ECONOMÍA

Las asimetrías del acuerdo entre el Mercosur y la UE

El canciller Nin Novoa dijo que es “el acuerdo más grande del mundo”.

Rodolfo Nin Novoa se refirió al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Foto: Pía Mesa.
Rodolfo Nin Novoa se refirió al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Foto: Pía Mesa.

Ayer, tras culminar el viernes 20 años de negociaciones, el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, presentó el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ante las cámaras empresariales y el Pit-Cnt, y dijo que representa “el acuerdo más grande e importante del mundo”.

Asimismo, el canciller anunció que el gobierno trabaja en la negociación de nuevos acuerdos comerciales, tales como la profundización del tratado con México, el cierre de negociaciones -prevista para dentro de tres meses- con EFTA (European Free Trade Association, por sus siglas en inglés, un bloque que incluye a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein), el tratado de libre comercio con Canadá, así como el avance de la agenda comercial con Singapur y Corea del Sur.

“Este no es el fin de nuestra actuación, el gobierno sigue trabajando, no ha largado la toalla” dijo Nin Novoa y agregó que le da “simpatía el candor con que se habla” de que Uruguay precisa más acuerdos internacionales, “como si fuera soplar y hacer botellas”.

Respecto del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur anunciado el pasado viernes, el canciller dijo que involucra un comercio bilateral entre las dos regiones de más de US$ 90.000 millones anuales, abarca a más de 800 millones de personas e implica que el 97% de la oferta exportable de Uruguay ingrese a Europa de forma preferencial.

En 2018, las ventas de los países del Mercosur hacia la UE representaron el 15% del total de exportaciones del bloque, mientras que las importaciones de bienes realizadas por el Mercosur desde la UE representaron el 16% del total, según datos de Uruguay XXI.

Aún resta la redacción legal del acuerdo y la aprobación de los Parlamentos, sin embargo, según indicó el canciller, una vez que el tratado entre en vigencia implicará “un impacto de alrededor de US$ 100 millones anuales”.

Sobre los detalles del acuerdo, Valeria Csukasi, directora general de Integración y Mercosur, explicó que se pactaron plazos diferenciados para el acceso al mercado europeo según el producto, así como también para el acceso de los productos provenientes de la UE al Mercosur.

Para aquellos productos catalogados como “sensibles” (como los pertenecientes al sector automotor), el Mercosur fijó un plazo de 15 años para recién luego de ese tiempo eliminar sus aranceles para el ingreso de la producción de Europa.

“Van a pasar 15 años para que realmente los autos europeos puedan entran con arancel cero”, indicó.

Adicionalmente, otros productos “sensibles” van a colocarse en “canastas”, como las llaman desde cancillería, cuyo plazo máximo para eliminar de forma gradual sus aranceles es de 10 años.

Sobre este punto, según explicó Csukasi, el plazo más largo que tiene la UE para sus productos más delicados es de 10 años. “Es decir que incluso aquel producto que sea más sensible para la UE no lo vamos a tener que esperar más allá de 10 años y ellos 15”, siendo esa la primera “asimetría importante” del acuerdo.

La segunda asimetría relevante se da en términos de cuotas de mercado, dado que la UE en lugar de otorgar acceso libre de aranceles para todos los productos del bloque va a otorgar cuotas que se implementan en determinada cantidad de años, en algunos productos de elevado interés para Uruguay como la carne vacuna, el arroz y la miel.

Sobre este punto, mientras que las cuotas que otorgará el bloque europeo al Mercosur se van a implementar en cinco años, las del Mercosur hacia los productos europeos (lácteos por ejemplo) se implementará en 10 años.

Según detalla la UE en un documento, en el caso del sector lácteo, uno de los sectores más preocupados por la concreción de este acuerdo comercial, se estableció una cuota de 10.000 toneladas de leche en polvo, y 30.000 toneladas de quesos. Dichos volúmenes se introducirán en diez etapas anuales iguales y las tasas se reducirán de forma gradual de diez a cero en diez cortes anuales a partir de la entrada en vigor del acuerdo.

Por otro lado, respecto de la carne vacuna, el canciller Nin Novoa confirmó que tras la entrada en vigencia de este acuerdo, caerá la cuota Hilton, un arancel del 20% que al día de hoy paga Uruguay por las exportaciones de carne de alta calidad. “En términos prácticos, eso significará para Uruguay alrededor de US$ 15 millones”, dijo el ministro.

En suma, el acuerdo entre ambos bloques liberalizará el comercio de bienes recíproco. Mientras que el Mercosur liberalizará completamente el 91% de sus importaciones a la UE, el bloque europeo liberalizará el 92% de sus importaciones desde el bloque sudamericano.

Consultado respecto de la característica exportadora uruguaya de vender materias primas, el ministro dijo que “no es ningún deshonor ni ninguna calamidad” ser un proveedor sobre todo de productos alimenticios”.

Sobre la señal política que implica este acuerdo a nivel mundial, el canciller manifestó que “abre el interés” de otros grupos de países de conversar y negociar con el Mercosur.

“La pregunta que legítimamente se harán es ¿por qué no conseguimos las mismas cosas que consiguieron los países de la UE? Y eso va a facilitar el diálogo comercial y la inserción”, concluyó Nin Novoa.

Los países más beneficiados

Según la calificadora internacional, Moody’s, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea favorecerá, sobre todo, a Uruguay y Paraguay “dado que son economías abiertas y pequeñas”. En el caso de las economías más grandes, Brasil y Argentina, Moody’s considera que si bien los beneficios económicos serán importantes, serán “proporcionalmente menores”. Asimismo, desde la calificadora manifestaron que las perspectivas macro-económicas de estos dos países “seguirán estando dominadas por acontecimientos domésticos”. En términos generales, la calificadora definió el acuerdo entre ambos bloques como “positivo en términos crediticios” y cree que contribuirá a una mayor competitividad en los países del bloque.

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