitadas (porque una acción no puede valer menos que cero), pero las pérdidas potenciales son ilimitadas (porque no hay techo para el precio de una acción).

Recientemente, muchos inversores que shortearon acciones en la Bolsa de Nueva York ante las caídas generalizadas que causó la pandemia, se vieron obligados a recomprar a valores más altos con la repentina recuperación del mercado de acciones. Estos inversores que apostaban por una caída similar a la de 2008 perdieron millones de dólares en esas operaciones. En rigor, cuando se realiza una venta en descubierto se está especulando con una baja o derrumbe puntual. No se está invirtiendo.

Fuente: La Nación / GDA

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