Desarrollo humano

¿Cómo fue el ascenso social en los últimos 14 años en Uruguay?

Además de la reducción de la pobreza, hubo movimientos en otras clases.

Estudio: es representativo para el 85% pero no se puede extrapolar a la totalidad de la sociedad. estudio. Foto: Marcelo Bonjour
Estudio: es representativo para el 85% pero no se puede extrapolar a la totalidad de la sociedad. estudio. Foto: Marcelo Bonjour

Si por clase media se entiende a aquellos hogares que perciben ingresos per cápita diarios de entre US$ 10 y US$ 50, en Uruguay, la clase media ha registrado aumentos constantes aproximadamente en los últimos 14 años. En concreto, de 2004 a 2011 la clase media aumentó de 10% al 28%, mientras que de 2011 a 2016-2017 pasó de 28% a 38% del total.

Así se indica en el Cuaderno sobre Desarrollo Humano Nº 11, "Progreso Multidimensional en Uruguay: dinámicas del bienestar de las clases sociales en los últimos años", un estudio realizado en forma conjunta entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto de Economía (Iecon) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA).

Los economistas Gonzalo Salas y Martín Leites —dos de los tres autores que realizaron el estudio junto a Marco Colafranceschi— presentaron los principales resultados del estudio y señalaron que la fuente de datos utilizada surge del Estudio Longitudinal del Bienestar en Uruguay (ELBU), una de las pocas fuentes longitudinales que existen en el país.

El trabajo se centra en tres ideas clave que se desarrollan en el cuaderno: movilidad intrageneracional (movilidad de ingresos que existe a lo largo de la vida de las personas); seguridad económica (identificación o apertura de las clases sociales); y la importancia de elementos subjetivos de creencias, opiniones y actitudes de las personas. El marco muestral está asociado a hogares que en 2004 (luego de la crisis de 2002) tenían niños que asistían a la educación pública lo que, de alguna forma, señala que la muestra está censurada en el sector alto de la distribución del ingreso que corresponde a aquellos hogares que en 2004 enviaban sus hijos a centros de educación privada. "Esto hace que el estudio sea representativo para el 85% de la generación pero que no pueda extrapolarse a toda la población", indicó Salas.

En el estudio, se constata un crecimiento de los ingresos con una distribución más progresiva entre 2004 y 2011-2012 que entre 2011 y 2016-2017. En todo el período, solo un 5,2% de los hogares presentaron movilidad descendente, mientras que un 56,6% tuvieron movilidad ascendente y un 38,1% no modificaron su estrato social.

En el período 2004-2017 las clases media y vulnerable (ingresos per cápita diarios entre US$ 4 y US$ 10) se expandieron, al tiempo que se redujo la pobreza. "En tanto, cambió la composición de los hogares vulnerables y se alteraron los factores que afectan la dinámica de esas transiciones" explicó Salas.

Además, se registraron avances en la mayoría de las dimensiones no monetarias del bienestar que fueron consistentes con las mejoras encontradas en los ingresos. Por un lado, hubo importantes mejoras en la tasa de ocupación y formalidad en el período entre 2004 y 2011-2012 pero luego se detectó cierto estancamiento entre 2011-2012 y 2016-2017.

En términos de bienestar subjetivo (respuestas a cuestiones como ¿qué tan conforme está usted con su vida, su situación económica y su consumo?), existieron ganancias, aunque se registran algunas disonancias con los indicadores objetivos.

Los incrementos más fuertes se observan en los niveles de conformidad con la vida en general, mientras que la participación social es la única variable donde las personas se declaran estar más disconformes.

Respecto a la conformidad económica, se muestra una correlación positiva con la movilidad social, y la conformidad con el consumo registra mejoras en todos los estratos.

Mayor rechazo a las políticas redistributivas

Las preferencias por políticas redistributivas responde a la pregunta de ¿cuánto acompañarían los encuestados, políticas que tiendan a la redistribución? En este aspecto, se registró una caída de las preferencias por estas políticas, principalmente en las variables que relevan información sobre impuestos.

Entre aquellos que decían que tenían bajas preferencias por la redistribución en 2011-2012, el 91% en 2016-2017 sigue teniendo bajas preferencias por la distribución. Sin embargo, cuando se observan los que tenían altas preferencias por la redistribución en 2011-2012, se constata que solo un 21% de esas personas continúan respondiendo lo mismo en 2016-2017.

Es decir que, casi un 80% bajó sus preferencias por políticas redistributivas. Sobre el tipo de transferencias que deberían utilizarse para compensar desigualdades, a medida que se aumenta de estrato social gana relevancia el apoyo a políticas basadas en transferencias en especie, en contraposición a las monetarias.

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