AUMENTO DE PRECIOS

Los argentinos cambian hábitos de consumo por la alta inflación

Crecen las segundas marcas, cae la venta de carne y lácteos mientras que aumenta la de harina y polenta, afectando el peso de parte de la población.

Súper: El “refinado” ladrón quedó registrado en las cámaras.
Los consumidores argentinos reconocen que dedican más tiempo a las compras, buscando y comparando precios. Foto: Archivo

La constante escalada de precios en Argentina, inmersa en una crisis económica que se agravó en agosto, empuja a sus ciudadanos a inclinarse por alternativas de consumo que antes no se planteaban, como optar por segundas o terceras marcas y peinar los supermercados en busca de ofertas.

El miércoles se conoció que los precios subieron 5,9% en septiembre, mientras el crecimiento interanual fue 53,5%, según el Instituto de Estadística y Censos (Indec), un dato que refleja el recrudecimiento de la recesión argentina tras los resultados de las elecciones primarias.

La situación se agrava debido a que las subas de precios no están en consonancia con aumentos salariales y, además, la moneda local no supone una referencia real en el país, comentó el fundador de Consumidores Libres, Héctor Polino.

“Hoy tenemos una economía bimonetizada, es decir, prácticamente dolarizada. El peso es la moneda oficial pero todas las transacciones comerciales se llevan de acuerdo a la paridad cambiaria con respecto al dólar”, explicó Polino.

Por ello, tras “corridas cambiarias” como la del pasado agosto, cuando el peso se depreció fuertemente respecto al dólar, el mercado entra en un estado de confusión.

“El comerciante, cuando tiene que reemplazar el producto que hoy vende, no sabe a qué valor va a comprarlo y el industrial que elabora un determinado producto y lo vende no sabe a qué valor va a comprar la materia prima para elaborar ese producto”, afirmó el representante de Consumidores Libres.

Esto provoca, según Polino, que los vendedores suban los precios “por las dudas” y las tasas de inflación sean tan elevadas como las de septiembre.
“Hoy nadie sabe en Argentina cuál es el precio justo, razonable, de un determinado producto, porque aumentan permanentemente”, sostuvo.

Oferta. La categoría suma opciones y presencia no solo en tiendas especializadas sino también en grandes superficies.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron un aumento interanual del 56,9% hasta septiembre. Foto: Archivo

El sector de alimentos y bebidas no alcohólicas fue uno de los más castigados, con un crecimiento interanual del 56,9%, lo que impactó en el carrito de compra de los consumidores.

“Yo estaba acostumbrado a comprar productos lácteos de primera marca, pero ahora, por cuestión de la situación económica, me veo obligado a comprar de segunda y de tercera marca”, relató Diego Areco, un ciudadano argentino.

Precisamente, los lácteos son uno de los productos más afectados —junto a la carne vacuna— por el bajo consumo, según Polino, mientras que las polentas y harinas se venden más, lo que generó un “aumento del sobrepeso y la obesidad en una parte de la población”.

Otro de los factores a tener en cuenta por los consumidores finales es la “enorme” dispersión de precios. “En el mismo barrio, en la misma manzana, en dos negocios distintos el mismo producto está con precios diferentes”, detalló el fundador de Consumidores Libres.

Marcela Escalante, vecina de la ciudad de Buenos Aires, presta ahora más atención a las etiquetas de los alimentos, hasta el punto de modificar el recorrido habitual de su compra.

"Voy a los lugares donde es más barato, no me gusta pero tengo que hacerlo. Voy los miércoles allá, miro cuánto cuesta acá y busco precios", aseguró Escalante.

El dato de inflación se dio a conocer cuando falta apenas días para las elecciones generales del país, en las que el opositor Alberto Fernández parte como favorito para sustituir a Macri en la presidencia.

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