ECONOMÍA

Los argentinos ajustan el cinturón en sus consumos

Ocho de cada 10 sustituyeron productos por alternativas más baratas.

El poder de compra fue erosionado por la fuerte inflación; la baja del consumo se sintió incluso en el sector de alimentos y bebidas, según datos de la CAME. Foto: Reuters.
El poder de compra fue erosionado por la fuerte inflación. Foto: Reuters.

Los largos brazos de la crisis económica continúan impactando en el consumo y fuerzan cambios de hábitos en Argentina. Según una encuesta elaborada por la consultora D’Alessio Irol/Berensztein entre el segundo semestre de 2018 y enero pasado, 8 de cada 10 consumidores reemplazaron entre 20% y 60% de los productos que consumen por alternativas de menor precio.

Con la erosión del poder de compra de los salarios y jubilaciones, las ventas minoristas cayeron 6,9% en 2018, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El descenso continúa este año: en enero la caída fue del 10% interanual y en febrero, del 11,9%. Las reducciones más pronunciadas durante el mes pasado se registraron en rubros como bijouterie (-16,5%), calzados y marroquinería (-15%) y electrodomésticos (-12,7%), pero el menor consumo también alcanzó a alimentos y bebidas (-6,5%).

Aunque se trata de la demanda más inelástica entre todos los rubros, algunos productos del segmento alimentos y bebidas muestran fuertes descensos. De hecho, las gaseosas son el primer producto en ser desplazado en la mesa de los hogares a la hora de recortar el presupuesto, de acuerdo al sondeo de D´Alessio Irol/Berensztein.

A eso se suma el reemplazo creciente de primeras marcas por segundas y terceras. En ese contexto, en enero pasado las ventas minoristas de la Coca-Cola con el sabor original registraron una caída interanual del 18,3%, según un estudio de la consultora Focus Market. En cambio, productos más económicos como Cunnington Light, Secco y Manaos crecieron 48,8%, 7,9% y 4,6%, respectivamente.

“El año pasado la magnitud del descenso del consumo casi triplicó el nivel de caída registrado por la economía. En ese marco, el efecto sustituto de productos por opciones más económicas viene creciendo con fuerza”, dijo Damián Di Pace, director de la empresa de marketing, economía y comunicación Focus Market, en Buenos Aires.

La doble tendencia compuesta por caída de las ventas y reemplazo de las primeras marcas por opciones más baratas llevó a que la compañía mexicana Femsa, principal embotelladora de los productos de Coca-Cola en Argentina, solicitara en febrero pasado al Ministerio de Producción y Trabajo activar un “procedimiento preventivo de crisis”, esquema que permite despedir a trabajadores con una indemnización menor a la correspondiente.

Finalmente, esa solicitud de la empresa no se llevó adelante luego de acordar con el sindicato el despido de 32 empleados, un volumen de cesantías menor a los 75 planteados antes de las negociaciones.

En los combustibles se viene registrando una tendencia similar a la de las gaseosas. Ante el alza cercana al 65% registrada por la nafta premium en los últimos 12 meses, en enero las ventas de ese tipo de combustible registraron una caída interanual del 26%, según la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA). En el mismo período, el consumo de nafta súper, con precios 15% más bajos, creció 4,2%.

En el rubro de alimentos y bebidas, a su vez, las carnes están siendo reemplazadas por un mayor consumo de arroz, fideos y pollo, de acuerdo al trabajo de D’Alessio Irol/Berensztein.

Clave electoral

La caída del salario real (es decir, del poder de compra) en Argentina durante el año pasado fue la mayor desde la crisis de 2002. Frente a una inflación de 47,6%, la suba promedio de los salarios fue de 29,7%, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Recuperar al menos parte de esa pérdida salarial para reactivar el consumo en los próximos meses es uno de los objetivos del gobierno del presidente, Mauricio Macri, con vistas a las elecciones primarias del 11 de agosto y las generales del 27 de octubre. En ese marco, el gobierno adelantó a marzo el ajuste del 46% que iban a recibir en todo el año los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, un plan social que cubre a casi 4 millones de niños en Argentina.

A eso se sumará la esperada recuperación de las jubilaciones, que se ajustan por la inflación pasada, y las actualizaciones que surjan de las negociaciones paritarias en curso entre empresas y sindicatos. “Con los ajustes pendientes del año pasado fijados en las cláusulas de revisión más las paritarias, los salarios le ganarán este año a la inflación. Pero eso recién se notará en la calle a partir de agosto o septiembre”, dijo Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina, en Buenos Aires.

De todos modos, la recuperación del consumo, de concretarse, será lenta. “La inflación seguirá siendo elevada y ya se registran alzas en las moras de las tarjetas de créditos y en los préstamos personales, lo que no deja mucho margen para crecer por esas vías. Por último, aún no se sabe cuál será el cierre de paritarias en un marco de caída de ventas y de márgenes de ganancias por parte de las empresas que venden en el mercado interno. El consumo puede empezar a crecer a partir del último trimestre del año, pero lo hará en forma moderada”, señaló Di Pace.

Menos salidas, pero se mantiene TV cable

Al reemplazo del consumo por marcas y productos más económicos en la vecina orilla se suma el abandono de ciertos hábitos. Más del 30% de los consumidores argentinos suprimió en los últimos meses actividades de esparcimiento como el cine, el teatro, el gimnasio o las comidas fuera de la casa, además del apoyo escolar para los chicos, según la encuesta elaborada por la consultora D´Alessio Irol/Berensztein. En cambio, los servicios de Internet, de telefonía celular, de TV cable y la compra de medicamentos, no son considerados opciones a la hora de recortar gastos, de acuerdo a los datos que arrojó ese estudio.

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